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Deportes

Con Talleres en la cabeza, literalmente hablando

Los hinchas de la T cada vez sorprenden más con sus ocurrencias para alentar al equipo de sus amores. 

Talleres en todas partes. Pareciera que ya no quedan formas de alentar al equipo, pero siempre alguna nueva ocurrencia aparece. Con la camiseta no alcanza. Lo llevan en la piel, en las llaves, en la mochila y ahora, literalmente, en la cabeza.

Los cortes con dibujos, usados principalmente por los hombres, se han puesto de moda en los últimos tiempos. Estrellas, rayos, líneas y flores son algunas de las tantas formas elegidas. Para estar a la moda y de paso alentar al equipo de sus amores, un fanático de Talleres se animó a llevar en su cabeza el escudo de su club.

Hablamos con Maximiliano Díaz, peluquero y barbero de Deán Funes, quien nos contó la anécdota detrás de ese corte: “Un día cayó un cliente a la peluquería y me dice: -¿Te animás a hacerme el escudo de Talleres?-, con poca confianza acepté. Fue la primera vez que lo hice, y a penas le creció el pelo volvió para hacérselo otra vez. Acá todos los conocemos como El Chino y es hincha fanático”. Así quedó el escudo en ese primer intento: 

 

1er INTENTO #CLUBATLRTICOTALLERESDECORDOBA #talleres

Una foto publicada por maximiliano diaz (@barberiabiencabron) el4 de Abr de 2016 a la(s) 4:35 PDT

Una familia matadora

El autor de este corte contó a Día a Día que todos en su casa son hinchas tallarines, más aún teniendo en la familia a un ex jugador del club. Su hermano es nada más ni nada menos que David “El Nacho” Díaz. El histórico jugador del equipo matador fue parte de grandes logros como el famoso 5 a 0 contra Belgrano en 1996, el ascenso a la Primera División en 1998 y el campeonato de la Copa Conmebol de 1999.

Maximiliano también tuvo su época futbolística, habiendo tenido la posibilidad de jugar en las inferiores de Talleres. Ya con 26 años, ahora se dedica íntegramente a su otra pasión: la peluquería y barbería.

La profesión, heredada

La peluquería en la familia de Maximiliano viene de generaciones pasadas. El primero en ejercerla fue su bisabuelo, quien en el siglo XX lo hacía a domicilio, recorriendo con su bicicleta los barrios de Deán Funes para atender a sus clientes. Continuó con el legado su madre, quien enseñó la profesión a él y a su hermana.

Actualmente, Maxi tiene su propia peluquería en esa ciudad del norte cordobés, a la que junto a su mujer, también peluquera, han bautizado como Bien Cabrón. ¿El motivo del nombre? Los apodos entre sus amigos: “Eh cabrón cómo andás, cabrón de acá, cabrón de allá” y finalmente quedó.

Lo más solicitado por sus clientes son los cortes con dibujos y es lo que más le gusta hacer. Aunque, siendo un hincha tan fanático de la T, ¿Accederá si alguna vez le piden un escudo de otro cuadro?. 

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