?>
Deportes

Equilibrio Ruso en Belgrano

Su gestión. En la previa del partido de este domingo con Vélez, habla el entorno del entrenador celeste. Explica su trabajo y la manera de ser ante las circunstancias.

Belgrano está último en la B Nacional. Es noviembre de cenizas porque acaba de perder 3-2 ante Tiro Federal y el 2010 es un abismo tenebroso. En unos días, el DT Luis Sosa dirá adiós y en cancha queda un equipo sin confianza ni fuerza.

En las tribunas algunos hinchas putean, adentro, los jugadores, no saben para dónde ir. Vendrá Jorge Guyón a dar una mano, pero no alcanzará. Otra vez el miedo dando vueltas por Alberdi. El desconcierto bailando con el drama.

Entonces llega él. Armando Pérez –por entonces el gerenciador– lo busca a orillas del río Paraná. Desde Patronato asoma Ricardo Zielinski. El mundo Pirata pide a gritos soluciones. El hombre de barba candado saluda y respira en enero de 2011. Una vez. Dos. Tres. Da cuatro indicaciones. No promete. Todos lo miran como diciendo ‘reaccione, maestro. Haga algo’. Él, en silencio. Como abstraído. Dentro de sí mismo. Entonces una tranquilidad se desparrama sin forzarla nadie.

Belgrano ganará varios partidos. Tanto que llega una Promoción ante River. Todos desaforados. Eufóricos. De la cabeza. Todos menos Zielinski. Que respira una vez, dos. Tres. Cuatro palabritas para los medios y silencio. La cuestión es que el fútbol argentino se quiebra para siempre. El Pirata hace historia y River cae a la B Nacional. El mundo de la pelota desbocado. Arde Córdoba y hay fuego en el Monumental. La fiesta es descomunal. Todos bailan hasta morir. Él ríe apenas. Observa lo sucedido. Respira. Está como siempre. Como cuando estaba último. Imperturbable.

No ha cambiado el Ruso, nunca. Y hoy, cuando cumpla 150 partidos en Belgrano, seguirá siendo el mismo. Sí, Ricardo Zielinski es un técnico budista. Un tipo capaz de practicar la moderación entre los extremos. De ir por el camino medio y acercándose a LAS CUATRO NOBLES VERDADES que plantea la doctrina filosófica y religiosa surgida en la India. Y no es verso. Todos los que lo rodean lo describen así.

“Es un técnico Zen. Yo a veces le digo ‘para mí sos un japonés’. Viste esos que en un velorio están de una manera y después en el casamiento de la hija de la misma manera. La virtud del tipo es la paciencia en los momentos críticos”, explica Rubén Flotta, el DT alterno del Celeste. El budismo planta un camino para evitar los extremos de la búsqueda excesiva de satisfacción por un lado, y la mortificación por el otro.

“Mantiene su eje y equilibrio”, agrega el Bicho y Abraham Rufail, vicepresidente del Pirata, respalda la visión sobre el DT. “Un trabajador nato, de perfil bajo. Nos inculcó la virtud de la paciencia, que es algo supremo en este fútbol caníbal. Él tiene una premisa: salir rápido del buen momento, como cuando le ganamos a River; o del malo, con los 12 partidos sin ganar”.

Eso intentó desde que llegó Zielinski. Desear en la justa medida. No dejarse tentar por el éxito ni desesperar en las tormentas. “Es un técnico que vino y se puso al servicio de Belgrano y el proyecto. Si virtud es la tranquilidad que transmite en los momentos de euforia o en los de frustración. La simpleza de marcarte las cosas”, explica Juan Olave y va más allá: “No cambia sus convicciones por el que dirán, sino ya tendría que haber cambiado. Es un DT inteligente que sabe que logró los objetivos en base a lo que tenía y no a lo que pretendía. Se las arregló con lo que tiene para formar equipos competitivos”.

Así se mueve el Ruso

A la distancia justa de los placeres y los elogios. Por eso siempre hace como si no los escucha y después de semejante ascenso no cambió sus modos. No vendió humo. Nunca. “Lo que pasó ya es historia. Y prometer es verso”, dijo más de una vez el propio entrenador. Y puede hablar de ello Julio Constantin, colaborador en el cuerpo técnico.

“Destaco su simpleza. Se maneja así siempre. No estar tan eufórico en los buenos momentos ni tan derrotado cuando no estamos bien. No se deja llevar por una buena actuación, pero tampoco por una mala”, destaca y deja algo claro: “Muchos creen que es defensivo y para nada. Una cosa es el orden, pero nunca le dice a un jugador ‘no lo intentes, no gambetees ni vayas para adelante o al ataque’. Eso sí, les pide nunca perder el orden”.

En la mirada del otro se construyen también las personas. Y Marcelo Misetich, entrenador de arqueros, aporta su visión. “Nos da participación para opinar. Yo el primer tiempo lo veo en la tribuna y después me pregunta que vi. A uno lo hace importante. Pero aprendí de él su seriedad, la humildad que tiene. Y algo importante: no meter los problemas de la prensa. El vestuario es de los jugadores en primer lugar. No les da trascendencia a algunas cosas y tiene buena cintura”.

