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El presente del ex Talleres Gabriel Carabajal en Perú

Juega en el San Martín de Porres de Lima, Perú. “Estoy enfocado en hacer un buen torneo para ver dónde sigo mi carrera o si vuelvo a Talleres”, contó a Día a Día.

Gabriel Carabajal cambió de vida. En Lima, Perú, construye su destino en la compañía de Hebe, su novia. “Sin ella sería mucho más difícil”, afirma en el contacto con Día a Día. El media punta viste los colores del Club Deportivo Universidad de San Martín de Porres. Una institución que tiene 11 años de vida y que ya está en la Primera División. “Tiene unas instalaciones de primer nivel, no te falta nada. Todo muy organizado y del mejor nivel”, describe. “Vivo en un barrio muy tranquilo. Estoy contento. Mi familia me apoya. Y Hebe dejó todo para estar conmigo”, agrega.

Carabajal fue cedido por Talleres a préstamo por una temporada. “Apenas terminó el Federal A me senté a hablar con Fassi (Andrés, el presidente de Talleres) y acordamos todo. Yo quería cambiar de aire. Ahora sólo estoy enfocado en hacer un buen torneo acá y luego ver qué pasa. Si sigo mi carrera en algún club o si vuelvo a Talleres, se verá”, no se aventura y lo declara con tono maduro pese a sus 23 años. Comparte equipo con Maxi Velasco, el delantero que le dio el ascenso a la T en 2013 con su gol de taco ante San Jorge. 

Tiene cinco partidos en el actual campeonato. Jugo tres de titular y dos de suplente. Al cierre de esta edición enfrentaba al Sporting Cristal del Picante Pereyra por la sexta fecha del Grupo A del torneo del Inca. “Acá hay un torneo de buen nivel. Se juega bien. Es competitivo. Están Alianza, la U (por Universitario), Sporting”, pintó. Su equipo tiene siete puntos (dos triunfos, un empate y dos caídas). El director técnico del equipo es Cristian Díaz, ex DT de Independiente de Avellaneda. “Tengo compañeros que no me creen cuando les cuento que en Talleres jugábamos con tanta gente en el estadio. Les muestro fotos y ahí se dan cuenta lo que es Talleres”, apunta a manera de anécdota. 

Carabajal ya sabe lo que es estar lejos del país. En 2009 jugó para Patriotas de Colombia. “Esa vez era muy chico. No fue fácil. Pero después de estar en Talleres me siento diferente. Talleres me dio todo, me formó. Pero me hacía falta este cambio de aires. El año que ascendimos  (2013) sentí que tenía que buscar otra horizonte pero no se dio”, recuerda.

–Se ha hablado mucho de tus condiciones en la cancha y se te ha acusado de mucho por tus actos fuera de lo deportivo. ¿Qué imagen pensás que tiene el hincha de Talleres de vos? 

–No sé qué pensará la gente de Talleres. Lo que sí, siento que se me ensució demasiado. Pero es normal que pase en un club tan grande como Talleres. Era chico y en los momentos que he podido, he salido. Por ahí, cuando en la cancha las cosas no salían era normal que ataquen a un jugador por ese lado. 

–Una vez tuviste un faltazo a una práctica y se armó mucho revuelo.  

–Sí, pero falté por un reclamo. No porque andaba de joda. No entrené para llegar a un acuerdo con el club por mi sueldo, que no era el correspondiente. Pero, bueno, ya fue. Espero que a un par de hinchas de Talleres les quede un buen recuerdo de mí. Yo siempre dejé todo por Talleres. El que sabe de fútbol lo va a entender. Pero hoy pienso en el futuro.  

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