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Mateo García, el ex Instituto que dice "arriba Las Palmas"

Un 10. En una rápida adaptación, Mateo García pasó de la B Nacional a la Liga española, en Las Palmas. “Cada vez con más confianza”, afirmó.  

Se cruzó con Messi. El Cholo Simeone le regaló un elogio por el golazo que el mismo se regaló contra el Atlético Madrid. Lo aconseja Boateng.

Sólo el fútbol puede ser el disparador de tantas emociones fuertes. De tantas sensaciones con las pulsaciones a mil.

El fútbol que germina en los botines de Mateo García, el ex Instituto que a los 20 años irrumpió en una de las ligas de elite para jugar en Las Palmas.

Este lunes, arrancará la segunda rueda en la Serie A española, frente al Valencia. Como le tocó debutar contra el Sevilla en el Sánchez Pizjuán, o enfrentar al Atlético Madrid en el Calderón y al Barcelona en Cataluña.

Nombres de leyenda que de pronto se le transformaron en realidad como un milagro en el césped.

“Me costó. Es muy diferente a la B Nacional. Lo bueno es que hay más espacios, te dejan jugar y se pega menos que en Argentina. Los partidos son de ida y vuelta y por suerte estoy en un equipo al que le gusta jugar, descansar con la pelota. Eso sí, tengo que largarla y en tres cuartos de cancha ser rápido”.

El aprendizaje de un alumno 10. Y ya hizo un posgrado: compartió el césped con Leo Messi. Y aprueba en cada examen.

Lo ubicaron como titular ante La Coruña en al fecha pasada, y anotó el gol para el 1 a 1. El primero en la Liga tras dos conversiones en Copa del Rey. Una frente al Colchonero.

“Juego de extremo, en un 4-3-3. Me trajeron para ser extremo, para ser vertical, llegar a fondo y centrear”, arriesga con un algún giro idiomático. Aún así, es el mismo Mateo García de Instituto. Otro crack albirrojo que apunta a causar asombro fuera de las fronteras y desde una Agustina sin límites.

“Tuve una charla con el técnico (Quique Setién). Quiere que arriesgue en el uno contra uno, porque ahí hacés la diferencia. Acá se juega más a no perderla. Dijo que como yo hay pocos y que pese a ser el más joven del plantel, estoy respondiendo más de lo esperado. Eso me dio mucha confianza. Ojalá pueda seguir como titular, aunque este técnico no es de repetir mucho el equipo”.

Como sea, siente que va haciendo pie. “Sabía que no podía volverme loco, que hay que ir día por día. Todo es muy rápido y voy creciendo. Lo que estoy viviendo es increíble, hace apenas unos meses jugaba en la B Nacional y ahora me tocó dar un salto así”. 

Entró con el pie derecho al grupo y eso ayuda. Como referenció, por ser el más pibe es un poco el mimado y el propio Kevin-Prince Boateng, la mega estrella del plantel, le marca el camino con consejos.

“Me fijo mucho en Prince por su profesionalismo y su trayectoria. Y el me habla mucho. Es un lujo tener compañeros así. También me impresionó Jonathan Viera, un media punta de mucha calidad que puede integrar la Selección española”.

De más está decir que fecha a fecha se sorprende por la dimensión de los rivales. Y el choque con el Atlético todavía lo hace vibrar, porque incluso anotó el gol de una victoria que estuvo cerca de ser histórica.

“Le ganamos 3-2 y remontamos el 0-2 de locales y el primer gol que hizo Griezmann. También jugaron Nico Gaitán, Ángel Correa, el Niño Torres. El Atlético es de los equipos más fuerte que me tocó enfrentar y terminaron pidiendo la hora. Es más, me dijeron que después del partido el Cholo Simeone reconoció lo bien que jugó Las Palmas y también destacó mi actuación y mi gol”. Caricia al alma.

“De los tres goles que convertí hasta ahora el que más me gustó fue ese en el Calderón. El primero, que también fue por Copa del Rey, lo único que hice fue empujarla sobre la línea. Y contra La Coruña, el primero por la Liga, no alcanzó para ganar ese día”, recapituló.

De Brindisi y Quique Wolff. En el poco tiempo que lleva en España, descubre mundo cada día. “La isla es realmente hermosa. Por proximidad, debería pertenecer al África. Y hasta hay camellos para las fotos, porque viene mucho turismo, sobre todo ingleses.  En el tiempo libre aprovecho para viajar, y fui a Barcelona, a Madrid. Están a tres horas en avión desde la isla”.

Y a la ciudad la va conociendo llave en mano con el Golf GTI con el que lo recibió su nuevo club. Más allá de los rasgos de su nueva vida, es el mismo Mateo García de Jorge Newbery.

“Por ahora vivo con mi novia, Antonella. A mi papá y a mi mamá todavía no los pude traer, y los extraño mucho porque soy muy familiero. Ahora está conmigo mi hermanito Ignacio, de ocho años. Y nos arreglamos con las video llamadas a Córdoba. Es duro estar tan lejos, pero hay que hacerlo porque es lo que elegí. Amo el fútbol”. 

En Las Palmas sigue las huellas de otros argentinos recordados.

“Me hablan todo el tiempo de Miguel Brindisi, quien me recomendó. También de Quique Wolf, de (Daniel) Carnevali, arquero de la Selección en el Mundial ‘74, y de Sergio Araujo, que era ídolo pero tuvo inconvenientes y debió irse”. 

Y la afición, como se conoce en España, comienza a adoptarlo por esa gambeta tan de sello argentino.

“Acá la gente va a la cancha como si fuera a un espectáculo. Muchos vienen de traje, y las mujeres de vestido y tacones. Me quedo mil veces con los hinchas argentinos, aún cuando te putean”.

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