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Belgrano: cuando empezar mejor no es suficiente

Sigue con sus males crónicos en las dos áreas. Y a esos errores se le agregan las decisiones de Madelón, como el lateral izquierdo. Aún así, asomó un equipo con más ambición.

Belgrano volvió a escena y mostró otra cara y un mejor ropaje, comparando con aquel equipo pobretón que anduvo mostrando la hilacha el año pasado.

Perdió un partido que podría haber al menos empatado. Y frente a un San Lorenzo que, para algunos incautos, era ganable por el sólo hecho de venir goleado del Maracaná. La realidad indica, sin embargo, que es el escolta del fútbol argentino, que incluso fue puntero por unas horas, y que cuenta con dos planteles (en el banco tenía a Colocchini, Romagnoli, Belluschi y Bergessio).

Y que Belgrano no le gana desde 2011.

Aun así el equipo de Madelón se le plantó de igual a igual y pudo aspirar a mejor suerte. No por azar, sino por un planteo con cuatro jugadores de ataque y una actitud más decidida y combativa.

Si el Taca Bieler estaba más veloz en la resolución frente a Torrico, otra era la historia.

Es que no acertar en las dos áreas es el mal crónico que Belgrano no logra curar. Sigue siendo vulnerable y con escaso poder de gol.

Y a un equipo con fallas tan estructurales es lógico que le cueste un Perú ganar.

 

 

Por eso Belgrano es el que menos triunfos consiguió (apenas uno, junto a Arsenal), y sólo registró dos victorias en los últimos 20 partidos en Primera, para una racha de once fechas sin sumar de a tres que es la peor del Celeste. 

Entonces, hay que minimizar el margen de error. Si no contás con un lateral por izquierda indiscutido y tenés la posibilidad de traer otro, no lo dudes. Si el Cuti Romero irá al Mundial Sub-20, por qué no juega de titular.

Y si el Torito Rodríguez prefiere ser suplente en Independiente y Mario Bolatti está trotando en Villa Esquiú, qué esperás para reincorporarlo. 

Más allá de todo, el Belgrano 2017 dejó vislumbrar síntomas de mejoría.

Tal vez no alcance para tirar manteca al techo, pero seguramente sostendrá su evolución y no habría que caer en el pesimismo.

Lucas Acosta se puso a la altura del legado de Olave; Lértora será más importante que lo que mostró contra San Lorenzo (esa última pelota podría haber sido el empate); Lucas Melano es un regreso vital; Suárez y Bieler deberían llegar a encarnar una dupla temible; Aquino y el Cuqui ofrecen una abanico ofensivo que el año pasado no había.

 

 

El Pirata tendrá que cortar por lo sano o al menos disimular su falta de eficacia en las áreas.

Y le pesan demasiado la racha negra y las urgencias de repuntar en un horizonte cercano que pone por delante a River, en algún momento a Racing y a Talleres…

Mucho por sobrellevar y para corregir, por lo que lo mostrado en la primera presentación no fue suficiente. Pero asomó un Belgrano distinto. 

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