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Dybala, el Messi de Alta Córdoba

El pibe y su gol. El 9 pidió el penal y le dio el triunfo a la Gloria en una semana donde se habló muchísimo de su pase. “Ni lo dudé”, dijo Paulo. Ah, lo sigue un tal Barcelona...

Alicia aprieta fuerte un pañuelo rojo en su mano izquierda. La gente le habla en el pasillo que conduce al vestuario de Instituto y ella contesta. Pero está en otra cosa. Mira a cada rato hacia allá, hacia donde salen los jugadores. Pero Paulo no viene. “Siempre es lerdo para salir del vestuario. Desde chiquito siempre me pasó lo mismo. Lo tengo que esperar. Pero ya lo conozco. Imaginate, si hace desde los 4 años que está con esto de la pelota”, le cuenta a Día a Día la mamá de Dybala, que tiene como guardaespaldas a Gustavo y Mariano, sus otros hijos. Los hermanos del crack.

Que después de largos minutos aparece. Recién bañadito. Después de dar dos mil y una notas. Y el abrazo emociona. No se quieren soltar. Mamá Alicia y Paulo, su hijo. A ella se le caen un par de lágrimas. Y seguro que se acuerda de Adolfo. Del papá del 9 de la Gloria, que seguramente quisiera estar ahí, mirándolo jugar ante tanta gente. Con la camiseta de Instituto. Como siempre lo soñó.

“Los otros días me llamaron de Portugal para hacerme una nota y pensé que era un chiste... Paulo y todos nosotros estamos tranquilos. Vamos despacio. Será lo que tenga que ser. Él es un chico centrado, tranquilo. Que sabe lo que quiere”, lo seguía definiendo Alicia.

Un ratito antes, en la cancha, el pibito del que todos hablan dijo lo suyo. Pero sobre el césped. Pidió un penal con sus insolentes 17 años. Y lo metió: 8 goles en 12 partidos, para que sigan hablando. No le pesó ni un poquito tanto chamuyo dando vueltas por el aire. Que está vendido. Que no. Que sale 20 palos. Que lo quieren llevar ya a Europa. Andá a buscarla adentro, Crivelli. “Cuando vi el penal, ni dude. Agarré la pelota. Trataba de no darle tanta importancia a todo lo que se habló en la semana antes del este partido. Por suerte salieron las cosas bien. Ganamos bien porque fuimos claros en los momentos justos”, tiró el zurdito nacido en Laguna Larga.

Alguien le contó que lo está siguiendo el Barcelona. El de España, con ese Lionel Messi que tanto admira. Pero no le dio bola. “Al Barcelona juego en la Play. Mis amigos se enojan porque me elijo el mejor, pero bue... ¿Si yo me pongo de titular? No, juego con Messi, encaro con él, así es fácil”, sonríe.

Luego, entre tanta foto, firma y beso, sale del Monumental de la mano de Alicia. “Es muy lindo verla. Estar con mis familiares. Ellos son fundamentales para que yo pueda estar bien, son los que te aconsejan, los que te dicen las cosas buenas y malas y te hacen mantener la tranquilidad. Yo sólo quiero jugar a la pelota”, cierra Paulito Dybala. El Messi de Alta Córdoba.

¿Lo ves vestido de blaugrana?
¿Vos lo venderías o no?”. La pregunta anduvo dando vueltas ayer en cada rincón del Monumental de Alta Córdoba. Con diferentes opiniones, claro. Lo cierto es que más allá del firme interés del grupo empresario acercado por Gustavo Mascardi (que pondría 3,5 millones de euros por Paulo y López Macri), el pibe aún no está vendido, según la dirigencia. De todas formas, la operación podría cerrarse la próxima semana, ya que hay acuerdo en la forma de pago (liquidarían todo antes de abril). Igualmente, siguen los interesados en el pibe de Laguna Larga. Ayer estuvieron observándolo cazatalentos del Bayer Leverkusen y Dortmund, ambos de Alemania.

Pero eso no es todo. Ayer se conoció que Barcelona de España está tras los pasos de Paulo. Urbano Ortega, el reclutador de talentos en Argentina del club español, tiene sus videos y lo tiene agendado. “Es un club formador y nos interesa que Paulo vaya a un club así. Pero estamos tranquilos. Primero está la persona”, dijo su representante Omar Peirone.

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