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Belgrano le ganó a Gimnasia y Esgrima de la Plata 3 a 0: así lo vimos

Cortó la sequía. El Pirata goleó, se sacó de encima la mala racha y acabó con la maldición de los delanteros. Marquez, figura y primer gol. Más Velazquez y Etevenaux.

Siempre que llovió paró, Belgrano. El temporal tenía a mal traer al equipo de Zielinski, amenazaba con ser tormenta. Hasta que al fin mojó. Terminó con la sequía de su ofensiva, gracias a un Fernando Márquez que ingresó en el segundo tiempo inspirado y fue determinante. Y selló un 3-0 merecido ante un Gimnasia que venía encumbrado.

Porque una vez más Juan Carlos Olave respondió con la atajada del partido, y porque de la mano del Cuqui, otro goleador reparecido, Jorge Velázquez, puso el segundo. Y en la última un golazo de Iván Etevenaux para una goleada que refrescó a los hinchas en tiempos de ánimos caldeados.

Cambió el clima. Obligado por las circunstancias, el equipo de Zielinski se mostró decidido desde el arranque, ante un Lobo que no se guareció atras, por lo que el inicio fue intenso, favorecido por una cancha rápida.

Belgrano se abrazó más que nunca a un triunfo que necesitaba, y mucho. (Fotos Javier Ferreyra)

Justamente, Belgrano debió haber explotado más el costado derecho, ante un juvenil como Ceceri, de casi 1,90 de talla y cuyo puesto natural es en la zaga. Pero el Picante no lo aprovechó y sólo Luna entendio que había que encarar por ese sector.

Gimnasia intento por afuera, sabiendo las debilidades del Celeste por los costados. La solvencia de Olave, Lema y el chileno Rojas impidió complicaciones, en lo que significó una mejoría respecto del partido con San Lorenzo, cuando la defensa fue un colador.

Pisando los 30 minutos casi desnivela Belgrano. Un centro pasado que parecía perdido, Lema que la devuelve al medio del área y Bolatti, uno de los goleadores de este equipo sin mucho gol, definió como lo que es: un volante. Estaba de frente al arco y se le fue muy ancha.

Belgrano se abrazó más que nunca a un triunfo que necesitaba, y mucho. (Fotos Javier Ferreyra)

Belgrano se abrazó más que nunca a un triunfo que necesitaba, y mucho. (Fotos Javier Ferreyra)

A los 35 le quedó una a Bieler, la única del primer tiempo. Pero al maleficio de los delanteros del Celeste que no podían convertir se le agregó el travesaño maldito del arco que da espaldas a la Artime. Allí se estrelló la pelota que pico Bieler, como también había dicho no tres veces en la derrota contra Vélez.

Con poco, Belgrano terminó siendo más aunque seguía sin alcanzar.

Había que intentar algo más y el Ruso puso a Álvarez Suárez para jugar, en lugar de Espíndola, un defensor. Y al minuto de la segunda mitad Bologna salvó el arco del Lobo ante una aparición de Luna.

De todos modos, al Pirata le faltaba profundidad y con la obligación de ir al frente se desprotegía atrás. En una contra a los 13 Bou sacudió la red, del lado de afuera.

Zielinski fue por más. Sacó a un Pereyra que casi no entró en juego y se fue fastidiado, y puso a Márquez para crear un circuito con Álvarez Suárez.

Y el Cuqui pagó rápido con gol. Un defensor visitante que se confió y la dejó pasar en el área chica confiando en la salida de Bologna, y Márquez apareció por atrás y al fin mojó, para cortar la sequía de los delanteros.

El gol calmó al Celeste. De más, porque retrocedió y el Lobo se le fue encima, mostrando las uñas de una campaña que lo muestra arriba. Entró Etevenaux por Bieler para tenerla, y Márquez quedó aislado.

Belgrano se abrazó más que nunca a un triunfo que necesitaba, y mucho. (Fotos Javier Ferreyra)

Hubo momentos de zozobra, hasta que el Cuqui le tomó el pulso a la posición y fue determinante. Mas todavía. Exigió a Bologna y a los 38 habilitó a Velázquez para que definiera con la frialdad de un 9 en el mano a mano, porque en definitiva es el goleador de Belgrano.

Antes, Luna, otra vez de interesante labor de lateral volante, hizo estallar al otro travesaño, que también mortifica a los de Zielinski.

La victoria estaba asegurada y la decoró el Polaco Etevenaux con un golazo desde la medialuna. Regalo para un público que se banco todo en una noche desapasible, y festejó como si fuera carnaval. Hacía falta tanta agua para terminar con el mal clima.

Belgrano se abrazó más que nunca a un triunfo que necesitaba, y mucho. (Fotos Javier Ferreyra)

 

 

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