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La verdadera historia de Okiki Afolabi, el nigeriano de Talleres

Pudo ser boxeador, pero terminó futbolista; pudo ser volante central, pero terminó delantero. Okiki Afolabi, cómo llegó a barrio Jardín el africano que ya enamora a los hinchas de la T.

Hasta hace dos años, jugaba en una academia de fútbol y no tenía club. En una temporada, se convirtió en goleador de la Liga nigeriana, y eso que empezó como volante central. Admira a Riquelme y en su país le decían Hulk, como el delantero brasileño. Fue boxeador. Maneja un puñado de palabras en español y en cordobés básico, y ya es querido y reconocido por los hinchas, que ni siquiera lo vieron jugar.

Es Okiki Afolabi (22 años), el nigeriano refuerzo de Talleres. Primer africano en la historia del club de barrio Jardín. En realidad, se llama Okikiola. Pero ya es Okiki.

Fue fichado por un año, con opción de compra, y ayer participó de la práctica de fútbol, jugando para la Reserva contra el primer equipo. Salió lesionado en el tobillo por un choque con Carlos Quintana, pero no se amilanó. “Mi meta es convertir 15 goles y que Talleres llegue alto”, confió. 

Lo dice en inglés, el idioma que habla con bastante fluidez. Y el que traduce es Marcelo Houseman, primo de René, el recordado delantero de la Selección campeona del mundo en 1978. Es agente Fifa y representante de Okiki, junto a sus socios, Vicente Mastropablo y Marcelo Befaro.

Okiki con Houseman y Mastropablo y con sus compañeros  y los jugadores Tiongoli Tonbar y Emeka Oparaugo. (Foto Nicolás Bravo)

“En Nigeria no hay Divisiones Inferiores. Los chicos van a academias en sus escuelas. Okiki iba a una en su ciudad, Ibadán, que es la segunda en importancia después de la capital Lagos. Fichó para el Sunshine Stars, que se convirtió en uno de los equipos de punta de la liga”, referenció Houseman.

Okiki era un “5” que tenía como referente en el puesto a Javier Mascherano, entre otros. Lo citan a la Selección Sub 23 y el DT, Samson Siasia, lo miró de arriba a abajo con su 1,92 metros de estatura y le preguntó si se animaba a jugar de delantero de área. Debutó en esa posición en un amistoso contra Togo y convirtió tres goles.

Desde allí, comenzó su carrera como 9. En la temporada jugó 17 partidos, 15 de ellos como delantero, y convirtió 15 goles. Nigeria tiene 200 millones de habitantes, todos muy futboleros, incluso las mujeres, así que es una celebridad. Lo paran por la calle”, aseguró Houseman. 

En la Selección sub 23 lo dirigió Samson Siasia, recordado delantero nigeriano. él fue quien decidió colocarlo de 9.

Okiki Afolabi está a gusto en Talleres y sueña con hacer muchos goles. (Foto Nicolás Bravo)

Representa futbolistas insertados en el mercado europeo (ver aparte “De la mano...”), pero para Okiki tenía otros planes. Abrir el mercado argentino. Lo tuvieron a prueba en Racing Club, con chances de quedarse, y cuando había recibido una oferta de un club de Israel, surgió la posiblidad de Talleres, a través de un amigo en común con el doctor Julio Ferreyra, médico del plantel. “Llegamos con los tres nigerianos y tocamos el timbre. Al principio nos miraban con recelo, no creían que podíamos traer jugadores importantes. Y quedaron los tres, Okiki, Tiongoli Tonbar y Emeka Oparaugo, que también son unos jugadorazos”, resaltó Mastropablo.

África mía. “Bien”, “hola” y “Talleres”. Las palabras que ya pronuncia Okiki en español. Y cuando nombra el club, hace la T juntando las manos. Como para que no lo quieran los hinchas...

“Todos me piden a Okiki y nadie lo vio jugar”, ironizó Frank Kudelka sobre la banca popular del delantero. El si lo vio, y recomendó su contratación.

