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Con todo y nada: la historia de Santiago Gutiérrez

Quedó paralítico por una accidente de auto. Pero el martes cumplirá el anhelo de cruzar el lago San Roque a pura superación. Nadando, a pesar de todo.

Preservar y salvar. Mente y cuerpo preparados para sostener la vida de las personas. El guardavidas Santiago Gutiérrez estaba listo. Hasta que el destino lo puso en un capítulo impensado: el de víctima. Fines de noviembre de 2012. Transitaba en auto por la avenida Cárcano de Carlos Paz y un tremendo impacto desde atrás le cambió la vida. La inconsciencia no mide consecuencias. Y caminar, correr, saltar o patalear, acciones naturales, habituales y necesarias en la vida de Santiago dejaron de serlo.

“El primer impacto fue ver que las piernas no respondían por el corte de médula. Pero lo que hice fue agradecer a Dios por estar vivo. Y a partir de ese momento se empezó a poner en práctica todo lo que había entrenado y aprendido. Pasa que en ese momento, en vez de rescatar, tenía que esperar ser rescatado”, contó Gutiérrez. Y agregó: “El primero en atenderme fue un compañero de trabajo, Emiliano Lencinas, guardavida también, que por esas cosas de la vida venía pasando por el lugar del accidente a los segundos de que ocurrió. Venía en su vehículo detrás del auto que nos impactó”.

37 años, martillero público y guardavida. Previo al accidente, Santiago corría 22 kilómetros diarios y estaba a dos días de comenzar una nueva temporada veraniega con su vocación rescatista. Sin embargo, su decisión de vida fue eso: vivir. Y aprendiendo a convivir con su nueva realidad. Mañana hará una demostración pública de ello cruzando a nado el lago San Roque. A partir de las 11, saldrá de Bahía de Los Mimbres y, a pura brazada (sus piernas llevan flotadores para que no lo hundan), llegará a la avenida Costanera, a la altura del camping del ACA. Serán 1.700 metros, 45 minutos y varias toneladas de deseos de superación.

La idea. Gutiérrez está listo. Su sonrisa está plena, cómoda, segura. Sus cuidados y blancos dientes irradian confianza y deseo de morder el destino: “Todo surgió en una charla con amigos”, recordó. “Carla Ferreyra, una guardavida, me tiró el desafío y nos pusimos a trabajar. Estaba previsto hacerlo en diciembre-enero, pero por la falta de lluvia tuvimos que posponerlo. Por suerte, ahora están dadas las condiciones, con el agua limpia y el nivel suficiente”.

Estará acompañado por un cuerpo de especialistas (guardavidas, policías y kinesiólogo) listos para ayudar ante cualquier inconveniente. Pero no se presiona: “Si llego a menos de la mitad y tengo que abandonar el desafío por cualquier cuestión climática o física lo volveré a intentar una, cinco o mil veces más. Lo voy a hacer y lo voy a terminar. Ni el fracaso ni el éxito me condicionan”.

Con fe. La vida de Santiago está puesta en su rehabilitación. Y trabaja diariamente buscando extender los límites que la lógica o la ciencia puedan cruzarle: “De a poquito, sin que nadie lo comprenda, ni siquiera los cirujanos que me operaron, las piernas están reaccionando. Científicamente, es algo que no puede ocurrir. Pero cuando uno cree en Dios y en los milagros, uno está propenso a que eso pase”.

Y el pasado queda atrás. La mirada adelante resulta clave para este cordobés: “No llegué a ver nunca a la persona que provocó el accidente. Si alguna vez la veo, no le tengo ni resentimiento ni reproches. Sabrá reprocharse él su acción”. Su paz interior se nota en sus palabras: “No podés intentar superarte basándote en el odio, el rechazo o resentimiento. Eso hace mal y hay que extirparlo. Es como un cáncer que te va invadiendo. Sólo hay que dejarse invadir por cosas buenas. Como dijo el predicador Carlos Belart, preparación es evidencia de que algo viene”.

El ejemplo. Así como Santiago, muchas personas demuestran en la cotidianeidad de sus actos el valor para salir adelante, a pesar de las vicisitudes: “Para es mí es una cuestión de superación. Sé que muchos querrán poner esto como ejemplo y no es que le quiera esquivar a eso. Pero sólo espero el momento de llegar a la costa. Esto se demuestra con hechos, no con palabras”.

1.700 metros. Los metros que aproximadamente nadará Santiago Gutiérrez. Será seguido por un cuerpo de especialistas.

Este guardavidas no se guarda ninguna otra. Tiene una y la contagia. A todo... y nada.

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