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Emoción pura: Así fue el partido homenaje del Tanque Kenig

El Ale Kenig volvió a ponerse la albiazul para su partido despedida de Talleres. “El club que amo”, como sostiene. Y lo hizo con muchas figuras, ovacionados.

Al promediar el primer tiempo, tiró un centro de rabona. Minutos después, el Indio Vázquez le sirvió una pelota en el área y ensayó una chilena que levantó a la tribuna. Y después se relamió con un cabezazo abajo que le sacó de manera magistral Ciancaglini.

Del repertorio de Alejandro Kenig. Pero en su partido homenaje no podía faltar un gol del tanque. Lo bajaron en el área, Baldassi no dudó y cobró un penal que el delantero tradujo en gol, con La Boutique en un sólo aplauso. “Gracias a todos, ustedes son Talleres. Y gracias a mis compañeros de tantos años, porque este homenaje también es para ellos”, retribuyó Kenig. Jugó su partido despedida con la albiazul en barrio Jardín, sueño cumplido. Incluso se dio un gusto extra. Que Alejandro Martín hijo (14 años) también convirtiera de penal, tras una cesión a pura picardía de la Canchita Albornos.  

“Se enojó mucho cuando le saqué el cabezazo abajo, je. Después tuvo el penal y arrugó para picarlo... Le dije a Baldassi que era amarilla por simular y que llevara una pala para tapar el pozo que hizo el Tanque al caer”, ironizó Ciancaglini.

Foto Nicolás Bravo.

 

“Me las pedía a todas, y no sabía que hacer, si en el equipo eran todos unos monstruos. Contento de volver para el homenaje del Gordo, y a esta cancha donde mi hijo aprendió a caminar”, rescató el Indio Elvio Vázquez. 

“Era su día, en una despedida que merecía. Le costó encontrar el gol, el primero siempre cuesta”, relató el Colo Lussenhoff. 

“Un gusto que me haya invitado y de ser parte de una despedida tan emotiva. Los “9” de ahora deberían ser así, con tantas ganas y fuego sagrado como tiene Alejandro”, lo retrató el Pepe Basualdo.

Más irreverente, Rodolfo Graieb lo resaltó: “Al Tanque era difícil marcarlo, más ahora con varios kilos más. En eso se parece a Boldrini, a quien lo vi con esa panza y le grité escupí el finito’”. Boldrini recogió el guante y recordó a Kenig como dupla de ataque en los ‘90. “Me la tiraba y me decía, ‘devolverla que los goles los hago yo’”.

Foto Nicolás Bravo.

Para el aplauso. El partido homenaje al Tanque fue con múltiples figuras, en dos tiempos de 30 minutos, con Baldassi de árbitro.

El equipo de casaca albiazul retro formó con el Pato Domínguez, Rodolfo Graieb, Kesman, Lussenhoff y Elvio Vázquez; Tato Fernández, Galetto y Albornos; el Topo Gigena, Kenig y Zelaya. Los de amarillo con Ciancaglini; Shaffer, Biasotto, Galoppo y Marcelo Pascual (concejal del Frente Federal de Acción Solidaria); Rivadero, Pepe Basualdo y el Nene Commisso; Rodrigo Astudillo, Pablo Cuba y Deigo Gaieb. Ingresaron Amadeo Gasparini, Wilkins Zárate y Nacho Díaz, entre otros. Muchos, ovacionados.

"Me llenó el alma"

“Estoy súper agradecido, vivir estos con compañeros y amigos que viajaron tanto para estar conmigo me llena de orgullo. Tantos amigos que me dio la vida, que me dio el fútbol”, remarcó Alejandro Kenig. “Pudimos reunirnos en La Boutique con jugadores que fueron y son referentes, que son parte de la historia viva de Talleres, me llenó el alma. Desde lejos se extraña a Talleres, el más grande del Interior sin dudas. Es un honor volver a vestir esta camiseta” Así, con su estilo, el ex delantero y goleador durante dos ciclos en los años ‘90, volvió a barrio Jardín para su despedida. El Tanque dejó en claro que no era sólo su homenaje, sino también para muchos de los recordados jugadores que lo acompañaron. Además, entregó plaquetas al club, por los ascensos que le permitieron volver a Primera, a Paco Cabasés, el hincha centenario de la T, y a Karina, hija del Pato José Pastoriza, uno de los técnicos que más recuerda Kenig. 

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