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Gastón Defagot: Queremos cambiar la cultura en Instituto

Balance. Gastón Defagot admite que ser presidente es más difícil de lo que creía. Pero apunta alto: “Ser un club formador de valores”.

Gastón Defagot lo piensa. Le acaban de preguntar cuál fue la decisión más difícil que tomó en Instituto y se toma un momento para contestar, mirando no tan atrás en el tiempo.

“La decisión más difícil fue aceptar la candidatura. Lo decidí en una reunión de cuatro horas entre 15 personas. Dije que si los hijos de muchos nombres de peso en la historia del club formaban parte de un cambio generacional, yo me presentaba”.

A los 47 años, hincha de siempre desde la platea albirroja y volante derecho devenido en zaguero en el Peña para los baby fútbol, Defagot se convirtió en presidente hace cuatro meses, sin haber sido nunca dirigente........ 

–¿Es más difícil de lo que creía?

–Sí, y más de una vez pensé en dejar. Pero acepté la responsabilidad y hay que cumplir. Fueron dudas del momento y nada más.  

–Con tanto por hacer ante la situación del club, ¿cuál es su objetivo como presidente?

–Cambiar la cultura del club, hacer el diagnóstico para profesionalizar las áreas. Queremos ser un club formador de valores. Todo cambio cuesta, sobre todo si es profundo. Pero en la dirigencia somos un equipo unido, una mesa chica fuerte y también tengo el apoyo familiar. En mi casa y con mi hermano en la empresa, porque tomé licencia para ejercer el cargo.......

–Se dice que esa mesa es demasiado chica, poco abierta a la participación de los demás...

–Es una mesa chica de experiencia, que aconseja, y lo consideramos suficientes. De todos modos soy una persona que escucha.  

–¿Su gran disgusto hasta aquí es el caso Illanes?

–Sigo esperando que firme su contrato para dejarle algo al club. De nuestra parte hicimos todo para que se haga, pero no hay vocación de su parte. Desde enero se hicieron los intentos para que lo firme. Y no hay ninguna oferta concreta. Tenemos más diálogo con su representante, pero todavía no hay una solución. En el plantel actual, todos tienen su contrato firmado.

A la cancha. Gastón Defagot ya jugó el primer tiempo del partido que le toca: armar un plantel competitivo. Ahora, acompaña.

–¿Está Instituto para candidato? 

–Nunca hablamos de ser candidatos ni de pelear el campeonato. Estamos para sumar todos los puntos que se pueda. Si la gente se ilusiona con vernos arriba mejor, porque creo que hicimos un buen trabajo en el armado del plantel. Hay que tener paciencia porque el equipo está en proceso de formación.

–¿Costó demasiado traer los refuerzos, teniendo en cuenta los reclamos por deudas en la temporada anterior?

–Me resultó más fácil de lo pensado. La función de presidente es nueva para mí pero traía un perfil de negociador por mi actividad profesional. Y no me resulto difícil convencer a los jugadores porque querían venir. Instituto es una marca impuesta, un referente en la categoría, y les interesó el proyecto serio que planteamos.

–¿Cómo hicieron para que el presupuesto sea similar al de la temporada pasada? Porque todo aumentó y trajeron más jugadores de renombre que en el plantel anterior...

-Rescindimos 15 contratos, incluido el de Héctor Rivoira. Y a todos se les pagó hasta el día en que trabajaron. Con el nuevo plantel no ajustamos a lo que podíamos pagar, que era un presupuesto de 1,5 millones de pesos por mes, incluido el cuerpo técnico. Y todos se amoldaron, también (Iván) Delfino. El presupuesto es de poco más de 1,9 millones de pesos, contando las viviendas. De los 19 refuerzos que pretendíamos traer vinieron 14, y todos eran la opción A del técnico.

–¿Cómo se está sustentando el club en lo económico? 

–Sponsors, campaña de socios, la venta de los pases de Bernardi, Correa y Mateo García... Ahora se cobrarán los derechos de televisión. Un millón y medio de pesos este mes, dos meses de 750 mil pesos y tres millones en diciembre.

–¿Y cómo hicieron para afrontar las deudas apenas asumieron?

–Con aportes míos y de gente que me acompaña en la comisión. Asumimos y le pagamos un mes de salarios al plantel

–¿Ese aporte es con devolución?

