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Instituto: relato de un naufragio

Tocó fondo. La Gloria perdió feo y no asoma la cabeza. El ascenso, lejos del alcance de un equipo que parece a la deriva. ¿Quién tiene la brújula?

Pintaba la gran noche y terminó en fiebre de sábado. Aún ahora resulta incomprensible cómo Instituto dejó pasar un triunfo que tenía en el bolsillo, y que se convirtió en derrota, en silbidos, en reclamos por una campaña calamitosa, que lo ubica a 20 puntos del primero y a tres del último, con las chances de ascenso hundidas en un mar de dudas.


La gente explotó contra un equipo que volvió a deambular en la cancha, que pareció sin alma. Que ganaba por uno de sus estandartes, Raúl Damiani, y se sostiene hasta aquí por su figura, Julio Chiarini, pero que está lejos de la punta, lejos de un ascenso, lejos de cumplir con las expectativas. Por eso, el murmullo por el descuento de un Almirante Brown por poco desahuciado, se convirtió en lamento en el empate, e hizo eclosión por el 3 a 2 para una derrota indescriptible. De esas que te dejan en el piso. O en el fondo. Que obligan a profundos replanteos.


Los hinchas y socios se descargaron contra un Juan Carlos Barrera que ni siquiera está en el país, con una dirigencia que, admitido por sus propios integrantes, está disgregada luego de quedar tambaleando por las renuncias en masa. Y entre silbidos e insultos, que también tuvieron por blanco a varios de los jugadores de un plantel carísimo (un millón de pesos de presupuesto mensual), piden cambios urgentes cuando falta más de un año y medio para las elecciones y la asamblea no tiene fecha.


El silencio de estupor e incredulidad del estadio tras el gol agónico de Brown, dio paso a una marea de reacciones adversas en las tribunas. Cánticos en las populares contra la conducción, reclamos y hasta agresiones verbales en la platea hacia los dirigentes presentes, y un clima de descontento que se trasladó a las afueras.


En el portón principal, por donde salían los jugadores, se agolpó medio centenar de hinchas que sólo aplaudieron a Javier Velázquez, cargando con su grave lesión, y vivaron a Julio Chiarini. “No te quedes renegando con este equipo, andate ya a otro club”, le clamaban desbordados por la desesperanza.


Así quedó la Gloria. Groggy por el golpe de Brown, que en realidad es coletazo del trompadón de aquella derrota con Ferro, del arranque de temporada con el pie izquierdo, de la salida de un Franco que ya no era el mismo, de un plantel caro pero que no es el mejor y de un comienzo de 2013 con un montón de dudas y una certeza: el ascenso es casi inabordable. A su regreso, el presidente deberá pilotear otra vez tormentas. Y evitar que sean manotazos de ahogado, por el fiasco en la cancha y la sucesión de problemas afuera.

Vice con custodia. Con el presidente Juan Carlos Barrera de vacaciones, el sábado en Alta Córdoba una de las principales autoridades era el vice tercero, Carlos Giusti, quien debió retirarse de la platea alta con custodia policial por las agresiones verbales.


“Estoy muy mal. Soy socio hace 60 años, dejo todo por Instituto para que le vaya bien y recibo insultos e intentos de agresiones. Anoche (por el sábado) no pude dormir de lo alterado que estaba, pero no pienso en renunciar porque para luchar por el club hay que hacerlo desde adentro”, declaró Giusti.


“El equipo jugó muy mal, por momentos me daba vergüenza, hay jugadores con mucha indolencia. Lo que pasa es que a este plantel lo armó (Darío) Franco y decirle que no en ese momento era cavarse la fosa, por el apoyo que tenía. Ahora un par de loquitos nos quieren poner como culpables”, lamentó.


Giusti señaló también que no tiene noticias de que el presidente adelante su regreso de las vacaciones. Mientras tanto, habría una reunión con Frank Kudelka. “Es para que de su opinión sobre este momento. Tiene nuestro apoyo y es una locura pensar que le podemos pedir la renuncia”, aclaró.

La lesión maldita. Javier Velázquez sufrió rotura de ligamentos y estará fuera de las canchas medio año. Una baja tremenda para la Gloria.

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Se rompió Velázquez

Cuando cayó pesadamente luego de trastabillar, los gestos de dolor fueron elocuentes. Y cuando dejó el campo en camilla, se temió lo peor. Algo que se acentuó cuando se fue del estadio, sin apoyar la pierna y asistido por colaboradores del cuerpo técnico. Finalmente, se confirmó lo que se temía y Javier Velázquez deberá ser operado de la rodilla, por rotura de ligamentos cruzados. La lesión maldita de los futbolistas, que lo mantendrá alejado de las canchas entre seis y siete meses.


Así lo confirmó Enrique Ambrosini, médico del plantel albirrojo. Ahora deben aguardar que la rodilla se desinflame y apenas se completen los tramites con la ART, el delantero irá al quirófano.


De este modo, Instituto pierde a su goleador (ocho tantos), en una campaña para el olvido que se agravó con la derrota a manos de Almirante Brown por 3 a 2, tras ir ganando 2 a 0 y en medio de insultos de todo el estadio. Todo mal en Alta Córdoba.


“Hablamos con Javier y está mal como es comprensible. Ahora lo importante es contenerlo y darle todo el apoyo. Hacía mucho que no ocurría una lesión de esta gravedad en el club”, manifestó Ambrosini.

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