Simple, lo más difícil

En Villa Esquiú saluda y se va sin tanto alboroto. Si puede no hablar con la prensa, mejor. Si lo hace, mide lo que dice. Juega inteligente con el off de récord para guardarse algo y tener una carta a su favor. Cada tanto sale de su camarín con una manzana que vuela en el aire como si no le debiera nada a nadie. Así debe ser nomás porque ya está en la historia del fútbol cordobés.

Zielinski, aquel técnico budista. Que elige quedarse con lo que hay y no con lo que desearía tener. Esa ansia que termina por crear la insatisfacción, que deviene en miedo o inseguridad. Entonces la palabra del periodista Fernando Genesoni, de los más experimentados en la cobertura de la B, lo refleja: “Tuvo convicción y los jugadores le creyeron cuando vino. Los convenció allá por enero de 2011 (cuando llegó al club) y les cambió la mentalidad al hacerlos creer en ellos. Y otro gran acierto fue que se apoyó en los referentes”, analiza criterioso.

“Menos es más”, dijo alguien alguna vez. Y Zielinski lo aplica. César Pereyra, el máximo goleador en su ciclo, lo refuerza: “Desde que vino planteó su forma y estilo. Pudimos agarrarlo rápido y dio resultado a corto plazo. El acierta en darnos confianza, no pide nada del otro mundo”.

No significa que no haya tenido sus errores o desaciertos. Pero tuvo a su favor tres aristas que Guillermo Farré explica: “Manejo de grupo, resultados y el trabajo en sí lo llevaron a los 150 partidos. Sin ser rebuscado y preciso para el jugador”. Y Esteban González aporta: “Nunca te promete y no deja detalles al azar. Él manejó el barco desde la calma y no hizo ver que lo importante no es l que pasó, sino el partido que viene”.

Cumple 150 partidos. Zielinski será el mismo. Respirará una vez, dos, tres. Tratando de permanecer en el difícil equilibrio, en la distancia justa para que no lo devoren el éxito ni la tormenta.

“Ser simpe es lo más difícil. Las complicaciones nunca son buenas para transitar”.

“Yo soy un tipo normal, no me la doy de filósofo. no me gusta vender humo ni nada”.

“Estamos orgullosos de trabajar en belgrano. tenemos un sentido de pertenencia acá”.

“Que el proceso cumpla 150 partidos habla de la coherencia de la dirigencia. es positivo”.

Sus números

Ricardo Zielinski debutó en el Pirata en 2011 y se estrenó con un 1-1 ante San Martín (SJ) en la B Nacional. Desde entonces dirigió 149 partidos con 54 triunfos, 57 empates y 38 derrotas. Ascendió a 1ª superado a River en 2011. Clasificó a la Copa Sudamericana en 2012. Es el único DT en la historia Pirata que le ganó a los cinco grandes (Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo). En el Inicial 2012 terminó 3º con 36 puntos. Y tiene el mejor registro de visitante: 19 partidos sin perder con 10 triunfos y nueve empates. Ahora busca darle lugar a los juveniles.

Se dice de él

“Nos dio un cambio a todos en Belgrano. No cambia sus convicciones por el que dirán y siempre tuvo simpleza”, Juan Carlos Olave

“Manejo de grupo, resultados y el trabajo son aspectos que lo llevaron a 150 partidos. Simple y transparente”, Guillermo Farré

“A la gente hay que decirle que vea toda la película, no el último minuto. No se quedó ni en el éxito ni en la derrota”, Abraham Rufail, vicepresidente del Pirata

“Es el DT que más duró en la historia de Belgrano. Tiene la virtud de la paciencia para resolver en momentos críticos”, Rubén Flota, DT alterno en el cuerpo técnico

“Le dio a mi juego más crecimiento al aportarme la marca y el orden táctico que me servirá en el futuro de mi carrera”, Emiliano Rigoni

“Es una buena persona y va de frente. Siempre saluda, buen compañero. Es respetuoso y humilde con todos”, Oscar Díaz, utilero

“Desde que llegó planteó su forma y estilo. No pide nada del otro mundo. Se trabaja de forma armoniosa”, César Pereyra

“Tuvo convicción y los jugadores le creyeron cuando llegó al club. El gran acierto fue que se apoyó en los referentes”, Fernando Genesoni, periodista Radio Impacto

“No deja detalles librados al azar y te da mucha información. Manejó el barco desde la calma y siempre fue claro”, Esteban González

“Llegó cuando Belgrano necesitaba orden porque la estábamos pasando muy mal. Habla poco, conceptos claros”, Pier Barrios

“No está tan eufórico en los buenos momentos ni tan derrotado cuando las cosas no salen. Convenció al jugador”, Julio Constantin, ayudante de campo

“Hizo importante al club y nos dio participación para opinar. Serio, humilde y con cintura para los problemas”, Marcelo Misetich, entrenador de arqueros

El futuro, en pausa

En su momento la dirigencia informó que el contrato era hasta diciembre de 2015. Pero siempre Zielinski y Pérez han priorizado la palabra y el contexto para las decisiones.

Hoy no hay certeza sobre si seguirá después de diciembre. y dependerá de varios factores: si los resultados acompañan se abre una esperanza. Pero también todas las partes reconocen que “los ciclos tiene su tiempo” y no sería descabellado que esté llegando a su fin. Además, la lejanía de su familia (el Ruso está sin los suyos en Córdoba) será otro factor a tener en cuenta.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo