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Defensores Juveniles cerró un 2016 histórico para el club y la LCF

Orgullo cordobés. Los pibes de Defensores Juveniles salieron segundos en un torneo en Bolivia. El viaje para la institución fue inédito en su historia y en esta época de la Liga Cordobesa.

Se van acomodando en sus asientos y aguardan el despegue de un avión literalmente copado. El Tanque López ya se empieza a ganar el puesto al más “jodón” y sus compañeros lo sufren. En otra parte, el Chino Gudiño empieza a cantar la primera de muchas canciones que se oyeron durante el viaje.

Son los chicos del Club Deportivo Defensores Juveniles de la Liga Cordobesa, que viajaron a Bolivia a disputar la “Copa Centenario”, un torneo internacional Sub-20 en honor a los 100 años de la Asociación Cruceña.

Cuatro meses antes comenzó la travesía. La plata no alcanzaba para que vayan todos, por lo que armaron rifas y colectas para costear los pasajes, el hotel y demás gastos. Ninguno podía quedar afuera. Así funciona el Defe: nada es de uno, lo que se consigue es de todos.

El 11 de diciembre, 24 pibes y el cuerpo técnico embarcaron hacia Santa Cruz de la Sierra a jugar el torneo de su vida. La primera sensación especial fue en el aeropuerto. Era la primera vez que la mayoría se subía a un avión. Se sacaron fotos antes, durante y después del vuelo. Querían atesorar cada momento, pero lo mejor estaba por venir.

“Llegamos y nos sorprendió la importancia que había tomado el torneo. Salió en todos los medios, hubo conferencias de prensa. No nos esperábamos tanta repercusión”, dijo a Día a Día el secretario del club, Daniel López. El campeonato estuvo conformado por ocho equipos divididos en dos zonas de cuatro.

Defensores Juveniles fue el único extranjero y compartió grupo con Real América, Guabirá y Sport Boys, todos de la Primera División. Los jugadores cordobeses demostraron desde el primer minuto a qué habían ido.

"No esperábamos tanta repercusión. Salió en todos los medios y se enteraron muchos cordobeses que viven en Santa Cruz.", Daniel López, secretario.

“El primer partido fue con el Real América y el equipo respondió con creces. El resultado fue 3 a 2 pero podríamos haber ganado por más goles. Después nos tocó contra el Guabirá y les dimos la chance a muchos chicos de la ‘98. Más allá de que ganamos 6 a 1, en el desarrollo del juego fuimos muy superiores”, relató Juan Cotta, quien fue ayudante de campo de nada menos que Elvio Agüero, el DT de la delegación.

El Defe cerró el grupo con un empate en cero ante Sports Boys y quedó en lo más alto de la tabla. El primer objetivo ya estaba cumplido; los chicos ya habían demostrado gran parte de su potencial.

A esta altura de la copa, el equipo ya tenía hinchada propia. Algunos cordobeses que se enteraron por los diarios de su participación en el campeonato, se presentaron en las canchas para hacerles el aguante. Comenzaron siendo tres o cuatro, pero en las instancias finales llegaron a treinta.

Y así clasificaron a la semifinal, en donde los esperaba el histórico Oriente Petrolero. “Empezamos abajo 1 a 0 en el primer tiempo, donde no hicimos un buen partido. Por suerte lo pudimos empatar antes de irnos al entretiempo. En el segundo cambió todo, mejoramos nuestro juego y faltando 5 minutos convertimos el 2 a 1 y pasamos a la final”, contó el otro ayudante de Agüero, Martín Velasco.

La definición los encontró con Real América, el rival de la fecha inicial. El desgaste (jugaron un partido por día), el calor y los arbitrajes condicionaron al Defe, que terminó cayendo 3 a 0 y cerrando la ilusión de gritar campeón en su primera experiencia internacional. Hubiese sido la frutilla del postre.

"La idea era que los vean jugar y que tomen experiencia, porque ya estamos pensando en el armado del plantel para el 2017", Juan Cotta, ayudante de campo.

Aunque no trajeron el título, ninguno volvió a Córdoba con la cabeza baja o sensación de tristeza. Los balances fueron más que positivos. Sobre todo si se piensa en un club donde nadie cobra por jugar y lo que se gana es por el sudor y el esfuerzo de todos. Cada fin de semana, más de 300 jugadores se ponen la camiseta del Defe y sueñan con llegar a lo más alto. Ahí donde llegaron estos 24, que a pesar del resultado final fueron “campeones”.

A jugar y estudiar

El club de barrio Los Boulevares está transitando sus mejores días. No sólo por el éxito deportivo, sino porque Defensores Juveniles firmó un convenio con el Gobierno Provincial y el Foro Productivo de Zona Norte, para construir una escuela secundaria en una de las canchas auxiliares de la institución.Un arquitecto ya trabajó en el lugar y esperan que entre febrero y marzo se ponga en marcha la obra.

Nosotros estamos hace 7 años. El Defe estaba al borde de la desafiliación y lo hemos logrado recuperar. Es un club medio atípico, de muchas familias. Pero hay una escuela en el barrio que no tiene un lugar físico. Por eso nuestra idea es pensar más allá en el chico o los dos que llegan. Tenemos que ocuparnos de los 600, 700 que quizás no llegan pero tenemos un compromiso con ellos.”, advirtió Daniel López.

"Es una buena medida para el club. Cuando yo llegué no había nada. Ponías una mochila en el baño y al toque te la robaban", David Merlo, Capitán.

El proyecto incluye además talleres de capacitación laboral pensados no sólo para los jugadores, sino para toda la comunidad. Según los propios directivos, la idea es trascender lo tradicional y unir las tres esferas: estatal, empresarial y social.

Los mismos pibes que sueñan con ser futbolistas celebraron la noticia y aseguraron que terminarán sus estudios en el mismo lugar donde disfrutan de su pasión por la redonda.

“Es una buena medida. Cuando yo llegué no había nada. Ponías una mochila en el baño y al toque te la robaban. Ahora creció un montón, hay más espacio verde y todas las categorías pueden entrenar en el club. Siempre se trabajó con humildad y sacrificio y es muy bueno para que siga progresando”, destacó David Merlo, capitán de la Sub-20 que viajó a Bolivia.

Así pasa las horas Defensores Juveniles, el humilde club que parecía no ter nada y ahora lo tiene todo.

Una compañía de lujo

Elvio Agüero, que tuvo un fugaz paso por Instituto en 2013/14, se hizo cargo de la dirección técnica del plantel. Junto a los chicos estuvo Roque Taborda, exjugador de Talleres en los años 60 y abuelo de Manuel, uno de los chicos. Incluso se animaron a patear un penal en la previa a uno de los partidos. Taborda, de 72 años, dijo que con el viaje “volvió a vivir”.

El plantel completo

Estos son los 24 jugadores de la delegación que viajó a Bolivia: Nicolás Spontón, Marcos Bulacio, Angelo Zanetti, Lucas Gudiño, Pascual Reartes, David Merlo, Facundo Angelone, Nicolás Romero, Matías Herrera, Cristian Carrizo, Michael Buendía, Brian Quiroga, Agustín Mastrandrea, Maximiliano Romero, Adrián Videla, Ramiro Vera, Iván Seia, Piero Donzino, Alexis Cuello, Fernando Soriano, Matías López, Nicolás Marcuzzi, Facundo Ardiles y Manuel Taborda.

 

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