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De Liga: Un café con Guarino

Maxi Guarino, defensor de Racing de Nueva Italia, atiende un bar. Un jugador completo, que sueña con el ascenso de la Academia.

“Muchos me conocen como un jugador temperamental”, dice, de entrada, Maxi Guarino. Pero la verdad es que con este lateral izquierdo del Racing de Nueva Italia que busca el ansiado regreso a la Primera A de la Liga Cordobesa, vale la pena sentarse hablar. 

Hay que pedir un café y escucharlo. Porque realmente tiene mucho para contar.

“Si estás cerca del centro, te espero en el bar”, suele decir siempre a sus amigos. Es que a eso se dedica Maxi más allá de ser un apasionado y un soñador de la pelota: su familia maneja dos bares en la ciudad de Córdoba (Resto Ang, en Sabattini 2050 y San Jerónimo 611). Y el propio Maxi es quien está ahí, detrás del mostrador, dando una mano en lo que sea. 

“El laburo es en los bares con mis viejos ayudando en todo lo que hace falta. Yo entreno a la  mañana en Racing y de ahí me voy derecho a los bares, porque tenemos dos en Córdoba. Estoy todo el día laburando hasta la noche... Mi familia es muy importante para mi ya que sin el apoyo de mis viejos, mi hermanos y mi hija que es mi sostén no podría jugar al futbol que es lo que más me gusta hacer y lo que más disfruto”, cuenta Guarino, que tiene 25 años y el sueño latente de progresar con la pelota, como jugador profesional, como tantos pibes de la Liga Cordobesa.

“Jugué en Talleres hasta los 16 años que emigré a Rafaela para jugar en Ben Hur, donde estuve hasta los 21 años jugando las ligas Rafaelina y Esperancina. Después me volví a Córdoba para ayudar a mis viejos con los bares. Arranqué a jugar en Los Andes pero me cansé y dejé de jugar por un año. Un día haciendo las compras en el Mercado de Abasto me los crucé a los Maldonado (directivos de Libertad) que me invitaron  a jugar en su club y volví al ruedo”, resume Maxi, que anduvo tan bien en Libertad que Sebastián Montivero (hoy DT principal de Racing), lo pidió para el club de Nueva Italia.

“Acá estoy, en un grupo muy unido, somos como hermanos. Todos juntos luchando por un único objetivo que es el ascenso”, dice Guarino, quien tuvo chances de emigrar a algunos clubes del Federal B, pero decidió quedarse en la Acade para esperar una oportunidad.

Sí tuvo una “oportunidad” más este año, cuando el 1º de junio tuvo un accidente en su auto viajando hacia Santa Fe para visitar a su hija. Sufrió un choque grave, donde destrozó su auto pero salió ileso. Eso fue quiebre en su vida.

“El jugador de la Liga Cordobesa tiene un gran sentido de pertenencia, hay equipos que de visitante se hace muy difícil ganarles, los chicos dejan la vida por la camiseta que defienden. Es asombroso su amor incondicional a los colores sin recibir nada a cambio”, define Maxi, con quien da ganas de quedarse charlando siempre un ratito más.

Pida un café y siéntese con Guarino. En esa mesa, la vida y la pelota van por el mismo camino.

“El jugador de la Liga Cordobesa tiene un gran sentido de pertenencia. Es amor a los colores sin recibir nada a cambio”.

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