“Fui boxeador amateur, peso mediano, con varias peleas y medallas ganadas”, repasó el nigeriano. También se destaca jugando al ping pong y en Córdoba pasa las horas jugando al tejo.

Le encanta mirar fútbol, conoce a fondo a Lionel Messi y a Diego Maradona, y masticó bronca con la derrota de Nigeria ante Argentina en el Mundial 2014. De todos modos, a la hora de elegir un referente del fútbol argentino, se inclina por Juan Román Riquelme. “Es un ídolo para mí”, afirma, y hace el gesto del Topo Gigio.

Okiki Afolabi está a gusto en Talleres y sueña con hacer muchos goles. (Foto Nicolás Bravo)

Sobre sus compañeros en Talleres, destacó su buen relación con todos. Miró el debut contra Racing y gritó el gol de Palacios. Su relación es más fluida con Juan Cruz Komar y Eial Strahman, con quienes habla en inglés. Igual, sus representantes comentaron que le pondrán un traductor.

También congenió con Rodrigo Burgos, con quien probó el tereré, y mostró un foto con una meme en la que están sentados juntos: Burgos con la cara de un león, y el con la de una pantera negra. Probó el mate y le fascinó el asado y los bifes.

Jura que no probó el fernet y que las mujeres cordobesas le parecen bonitas, pero no mira mucho. Es que la semana que viene llegan su esposa y su pequeña hija de dos años.

Aspira a triunfar en el fútbol argentino y progresar económicamente (en Nigeria, un goleador cobra unos 4.000 dólares mensuales), para ampliar su casa en su ciudad natal. Esta es su historia. Y empieza otro capítulo.

MR. ROBOT: El nigeriano Okiki Afolabi trae antecedentes goleadores. Y su festejo favorito es moverse como un robot, al estilo del francés, Paul Pogba, su ídolo. Su 9 referente es Didier Drogba.

Tiongoli Tonbar y Emeka Oparaugo acompañan a Okiki y se suman a la T. (Foto Nicolás Bravo)

De la mano de Houseman... Marcelo Houseman fue futbolista como su primo, el legendario René. Y al retirarse, tras jugar en Sudáfrica, se volvió agente Fifa. Por eso su conocimiento del fútbol nigeriano. A Okiki Afolabi lo trajo del Sunshine Stars F.C, club que reclamaba tener contrato vigente con el delantero. “Su contrato terminó el 29 de junio. Y por la deuda que mantienen con el jugador, vino en libertad de acción”, aclaró Houseman. En la década del 90 fue quien trajo al sudafricano Doctor Khumalo a Ferro. Y ahora maneja a Odion Ighalo y Kelechi Iheanacho, del Watford y el Manchester City respectivamente, de la Liga inglesa. “Okiki va a andar muy bien en el fútbol argentino y está feliz en Talleres. Y para nosotros significa valorizarlo”, aseguró.

Un compacto de imágenes del pasado de Okiki Afolabi

Okiki y dos nigerianos más

Además de la repercusión por la contratación de Okiki Afolabi, sus compatriotas también seguirán en Talleres. Se trata de Emeka Oparaugo, de 18 años y un delantero que se mueve por todo el frente de ataque, con casi 1,80 de estatura. También registra un paso por la Selección Sub 20 de su país. Jugará en la Reserva albiazul. Y Tiongoli Tonbar, un movedizo extremo por derecha, también integrante de Las Águilas, el seleccionado juvenil nigeriano. Su caso es más complejo, ya que tiene 20 años y deben hacerle contrato, pero Talleres ya cubrió el cupo de cuatro extranjeros. “Cuando estaban a prueba, me los pidieron de Independiente pero sabíamos que quedarían en Talleres”, explicó Marcelo Houseman, el representante. Y aseguró que no quieren regresar a Nigeria por la inseguridad y los actos de terrorismo que azotan al país africano.

"Van a ser un gran aporte para Talleres", añadió Marcelo Befaro, socio de Houseman, sobre el tridente africano.

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