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Belgrano y el equipo de siempre frente a Independiente

Austero. La prudencia distingue a Belgrano y así afrontará este semestre. Sin contratar figuras y apuntando al funcionamiento colectivo.

El 2014 arrancó prometedor para Belgrano. El auspicioso final del 2013, la consolidación en Primera y la sensación de que el Pirata podía pelear más arriba, hizo detonar un boom en la campaña de socios, con récord de más de 30 mil. Esa efervescencia se diluyó, el torneo pasado lejos estuvo de lo esperado, hubo un Mundial en medio y además, la AFA reestructuró los calendarios e instaló el poco sugerente Torneo de Transición.

En este contexto, Belgrano se programó de manera austera, como sólido habitante de Primera aunque sin tantas aspiraciones como en el primer semestre. El objetivo, una vez más, es el piso de 25 puntos por torneo para evitar contratiempos con el promedio a futuro (este semestre, no corren los descensos). Y también hacer pie en la Copa Argentina, por la que el lunes juega ante Independiente, en el intento de llegar más alto en un certamen que otorga un tentador pasaje a la Libertadores 2015.

Más allá de la austeridad en el presupuesto y en las metas y sin contrataciones fulgurantes, da la impresión de que este Belgrano tiene menos que el de la temporada pasada. Apelará a la comprobada eficacia de su cuerpo técnico y a una base confiable en su plantilla para posicionarse mejor.

Toque internacional. El club de Alberdi hizo su principal esfuerzo en retener a Ricardo Zielinski, el técnico más exitoso desde la fundación. En cuanto a las incorporaciones, Armando Pérez se adentró una vez más en el mercado con la fijación (casi obsesión) de conseguir el famoso “9” con gol que le resulta tan esquivo.

Las cifras para los pases espantan a cualquiera, más a un Belgrano que enarbola como bandera la prudencia y la prolijidad en sus números. Sobre todo después de actos fallidos como el de Carlos Bueno, que costó medio millón de pesos y en el área, no pesó. Pero no sólo las cotizaciones de los delanteros son privativas en Alberdi. La intención era traer un volante de categoría y apuntaron a Ezequiel Videla. Entró a competir Racing y se llevó al ex Instituto comprando el pase en 1,2 millones de dólares.

Ante esto, Belgrano buscó en otros mercados y para reforzar su dotación ofensiva evaluó a uruguayos, colombianos y hondureños. Así contrató a Jerry Bengston, de la Selección de ese país en el Mundial 2014, con una apreciable cuota de gol en Eliminatiarias. Sin dudas, toda una apuesta.

De hecho, el quinto elemento, el otro delantero que se sumaría mañana para completar el plantel, también sería internacional, un uruguayo. Del vecino país ya llegó Federico Pintos, incorporación más que refuerzo en los papeles, aunque en las prácticas se ganó el derecho a ser tenido en cuenta.

A lo Belgrano. Reconocido por el propio Zielinski, en el último torneo se intentó romper el molde, encarar los partidos de otro modo, y no dio resultado. Es por eso que se volvería a las fuentes con el sello que distinguió al Belgrano que subió en la inmortal definición con River: jugar a lo Belgrano.

Para tal fin, el Ruso sostiene una estructura rendidora. Juan Carlos Olave y su vigencia en el arco; un recuperado Gastón Turus para entregar experiencia en una última línea donde faltará un puntal como Lollo y cuyo lugar será ocupado por Pier Barrios (su puesto de cuna). Para el medio se mantiene el lugarteniente Guillermo Farré, secundado por un Lucas Pittinari que no pasará a Tigre y, por ahora, le gana la pulseada a otro soldado de Zielniski como es Teté González. Por los costados, un número puesto como Jorge Velázquez y el valioso retorno de Lucas Parodi, más maduro y funcional. Con el regreso de César Mansanelli y la alternativa de Emiliano Rigoni, es el sector más rico en variantes para el DT.

Hay menos exponentes en la delantera, con César Pereyra, abanderado Picante. Por eso el Ruso intenta rodearlo con el Chino Zelarayán (talento y cambio de ritmo) y el Cuqui Márquez (toque sutil). En el clásico con Talleres, primer test tras la pretemporada, probó esquemas y hasta defendió con tres. Lo más probable es que retome el 4-4-1-1 de sus mejores jornadas.

Bajas y algunos puntos altos. De los refuerzos que llegaron para temporadas anteriores, sólo permanece el volante izquierdo Jorge Velázquez (67 partidos en Belgrano, nueve goles). Serán sensibles las ausencias del zaguero Luciano Lollo, a préstamo en Racing Club, y de Juan Quiroga, a quien no se le renovó el contrato y pasó a Gimnasia de La Plata. También se fueron el defensor uruguayo Sergio Rodríguez, los volantes Sebastián Carrera, Facundo Affranchino y Jonathan Santana, y los delanteros Carlos Bueno y Ezequiel Maggiolo.

Los cuatro refuerzos:

»Carlos Soto es lateral izquierdo y defensor. De 30 años, nacido en Formosa, de 1,73m de altura. Jugó en Vélez, Chicago, Gimnasia de Jujuy y All Boys.

»Cristian Lema nació en Puerto Madryn hace 24 años. Es zaguero, mide 1,90 y proviene de Quilmes (dos goles en el Final). Jugó en Newell’s y Tigre.

»Federico Pintos Álvarez, volante uruguayo de 22 años que llegó a prueba y sigue Del Def. Sporting y con paso por Godoy Cruz. De Montevideo.

»Jerry Bengston Bodden. Delantero hondureño de 27 años y 1,87 de alto. El Avestruz. Jugó en Brasil 2014 y viene del New England de EE. UU.

El 5º refuerzo. Se anunciaría el martes y sería un delantero más. De área o por afuera. Se habla de un punta uruguayo (¿Juan Olivera?), y también de Denis Stracqualursi, Julio Furch y Milton Caraglio.

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