?>

Café Fútbol Club: La Pepona Reinaldi, el rebelde de pelo largo

Charlas de café. La Pepona Reinaldi repasa anécdotas de su vida y su carrera como futbolista, en la primera entrega de esa nueva sección: Café Fútbol Club. Para disfrutar a un grande de la historia de nuestro fútbol.

La rubia melena larga y el frondoso bigote era lo que más sobresalía cuando entraba José Omar Reinaldi a una cancha de fútbol. La Pepa o la Pepona, como le dicen a este villamariense que es parte de la historia grande del fútbol cordobés jugó en tres décadas distintas y su pinta tiene que ver con eso. 

En una charla con Día a Día, café de por medio, contó el por qué de su llamativo look: “La influencia de la música en mi época, Los Beatles, Credence Clearweater, me gustaba. Los hippies, la paz, el amor. La rebeldía esa que se transmitía a través del pelo largo, del pulóver rojo que no se podía usar porque decían que eras comunista. Una boludez grande como una casa. La efervescencia estudiantil era de estar contra el régimen, de rebelarse. Era una época diferente. Usar pantalón rojo, botamangas anchas. El pelo largo, las actitudes de rebeldes de le época. Y eso hacía que usara pelo largo, bigotes”. Pero también era un desafío al médico eterno de su familia. “Tenía el pelo muy clarito y el médico dijo que iba a quedar pelado a los 25. También por eso me gustaba dejarme el pelo largo”, explicó.

Pero Reinaldi no era sólo pinta. Es uno de los pocos jugadores que metió más de 100 goles en Belgrano y repitió esa cifra en Talleres y eso define lo que fue en la cancha. Además de en los dos clubes más importantes de la ciudad y algunos partidos en el desaparecido Lavalle, la Pepona jugó en River, Rosario Central, Barcelona de Ecuador y Loma Negra de Olavarría.

Su debut en el Celeste de Alberdi en el histórico equipo de 1968 lo marcó a fuego. Había jugado un amistoso ante el Estudiantes de La Plata campeón de Copa Libertadores pero fue contra Boca, equipo del cual era hincha Reinaldi.

Café Fútbol Club: La Pepona Reinaldi, el rebelde de pelo largo

Allí explotó y se empezó a conocer en el mundo del fútbol. “Se jugaba para la televisión, pasaban un solo partido y justo era ese. Se iba a jugar un viernes pero se suspendió porque no había luz. Se jugó un domingo a la mañana. En esa época había un solo cambio y se podía hacer antes de que arranque el segundo tiempo. Fue un partido importante para mí porque hice un gol, encima lo vieron por televisión, me empezaron a reconocer. Y a partir de ese partido empecé a ser titular. El Pucho Arraigada era el técnico y me bancó, con los altibajos de un chico de 18 años”, cuenta la Pepona.

Y agrega: “Era hincha de Boca y, cuando grité el gol, me dí cuenta que no era más hincha. Pasé a ser un jugador de fútbol profesional. Trato de transmitir eso. La transformación en el que empezás a ser jugador profesional y el sentimiento por una divisa queda al margen. Vos te debés a la que estás vistiendo. Eso me marcó mucho en toda mi vida. Esto es un laburo. Y tuve que optar”. Y la opción también fue de vida: “Tuve que dejar arquitectura en segundo año porque no me daban los horarios para entrenar. A lo mejor fue un error ya que uno siempre dice que podría haber hecho el esfuerzo de terminar la carrera en la facultad. Era difícil. A mí la opción me resultó pero, hubiera sido mejor si hubiera hecho las dos cosas”.

Goleador en la B y en la T

Entre partidos jugados para Belgrano y Talleres, Reinaldi festejó más de 100 goles con cada camiseta entre torneos de Liga Cordobesa y Nacionales. Por eso quedó como un gran goleador del fútbol cordobés. Y la Pepona se encarga de explicar para que las nuevas generaciones sepan cómo se hace la cuenta de sus goles: “No me gusta que no se cuentan los goles y los campeonatos que se consiguieron en la Liga. En la época nuestra, los clubes que jugaban la Liga Cordobesa eran equipos de Primera División y jugaban a la par de los de Buenos Aires. Hoy en día, la Liga es la sexta categoría del fútbol. Hay una diferencia enorme con la Primera. Ahora cuentan los de la Primera B, los del Argentino A. Digo que no es lo mismo aunque los goles valgan en todos lados lo mismo. Yo hice más de 100 goles en Belgrano y más de 100 goles en Talleres, en Primera. Y en AFA nosotros jugábamos tres meses, 15 partidos como mucho en el Nacional”.

¿Verdaderamente jugaba a la sombra?

Cuando jugaba en Belgrano, a Reinaldi le crearon un mito: que su sector preferido en la cancha era donde daba la sombra. La Pepa se ríe y recuerda: “Decían que jugaba a la sombra porque corría poco. Lo que le transmito a los jugadores hoy es que uno debe correr en el momento justo. Hoy en día se corre demasiado y desordenado y hacen un gran desgaste. Cuando uno ve jugar al Barcelona, juegan como caminando. Messi, por ejemplo, toca y camina distrayendo. Porque sabe que la pelota va a moverse y a distraer al rival. Después con un piquecito de cuatro o cinco metros, ya está. Recibe solo”. Y ratifica sus dichos con una anécdota: “una vez, Quique Vivanco me hizo una nota en cancha de Belgrano, a las cuatro de la tarde. Fuimos a la platea y nos fijamos a ver a dónde daba la sombra y no había sombra o sea que era una mentira que jugaba ahí, jajaja”.

Con Eber, todo bien

Luis Rubio, actor cómico que se inspiró en José Omar Reinaldi para armar su personaje de Eber Ludueña, tuvo algunas reprimendas de la Pepona. “Siempre digo que uno se siente orgulloso de que te imiten. Si uno cuando lo imitan es porque debes haber hecho algo importante. No me gustó la primera parte porque denigraba al jugador de fútbol. Y se lo hice saber. Le dije que estaba con la imagen mía, dicho por él y no soy así como al principio nos hacía quedar a los jugadores. Pero después cambió la historia. Me parece que tiene una impronta muy buena, pero es gracioso”, cerró Reinaldi.

Así jugaba la Pepona

Era un delantero inteligente que, a pesar de ser goleador, se adaptada a jugar por afuera y de volante. Hizo más de 100 goles en Belgrano y otros tantos en Talleres. Nació en Villa María, el 27 de mayo de 1949. Debutó en el Pirata en 1968. En 1975 pasaría a River. Se retiró en Talleres y luego se convertiría en entrenador.

Sumate a la conversación
Seguí leyendo