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De Liga: Anticaglia, el delantero que se transformó en árbitro

Nicolás Anticaglia era “9” en Instituto y Los Andes. Pero tras el retiro se transformó en árbitro. El mes pasado debutó como juez principal en la primera b. Su historia.

El día que Nicolás Anticaglia entendió que su ciclo dentro del fútbol como jugador había terminado, entendió que había “vida” más allá de aquel delantero de área que hizo las inferiores en Instituto y jugó en reserva y primera en Los Andes.

Y aquel hombre vestido de negro que impartía justicia y que quizá alguna vez le anuló más de un gol, podía ser su nuevo puesto dentro del mundo de la pelota.

Así fue como Anticaglia pasó de jugador a árbitro y hoy se desempeña en ese ámbito en la Liga Cordobesa.

A sus 32 años, debutó como juez principal en el ascenso hace pocas fechas y va por más.

“Cuando decidí no jugar más, sabía que quería seguir ligado al fútbol, pero desde otro lugar. Estaba entre el curso de DT y el de árbitro. El curso de técnico era caro, no me daba. Yo estaba trabajando en una fábrica y no me daban los horarios para seguir jugando. Decidí dejar el fútbol y meterme en el arbitraje. No quería alejarme de la pelota”, le cuenta Nicolás a Día a Día.

Así, se metió de lleno en el mundo del arbitraje. Uno nuevo, pero que lo apasionó.

“El arbitraje es como el fútbol, tiene sus etapas. Tenés que entrenar, estar disponible para los partidos. Arrancás con las escuelitas, tenés campeonatos amateurs. Arranqué de asistente y una vez que empezás en la Liga vas por los promocionales, por cada categoría. Yo pasé por todas”, cuenta.

“En la Liga debuté en el segundo año de curso de árbitro. Empecé como asistente en la Primera B. Jugué de asistente 1 en la B, fui asistente 2 en la A hasta que me llegó el debut de árbitro principal: fue La Unión de Malvinas y Alberdi, en el mes de mayo”.

Esa fue y será por siempre una jornada inolvidable. Más aún porque en agosto del año pasado se rompió los ligamentos de la rodilla en un accidente de motos y estuvo “parado” hasta febrero de este año. Pero se recuperó gracias al apoyo de su familia (sus viejos Jorge y Patricia, su hermano Fernando, su novia Damarias y su hija Florencia) y volvió.

“Cuando me dieron la noticia que iba a debutar, estaba muy ansioso. Luché mucho para llegar. El año pasado cuando estaba por debutar me rompí los ligamentos en un accidente y estuve parado. Tenía ganas de jugarlo. Salió todo bien por suerte”, cuenta.

“Llegar me gustaría llegar muy lejos. Primero quiero llegar a la A de Córdoba. La edad no me permite jugar un Federa A o una B Nacional. Arranqué tarde, pero estoy en lo que me gusta. Y gracias a Dios me va bien”, cerró Anticaglia, aquel “9” que dejó de hacer goles para ser árbitro.

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