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De Liga: Franco Domínguez, el 10 de All Boys que trabaja en una mueblería

Franco Domínguez es el 10 de All Boys y trabaja en una mueblería, como vendedor y tapicero. Pasó por Belgrano y no se le dio. Pero el sueño de llegar sigue intacto...

Franco Domínguez atiende un par de clientes que ingresar en la mueblería en la que trabaja en el centro de Córdoba. Y, de vez en cuando, se acuerda de algún partido puntual. De una jugada. De un momento.

Tenía la camiseta de Belgrano y jugaba en la Primera local del Celeste. Y el sueño de ser jugador profesional estaba más cerca. Eso parecía.

Pero un par de lesiones y el poco entendimiento con el DT de turno le privaron de escalar dentro del mundo de la pelota.

Igual, hoy se divierte cuando, con la 10 de All Boys en la espalda, hace jugar a su equipo y demuestra que la magia está intacta en la Liga Cordobesa.

“La ilusión mía, de mi familia era apostar en Belgrano por ser jugador profesional. Dejé un laburo estable en una fábrica. Quería ver si escalaba. Aposté por el fútbol. Era Belgrano... Palabra mayores para el fútbol. Pero no se dio. Por algo pasan las cosas”, cuenta Franco, que le mete el pecho a la pelota y a la vida.

Tiene un hijo de 3 años, Ciro, y por él lucha para salir adelante.

“Empecé de chico, como todos, mi vieja a los cuatro años me mandó a una escuelita del barrio. Ya de ahí pasé a Talleres en inferiores, hice tres o cuatro años. Dejé por un tiempo, después volví a hacer inferiores en Bella Vista. Por el colegio, dejé por dos años. Volví y entré en All Boys a la 4ta división. Con 17 años debuté en Primera. Ascendimos y al otro año, con 19 años, fui papá y a fin de año me fui a Belgrano. Estuve un año a préstamo que supuestamente era definitivo. Pero nunca llegué a adaptarme. Tuve pubalgia, varias esguinces de tobillo. Se me hizo cuesta arriba. No terminé rindiendo lo que muchos esperaban y lo que yo mismo esperaba”, se sincera.

“Este año no iba a jugar. Pero me ofrecieron trabajo desde All Boys acá en la mueblería, me da facilidad para poder entrenar con los horarios. Me ordenaron las cosas para poder seguir”.

“Hoy estoy bien, me siento cómodo en All Boys. Es mi casa, me tratan de la mejor forma. Si no se dio hasta este momento lo de ser profesional, con 22 años es medio difícil. La ilusión siempre estará intacta. Ojalá salga algo lindo más adelante”, cuenta.

“Quiero agradecer a la familia que está siempre, a mis tíos, mi hermano Jony (enganche de la primera local de Belgrano) que me banca. A mi novia Aldana y a su familia también. Ellos son el sustento para pelearle”.

Si All Boys se salvó del descenso, mucho tuvo que ver que su 10 fue Franco Domínguez. El que tapiza con mucho fútbol los encuentros de la Liga Cordobesa.

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