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Deportivo San Nicolás, el campeón de la Cuarta que no olvidó a Leonel y Alan

Un título especial. La Cuarta del  Deportivo San Nicolás fue campeona en Punilla luego de haber perdido a dos jugadores en un accidente de tránsito.

El niño ve a su hermano, para él realmente está allí. Se agacha, lo besa, lo acaricia, le habla. Vaya uno a saber qué le dice, en su lenguaje de balbuceos y palabras recién aprendidas.

La única certeza es que su pequeña carita sobre esa foto le mete un “martillazo” al alma y se hace imposible no llorar. Noah, con su inocencia de dos añitos a cuestas, reconoce a Leonel en la bandera tendida sobre el césped.

Es el campeón del que todos hablan, pero que no está presente de manera física, porque la vida le fue arrebatada en un accidente en una curva trágica cerquita de Villa Carlos Paz, cuando iba en moto junto con su amigo, otro campeón “ausente” por la misma causa, Alan.  

Leonel Godoy y Alan Carrasco eran dos jugadores de la cuarta división del club Deportivo San Nicolás de Malagueño.

Ambos fallecieron en un accidente de tránsito casi sobre el final de noviembre, cuando al campeonato de la Liga de Punilla que brillantemente estaban disputando, le quedaban dos fechas por jugarse y estaban peleando el campeonato.

Su muerte impactó duro no sólo en su club, sino también en el de todos los integrantes de esa Liga del interior de la provincia.

“El fútbol en San Nicolás es mucho más que un juego, es un estilo de vida”, nos dice a través de un mensaje que llegó a nuestro Facebook Patricia Ceballos.

Y es precisamente ella la que nos abre la puerta a esta historia conmovedora.

Los compañeros de Alan y Leonel, lejos de tirar la toalla, hicieron una promesa: ser campeones y dedicarles el título.

“Yo se que en el otro mundo, esos wachines están alentando, y están pidiendo que pongan huevo, que pongan huevo y vamo’ a ganarlo, yo se que están de fiesta, están de fiesta hoy por el Depor, están pidiendo que den la vuelta, que den la vuelta pa’ recordarlos, yo se que están cantando, y con los trapo’ están agitando, están pidiendo que vaya al frente, que vaya al frente vamo’ a ganarlo” 

Es 10 de diciembre, el día de la final y apenas pasadas las 20, Matías López (jugador de la cuarta división del Depor) sube este texto a su cuenta en Facebook, y lo finaliza de esta manera:

“Hoy entramos con 13 a la cancha Y dimos la vuelta como se lo prometimos. Hermanos Siempre Presentes”.

Su división se acababa de consagrar campeona en un partidazo jugado en la cancha de Racing de Valle Hermoso, con un contundente 2 a 0 sobre uno de los clubes más tradicionales de la Liga de Punilla: el Tiro Federal de Cosquín. 

Y la frase “entramos 13” no es casual, fue la protagonista de un banderón con el cual entraron al campo de juego para pedirle “disculpas” al rival por jugar con dos futbolistas “de más”: Alan y Leonel.

En un “año de mierda” (como lo calificó Matías también en la red social donde recordó a sus compañeros), el final los encontraba como ellos habían soñado rendirle tributo a sus dos amigos, con el título. No hubo uno solo que no llorara, que no se emocionara, que no aplaudiera a esos campeones, aún jugando con “dos más”.

El club. Deportivo San Nicolás de Malagueño es un club de Punilla hecho a pulmón.

Con sus más de 60 años de historia se sostiene sobre el esfuerzo de sus socios, de padres y dirigentes que ponen todo su esfuerzo por fuera de sus ocupaciones para que, todos los fines de semana, unos 300 chicos de todas las divisiones (desde Primera y hasta la Novena) puedan competir.

Rifas, empanadas, polladas, todo vale para recaudar fondos. El Depor, como popularmente lo conocen tuvo su premio este año en dos divisiones. Un poco de alivio para mitigar el dolor de haber perdido a dos de sus campeones.

La foto y el posteo que conmovió a todos.

“Cuando un ser querido se nos va, pensamos en que todo va a terminar sin él. Pensamos las cosas que pasamos y las que podríamos haber pasado si seguirías entre nosotros. Pero Leo, tu muerte no cambió nada. Seguís estando acá entre nosotros, estaría bueno que bajes un toque de allá arriba. Vos sabes que acá abajo nos amotinamos y no te devolvemos más. Vení, escuchá como tu hermanito dice tu nombre, como apunta tu foto cuando le pregunta por su hermano. Eras el orgullo de tus abuelos. Podrán pasar diez mil años, diez mil generaciones pero tu nombre no se olvida jamás. Amigo, pintamos tu nombre en una pared para sentirte y verte todas las tardes. Te hicimos canciones para que te sientas en todos lados. LEO SIEMPRE PRESENTE”.

El momento captado en medio de los festejos por el torneo logrado ante Tiro de Cosquín no podía tener un texto más acorde, el que subió a su cuenta en Facebook Matías López, compañero de Leonel Godoy, uno de los chicos fallecidos en el accidente. 

Su hermano Noah vio su imagen y se fue directamente a hablarle, a abrazarlo, a besarlo, a mimarlo.  

Nadie de los que estaba presente en ese momento pudo contener las lágrimas. “Fue uno de los momentos más tristes y duros pero también conmovedores de todo lo que nos pasó ese día, con sensaciones tan encontradas y tan difíciles de digerir para todo el grupo”, señaló Patricia.

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