–No hemos tratado el tema todavía.

–¿Cómo es su relación con Ricardo Morellato, su antecesor?

–Cordial, hola y chau. En realidad, antes no tenía relación y no la tengo ahora. 

–¿Qué tiene para reprocharle a la anterior conducción?

–Prefiero no hablar de eso. Instituto era un club generador de malas noticias y estamos tratando de cambiar eso. 

–¿Con 10 mil socios alcanza para manejar el club? 

–Con esa cifra cubrimos los gastos que insume abrir el club mes a mes. Actualmente hay 7.200 socios plenos y 4.500 por grupo familiar. Nuestra intención es llegar a 15 mil ó 17 mil socios. Tenemos estructura para eso. 

–Con el básquetbol consiguieron un nuevo impulso para Instituto...

–Se armó un equipo fuerte para esta liga, con el objetivo de entrar a los play off. En la primera temporada pudimos consolidarnos en la categoría. El equipo nos da satisfacciones, lo sigue mucha gente y le dimos más vida al Ángel Sandrín. 

–¿Cómo es la relación con Armando Pérez, tras la disputa con la Mesa de la B Nacional, la categoría que integran?

–Es buena porque yo fui a pelear por los derechos de televisión para el club, no a pelearme con Armando. Cuando fui las primeras veces a la AFA estaba sólo y él fue quien me recibió y me acompañó. Quiero interrelacionarme con Pérez para el crecimiento de Instituto y del fútbol del Interior.

–¿Con Andrés Fassi también tenés la misma sintonía?

–Si, porque con Fassi y Pérez creemos en lo mismo. Que profesionalizar los clubes es potenciarlos. Veo una madurez entre los clubes de Córdoba y eso nos ayudará a crecer.

Foto Javier Ferreyra.

La deuda, 53 millones

Más relajado por el promisorio comienzo del equipo en la B Nacional, Gastón Defagot hace foco en el partido crucial que juega Instituto en lo institucional: la convocatoria de acreedores.

“El síndico determinó una deuda de 23 millones, cuando en algún momento se hablaba de más de 100 millones. La Jueza (Julieta Gamboa) la fijaría en 53 millones. De ese monto corresponde una quita del 40 por ciento y un plazo de entre 10 y 12 años para pagar, con dos años de gracia antes de empezar el pago”, explicó.

Los principales acreedores son la AFA y AFIP, la primera con casi 23 millones. Y al mismo tiempo, resultan las acreencias más manejables. 

En cambio, el número de juicios laborales es preocupante: 48. De todos modos, bajo el paraguas de la convocatoria, el club no corre riesgo ni de embargos ni de quiebra. 

Además, confía en que siga ingresando dinero por uno de los recursos más genuinos con los que cuenta el club: la transferencias de jugadores. “Si vendimos tres en la temporada pasada pese a haber terminado últimos, significa que la vidriera está y lo vamos a seguir haciendo”, proyectó. 

“Lo que no podemos hacer es vender un futbolista para pagar sueldos, como lamentablemente sucedió. Ni tampoco vender los pases a menor valor, por el hecho de tener aprietos económicos. Lo ideal sería que una venta importante se vea reflejada en obras para el club”, apuntó.

Y destacó: “Los vestuarios en La Agustina están avanzados, no vamos a descuidar la escuela, que es un orgullo, y estamos adecuando el estadio para que siga albergando shows artísticos de evergudura, como el de Aerosmith en octubre”.

“Al Centenario con 20 mil socios y ordenados”

Al ser elegido, Gastón Defagot y su comisión sabían que la responsabilidad era mayúscula, porque serán la conducción albirroja en los 100 años del club, en agosto de 2018. “Me gustaría que lleguemos a esa fecha con el club ordenado, la convocatoria de acreedores encaminada y entre 15 y 20 mil socios”, se ilusionó Defagot.

“Por supuesto, el gran deseo sería también que el equipo suba a Primera. Es la ilusión de todos y confiamos en el equipo, en el proyecto y en el técnico, porque sentimos que no nos equivocamos con Delfino”.

Las últimas gestiones en Instituto no terminaron de la mejor manera, por eso Defagot sabe cual es el desafío. “No busco un reconocimiento personal. Nuestro legado será la formación de valores en los niños de cadadisciplina”.

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