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Los Perales, los mellizos de Unión Florida que "separó" el fútbol

Jeremías y Lucas Perales son hermanos mellizos y juegan en Unión Florida. Uno de ellos quedó seleccionado en Banfield y se va para Buenos Aires. El otro, jugará en Belgrano. Tienen 15 años.

Jeremías y Lucas Perales no se separaron nunca desde que estuvieron en la panza de mamá Marisel hasta este domingo a la noche, cuando Jere se subió a un colectivo que lo llevara a Buenos Aires detrás de los sueños que genera el fútbol.

Fueron 15 años de andar de la mano y de patear la misma pelota en la plaza del barrio Chingolo II, donde se criaron y donde aprendieron a disfrutar de la vida unidos como hermanos mellizos que son.

Pero esa misma pelota decidió marcar el destino de los dos y "cortar" de alguna manera un vínculo que será eterno entre ellos.

La semana pasada, ambos (son categoría 2000) viajaron a probarse a Banfield gracias a la gestión del DT de su club Unión Florida, Ignacio San Emeterio.

Y Jeremías quedó seleccionado por el Taladro, por lo que dejará a su hermano Lucas, quien también está cerca de dar el salto: entrenó toda la semana en Belgrano y debe volver este miércoles, para determinar si será o no jugador del Pirata.

"Ellos jugaban en el barrio, nosotros somos del Chingolo II. Jugaban en la plaza del barrio y en el Conin, que es una institución del Gobierno que rescata chicos para que hagan deportes. Ellos empezaron ahí. Su profe se llamaba Roberto. Una vez los vio gente de Racing y me los pidieron. Ahí empezó todo", cuenta su mamá Marisel, que junto a papá Raúl, que es chofer de camiones, viven con ilusión y también con incertidumbre este momento en la vida de sus mellizos.

"A Racing se me complicaba llevarlos y traerlos todos los días. Y Racing se vino a pique. Los profes hacía paro y no entrenaba. Entonces los saqué, estuvieron un año jugando en el barrio. Y los amigos iban a Unión Florida. Ellos me pidieron ir y a nosotros nos quedaba re comodo porque es cerca de casa", recuerda su mamá, que también da una mano en Unión haciendo de tesorera los días de partidos, lavando camisetas y demás.

Todo a pulmón, como se hacen las cosas en Unión. Un pequeño club de Córdoba, pero una cantera gigante de jugadores desde donde salieron Ramón "Wanchope" Ábila o la Lora Oliva, por mencionar a dos.

Los mellis Perales hace dos años que están en Unión, donde jugaron en la 5ª división y llegaron juntos hasta Reserva.

"Son mellizos y han ido siempre para todos lados los dos juntos. Ellos se pusieron de acuerdo sobre sus posiciones, porque los dos querían jugar de nueve de chicos. Lucas dijo 'me voy a poner de defensor así no nos quitamos el puesto'. Así que el que juega de 2 es Lucas y Jere juega de delantero", agrega su mamá y cuenta: "Ahora les toca esta separación, que es lindo y raro. No es triste, es algo maravilloso. Estamos felices... Desde que están en mi panza esta va a ser la primera separación. Jere es más independiente. No tiene drama. Se los ve contentos".
 
Jere va a estar en la pensión de Banfield. Y ya tiene banco en la escuela para seguir sus estudios.
 
Lucas, en tanto, espera esta semana tener cerrada su incorporación al Pirata. 
 
Así, ambos dejarían Unión Florida, el club que les permitió y los ayudó a dar le salto.  "Todo esto surge gracias a Nacho San Emeterio, que hace rato que los venía viendo y les decía que estaban para más. Le avisó primero a Belgrano. Después a Nacho le surgió la chance de llevarlos a Banfield, que fue todo esfuerzo de él. Me los pidió y fueron a probarse. El lunes pasado fueron. Volvieron con la noticia de que lo querían a Jere urgente... Todo esto es gracias a Nacho, que es un gran trabajador y profesional. Le debemos todo esto", señala Marisel.
 
"La verdad es un orgullo. Y el club y su historia siempre generaron jugadores. Es progreso para todos", agrega por su lado el propio Ignacio San Emeterio, DT de Unión.
 
"El club y su historia han exportado jugadores. Es importante que los jugadores sepan que el club les da la oportunidad de probarse en equipos de Buenos Aires y los grandes de Córdoba. Eso es valioso para el club y nos llena de orgullo que progresen", expresó Cristian Rodríguez, presidente de la Caballada. 
Según cuenta su mamá, ambos son excelentes alumnos.  Van a cuarto año, nunca se han quedado ni se llevaron materias.
 
"Será lo que Dios disponga... Ellos son muy unidos y excelentes chicos. No puedo decir nada. Fueron abanderados los dos en el primario, con el mismo orden de mérito. Se pasaban la bandera entre ellos. Que vuelen y hagan lo que les gusta. Estoy feliz porque es el sueño del pibe, es el sueño de muchos chicos. Unión Florida es un club tan humilde, no tenemos ni luz, que pase esto nos llena de orgullo", cierra Marisel, aguantando para no lagrimear.
 
Ya habrá tiempo de llorar de emoción si alguno de ellos llega a Primera.
 
Son los mellizos Perales. Los pibitos que salieron del humilde Unión Florida. Y que el fútbol se encargó de separar, para que cada uno haga su camino.
 

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