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Deportes

Carranza y su gran noche

La picó. Entró por la lesión de Aquino, el ex Chicago fue una de las figuras del Pirata y metió un golazo para el 2-0 parcial.

“Vi que hizo dos pasos hacia adelante y decidí ponerla ahí”. No hace falta ser alto para ver más allá. César Carranza fue el autor de esa frase. Y de un gol notable. Ayer, en Núñez, al minuto y medio del complemento metió una corrida memorable y puso el 2-0 para el Pirata. En su debut en Belgrano, gritó ante un Monumental en crisis.

“Pude ponerla donde pensé. Justo me viene la pelota y logro acomodarme. Por suerte entró”, le contó a Día a Día. Y se explayó: “Logramos un buen triunfo, el equipo metió en todos los sectores de la cancha”.

A la hora de rescatar las virtudes del equipo, opinó: “Tuvimos orden, jamás nos desesperamos. Ellos nos inquietaron con algunas pelotas aéreas. Nunca nos desconcentramos y pudimos golpear cuando se nos presentó la chance”. El Pelado estaba feliz. Aunque prefirió la mesura: “Festejamos en el vestuario pero en forma medida. El objetivo es mantener la categoría. Esto recién empieza”, sostuvo.

Todos buscaban a Carranza anoche para nota. Él apareció como si nada entre los flashes. La sonrisa pícara de los que jugaron en el barrio. De los que la pican cuando nadie se anima. Y salir a gritarlo hasta que la vecina tira la bronca.

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Melano y sus mejores días

El pibe trata de seguir con su perfil bajo. Los más grandes del plantel lo cuidan y lo miman para que su vuelo no se frene. Pero es indudable que Lucas Melano, a pesar de su tranquilidad para tomarse las cosas, vivió una semana inolvidable. Porque, en siete días metió el 1-0 en el reeditado clásico ante Talleres y, en Núñez, abrió la boca bien grande para festejar el primer gol de Belgrano.

A sus 19 años, el chico nacido en Hernando, está viviendo su mejor momento desde su debut en la Copa Argentina ante Sacachispas. Porque cerró el torneo despidiéndose del Gigante de Alberdi en el Clausura pasado, con dos goles para ganarle 3-1 a Banfield. Y es que ayer fue sacando chapa de ídolo porque no es cosa de todos los días hacerle un gol a River, en su cancha.

Pero el pibe, que está bien contenido por su familia y por sus compañeros, trata de no volar tanto. Y le hace bien.

Porque es abajo donde está brillando. Porque es con la pelota al piso donde se siente más cómodo y donde pasó su mejor semana desde que debutó en primera.

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