?>
Deportes

La historia de lucha y sacrificio del Chavo Endrizzi, hoy capitán de Instituto

Lo criaron sus abuelos en Catamarca y desde allí llegó a la Gloria. Hoy es el 3 del Albirrojo.

Emiliano Endrizzi tiene unos 10 años. Le acaba de robar a escondidas unas medias a su abuela María y ya la llenó de diarios viejos abollados. Con eso armó una pelota hermosa. Y corriendo atrás de ella pasará la tarde junto a sus amigos en las calles Pueyrredón y Caseros, en el humilde barrio La Tablada de San Fernando del Valle de Catamarca.

Aquel niño que fue criado por sus abuelos José y María junto a sus cinco hermanos, hoy es el capitán de Instituto con apenas 22 años. Es un futbolista profesional. Y fue un viaje de mucho sacrificio. De mucha lucha. De pasar hambre en la pensión de la Gloria. De llorar algunas noches de soledad. Y de extrañar a su Catamarca.

Pero acá está el Chavo. Firme, con la 3 del Albirrojo en la espalda. Siempre resistiendo. 

“En mi barrio, jugábamos de lunes a lunes al fútbol en la calle. Y el sueño era llegar a Primera... Tuve una infancia hermosa. Con el apoyo de mis abuelos, que son los que me criaron. Siempre me enseñaron que me divierta, que juegue. Que no me mande ninguna. Siempre mi motivación fue jugar al fútbol. Mis abuelos, ya jubilados en ese tiempo, siempre hicieron lo posible para que nunca nos faltara nada”, cuenta el Chavo, que llegó al club en febrero del 2010. 

“Yo nunca le pedí una pelota a mi abuelo y nunca me regalaron una pelota. Siempre le robaba las medias a mi abuela, buscaba diarios de los vecinos y hacíamos una pelota. Es un gran orgullo que hoy mis abuelos me puedan ver jugando en Primera. Ellos viven con mis dos hermanos más grandes y los dos más chicos. Somos seis nosotros. Están siempre pendientes de todos los partidos. Si no lo pasan por tele lo siguen por internet, que mi hermano les pone en la compu y se sientan en el sillón a escuchar. Para ellos es un orgullo. Hicieron un sacrificio muy grande. Desde los cuatro años que juego, siempre me ayudaron, me compraron botines, me llevaron al club, a viajes. Llegaban con lo justo a fin de mes y hasta pedían plata prestada por mi. Gracias a ellos y un poquito de lo mío, estoy acá. Gracias a la Virgen los tengo conmigo, tienen 86 y 84 años”, cuenta Emi.

“Los que vivimos en la pensión sufrimos mucho más. Estar lejos de la familia, perderse fiestas, perderse los amigos. Las pasamos a todas. Me he perdido cumpleaños de mis abuelos, que son grandes. Pero ahora todo se valora mucho más. Soy un agradecido de la vida por encontrar a este club en mi camino. Y de toda la gente que me vio crecer acá. Hoy soy el Chavo Endrizzi por la ayuda de ellos y por mi sacrificio. Siempre quise esto. Y siempre pienso primero en Instituto antes que en mi. Instituto me dio de comer, me dio una pensión, me dio todo. Las viví a todas gracias a Instituto”. 

Cuando lo vea correr con la 3 de Instituto en la espalda, sepa que Endrizzi jamás se va a dar por vencido. Nunca.

Ser capitán a los 22 años
 
Fue gran sorpresa que el DT Iván Delfino le diera la cinta de capitán al Chavo. Y así lo vive: “Me siento orgullo por llevar la cinta de capitán de un club tan grande como este. Agradecido al cuerpo técnico que me dio esta linda responsabilidad. Ellos confían en mí. Intento devolverlo en cada partido. Pero acá todos somos capitanes. Todos queremos lo mejor para el club. Hay muchos referentes, muchos chicos grandes. Estamos unidos”, dice Endrizzi, que, como todos, quiere ganar este domingo ante Brown por la 8ª fecha (a las 17).
 
“Con la gente tenemos una deuda del campeonato pasado. Tenemos esa espina, esa bronca de no ganar en casa. El partido del domingo será durísimo ante Brown. Pero hemos trabajado estas dos semanas para corregir errores. Este tiene que ser el despegue nuestro”, cerró Emi.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo