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El clásico rosarino otra vez dio la nota violenta

Newell's y Central jugaban en el Parque con sus juveniles, y el partido debió detenerse varias veces por desmanes. En el Kempes, el clásico cordobés fue con fiesta.

El clásico rosarino entre Newell´s y Central, disputado por juveniles de ambos equipos, no escapó a la locura que reina en el fútbol argentino y en el que, afortunademente, el Belgrano-Talleres de ayer sábado fue un ejemplo de convivencia a imitar.

Es que en el Coloso del Parque, el estadio rojinegro, el partido debió ser detenido en reiteradas ocasiones por desmanes en las tribunas. El cotejo, por cuartos de final de ida de la Copa Santa Fe, finalizó 0 a 0.

Barras de Newell's, que se disputan el poder en la hinchada Leprosa, se tomaron a golpes de puños en el entretiempo en la platea baja.

El público, cansado por los incidentes y las constantes interrupciones de parte del árbitro Silvio Trucco, se manifestó en contra de los barras con el cántico "Que se vayan todos, que no quede ni uno solo".

El clásico también había sido demorado en el entretiempo luego de que un hincha exhibiera un arma de fuego en la popular, y porque barras se treparon al alambrado.

En Córdoba, el Belgrano-Talleres se jugó ante una multitud de ambos bandos. Hubo corridas en la cabecera Willington y una decena de detenidos, pero en líneas generales el clásico fue en paz y como un claro ejemplo que todavía se pueden disputar choques de esta enverguadura dejando a la violencia afuera.

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