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El Chaqueño Palavecino: Guaraní es el Maradona del folclore y yo, el Riquelme

Fanático de Boca, su relación con Diego, Román y Tevez. Los partidos con los folcloristas y el clásico con Los Nocheros. Las cábalas y los recuerdos de Mundiales de una de las figuras de la música tradicional argentina.

Voz para cantar goles, le sobra. Desde la tribuna en “su” Bombonera del alma, o viendo a Gimnasia y Tiro en su terruño norteño. O jugando, porque es un “9 mentiroso” como se autodefine en la cancha, y siempre lleva la guitarra y los botines a mano. 

“En mi casa tengo una cancha de nueve contra nueve. Pasto natural, arcos reglamentarios y luz artificial. Para fin de año siempre hay partido con Los Nocheros. Esta vez no jugamos porque les salió una actuación en Comodoro Rivadavia. Esa fue la excusa que pusieron, je. Se fueron bien lejos de Salta y por muchos días. Están allá todavía, comiendo pescados… Se ve que nos tienen miedo, De todos modos, lo mejor es el tercer tiempo. Todos cantores y guitarreros, con asado o guiso carrero”, canta la justa Oscar Esperanza Palavecino. El Chaqueño.

 


–¿Y Jorge Rojas? Trae fama de delantero picante...

–Un wing derecho de los rápidos. Una vez jugamos un partido a beneficio y en el otro equipo estaba el Flaco Schiavi. “Andá a hacerle comer pasto”, le dije. Y después lo hablé al Flaco. “Este es de cantar, más que nada”. Y el Flaco lo cruzó fiero un par de veces. Encima quiso usar un dicho campero de nuestra zona y le salió mal, y le terminó diciendo zorrino. Y Jorgito me miró y me dijo “Encima de las patadas, me trata de hediondo...”.

–¿Sos un optimista del gol, estilo Palermo?

–No, soy un 9 mentiroso, porque engaño saliendo para acá, para allá. Y le meto un par de panzazos a los defensores. A esta altura y con 57 años juego de lo que puedo. Eso sí, no me gusta perder a nada y yo soy el dueño de la cancha y de la pelota.

–¿Jugás con el sombrero puesto?

–No, como voy a jugar con el sobrero. Queda en la tribunita que hicimos al costado de la cancha. Una vez, en un partido solidario entre mi fundación y la del Pupi Zanetti, al final del partido cambiamos con el chileno Zamorano. Le di el sombrero y él me regalo los botines. Por esto del folclore conocí a muchos futbolistas. Me falta Messi, nunca se dio la posibilidad, pero es lindo saber que por ejemplo Cavani escucha Amor Salvaje en el Paris Saint Germain. 

–Una vez mencionaste a Horacio Guaraní como el “Maradona del folclore”. ¿Quién sería el Chaqueño?

–El Riquelme. Como hincha de Boca, lo tengo de ídolo. Lo fui a visitar a España, cuando jugaba en el Barcelona. Me regaló la camiseta y me quedé una semana, guitarreando y comiendo asado. Soy de Boca desde chico, de cuando mi abuelo escuchaba los partidos por la radio. Y tuve la suerte de conocer a muchos de sus ídolos, como a Rojitas, al Tanque Rojas, a Marzolini... “Yo era muy hábil, Chaqueño”, me decía Rojitas. Y claro, con ese quiebre de cintura que tenía... 

 


–A lo Diego...

–Claro. Con Maradona tengo una linda amistad. El se llevó al Mundial de Sudáfrica un video mío como motivación para el Seleccionado argentino. Se lo agradecí y me envió una camiseta firmada por todo el plantel. Un genio, y sencillo como su familia. Conozco a su hermano Lalo, la mamá iba a verme al Luna Park...

"Cuando veo los partidos tengo mis cábalas. Si estamos bien me dejo el sombrero puesto. Y si nos cascotean el rancho, me siento encima".

–¿Y con los jugadores de River cómo te llevás?

–Un gran amigo es el Burrito Ortega. Fuimos al programa Pura Química en ESPN y con Leo Montero le ganamos al cabeza-tenis al Burrito y a (Mariano) Zavaleta. En los clásicos, muchas veces terminaba viendo más a Mascherano, a Gallardo, porque era para admirarlos más allá de los colores de la camiseta. También me hice amigo de Ponzio. Le gustan las guitarreadas y me prometió entrar alguna vez a Jesús María conmigo a caballo.

–¿Qué canción de las tuyas te gustaría que adopte la hinchada de Boca?

–Estaría bueno que fuera una chacarera, A don Amancio.

Del Chaco salteño a la Selección. “De chico quería ser futbolista. Andábamos todo el día con la pelota de trapo, porque la de goma se pinchaba en las pencas. Una vez mi mamá apareció con una pelota de tenis y no sabíamos ni lo que era. Fue la que más rápido se perdió en el monte”, evocó el Chaqueño, quien de todos modos llegó hasta la Cuarta División en Independiente de Tartagal, a los 15 años.

Después, el trabajo como colectivero y el volantazo para convertirse en la figura del folclore. “Todos los músicos salteños somos además muy futboleros”, entona.

En su Salta natal vivió varias de las alegrías que le dio el fútbol. “En el Mundial ‘78 mi casa estaba en Tres Cerritos y recuerdo que después de la final nos fuimos a festejar a la plaza 9 de Julio con mis primos. Y en el ‘86 era chofer de la empresa Atahualpa. Escuchaba los partidos en el monte, tirado en el suelo porque así llegaba mejor la onda de la radio. Me emocionaba con los relatos de Víctor Hugo...”.

–Los últimos Mundiales fueron frustrantes...

–En el de Sudáfrica estuve a punto de viajar. Sentía que si pasábamos a Alemania éramos campeones. Con Diego como técnico y Messi... Y en Brasil también me quedé con las ganas. Todavía no puedo creer cómo perdimos esa final.

"Soy de Boca pero tengo amigos de River, como el Burrito Ortega. Y Ponzio me prometió entrar a caballo conmigo en el festival de Jesús María".

–¿Sos de apelar a las cábalas?

–Mucho. Cuando juega la Selección y la veo por televisión, me pongo la camiseta que están usando. Si nos va bien, me dejo el sombrero puesto. Y si nos están cascoteando el rancho, me siento arriba del sombrero. 

–Como lo futbolistas, ¿sentís el trajín de los viajes, las giras y tantas presentaciones?

–Son muchas las trasnochadas, pero nos tomamos un tinto y se acomoda todo.

 


–Son un clásico los asados con picado en Jesús María…

–Esta vez se complica porque siempre llego un día antes, con más tiempo. Como este lunes tengo una presentación en Carlos Paz, van a ser muchas las actividades para un sólo día el martes. Lo mismo, los botines siempre están preparados. 

Este lunes, en Carlos Paz. El Complejo Malambo, en la costanera de Carlos Paz, prepara lunes especiales y bien argentinos. Pasado mañana, con el Chaqueño Palavecino en cena show, desde las 22. Entradas en Autoentradas y boleterías.

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