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Historia clásica: lo que dejó la saga de Belgrano-Talleres

Volvieron los clásicos de Primera. Y pasó de todo. Multitudes, el Cholo, Suárez, Farré, Bebelo, Pitana... Y Balbo. Para volver a repasar.

Transcurrió una demasiado larga espera de 15 años para vibrar otra vez con el clásico cordobés en el fútbol grande.

Y en el lapso de un mes se toparon dos veces, con duelos multitudinarios en el Kempes, sin vencedores ni vencidos. Al menos en lo futbolístico. 

En el abarcativo entorno de clásico cordobés, las consideraciones son por lo que aconteció en el terreno de juego durante 180 minutos calientes e intensos, con sendos 1-1; y también van más allá. El repaso de un mes que movilizó al fútbol mediterráneo, y que en un par de sábados paralizó a la ciudad.

La absurda muerte de Emanuel Balbo opacó lo que iba a ser una fiesta mayúscula, con récord de espectadores y tribunas apoteóticas.

Pero, el fútbol es vida y el clásico cordobés goza de buena salud. La síntesis fue la reunión de los presidentes antes, con Andrés Fassi y Jorge Franceschi posando y no sólo para la foto (hubo acciones de parte de los dos clubes para una convivencia más madura); y después el emotivo abrazo de los técnicos, Frank Kudelka y Sebastián Méndez. 

* Después de dos empates, flota la sensación de que a Talleres se le podía pedir más. Era amplio favorito en el primer choque, en abril pasado. Para el segundo las acciones se habían emparejado bastante y aún así, el equipo de Kudelka quedó en deuda ante un Belgrano que se hizo fuerte en la adversidad. El mejor Talleres de los últimos 15 años no pudo doblegar a la peor expresión de Belgrano de un tiempo a esta parte.

* No hubo triunfos. Los dos partidos fueron más luchados que jugados y en ese contexto salió perdiendo Talleres, que es el más lúcido de los dos. El Cholo Guiñazú emergió en el último, por despliegue, categoría y liderazgo. Matías Suárez se reencontró con el gol y con una actuación acorde a lo que se espera de él y Sebastián Palacios fue protagonista, a veces involuntario, en los dos. Faltó Bebelo Reynoso y fue un tiro por la culata.

 

 

Antes de los clásicos Talleres llegaba en alza y con una soberbia victoria sobre Lanús y estaba en zona de Copa Sudamericana. Después del primer choque con Belgrano, jugó tres y perdió dos, y ya no está entre los once primeros.  

* Hubo cuatro goles, todos de jugada. Ezequiel Rescaldani anotó el primero con la casaca albiazul (al fin un gol de “9” para la T), el Oreja Suárez hizo el segundo desde su regreso de Bélgica (también había acertado, de penal, en el clásico amistoso de julio pasado). Antes Jonathan Menéndez había coronado un contragolpe letal y perfecto y Guillerno Farré convirtió el segundo gol más importante de su carrera.

 

 

* Diez pases dio Talleres para culminarlos con el gol de Ezequiel Rescaldani el pasado sábado. La idea de Kudelka prendió, más allá de que el rendimiento bajo. Le sigue costando el gol y perdió seguridad defensiva. Desde hace varias fechas dejó de ser el equipo con menos goles en contra. Ahora tiene 21 y el menos vencido (Independiente), 16.

 

* Un Belgrano penúltimo y con apenas dos triunfos en el año, salió indemne de los clásicos. Y obtuvo cuatro de los últimos seis puntos (triunfo sobre Vélez y empate con la T). La primera vez en el 2017 que sumá en dos partidos seguidos. 

En el primer clásico el presidente seguía siendo Armando Pérez. Para el segundo ya había pasado la elección que avaló al oficialismo en Belgrano pese a la peor campaña en Primera de su gestión.

* Los arbitrajes no estuvieron a la altura. Néstor Pitana se "durmió" para expulsar a Juan Cruz Komar por bajar a un Suárez que se iba al gol. Y dejó pasar una mano de Farré en el área Celeste. El partido por momentos se le fue de las manos a él. Facundo Tello tampoco tuvo la mejor tarde en el primer clásico. En un partido de dientes apretados, Palacios terminó con tres menos.   

 

 

* Hubo 33 detenidos en el último clásico, en un operativo calificado como perfecto. La muerte de Emanuel golpeó duro y sin embargo, se reptieron actitudes repudiables dentro y fuera de la cancha. Hasta Guillermo Farré, el abanderado de Belgrano, se involucró en las escaramuzas con Palacios. Además, cánticos agraviantes en las tribunas albiazules y provocaciones del lado Celeste, como arrojar gallinas en las afueras del Kempes en la previa. Falta un arduo camino por recorrer contra la violencia. De todos modos, la inmensa mayoria fue al estadio a disfrutar en paz y eso vale.

 

 

* El marco superó al cuadro en los dos clásicos. Belgrano y Talleres hicieron demostración de músculo en la convocatoria. En el primero fue más gente de la que se esperaba por el momento de Belgrano. En el segundo, menos público del que se creía (horario por demás perjudicial). Entre ambos congregaron más de 110 mil personas. Aplausos.

 

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