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Belgrano: comba en contra y sin Copa

Belgrano perdió 2-1 ante Godoy Cruz y, por primera vez en el año, está afuera de la zona de clasificación a la Copa Sudamericana. En el segundo tiempo, Leandro Grimi metió un golazo de tiro libre con comba y sacó a los suyos del descenso directo.

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Cuando la pelota bajó por arriba de la barrera ni hizo falta ver más nada. Leandro Grimi había metido un zurdazo excelso, con comba perfecta, para clavarla contra el caño izquierdo de Juanca Olave. Fue un mazazo, a los 32 minutos del complemento, del cual Belgrano ya no se repondría.

Esa imagen fue con la que cargaron los miles de hinchas en el jueves Santo. Una pelota abriéndose caprichosa para torcer el destino. Caída 2-1, pérdida del invicto como local y afuera, por ahora, de la clasificación a la Copa Sudamericana.

La diferencia –ante tanta paridad– iba a llegar mediante un arresto individual.  Cuando el árbitro Patricio Loustau pitó tiro libre, a metros de la empanada del área, todos se agarraron la cabeza. Porque el Pirata venía torcido, como la comba que llegaría segundos después, buscando los caminos sin encontrarlos. Entonces confluyó el nerviosismo de la tribuna con el del campo de juego y vino lo peor.

No alcanzó con la nutrida barrera. No alcanzó con Olave de piernas flexionadas para dar el salto.

No alcanzó con el 1 persignándose –en las imágenes se ve claro- mientras Grimi tomaba carrera.

Entonces vino el remate con categoría para vencer la volada del arquero y sacudir las esperanzas.

Antes y después de ese gol, el Celeste expuso sus falencias. Acaso como un anticipo de lo que sería una tarde difícil. Porque esa comba también evidenció ese trayecto que ilusionó a varios después de ganarle a River y empatarle a Central, pero cuando parecía que el camino iba bien dirigido, se produjo el cambio brusco. Como si lo hubieran sacado del sendero que el equipo del DT Zielinski camina zigzagueante.

En casa, no. Todos pensaron que podía darse. Pero no hay caso. En el presente Final, Belgrano jugó siete partidos en condición de local y sólo ganó uno: ante River. Encima Godoy Cruz le provocó la primera derrota en esa condición con una magra suma de puntos: ocho unidades de 21 porotos posibles jugando en el Mario Kempes.

¿Si lo fue a buscar Belgrano? Sin dudas. No fue sacrificio lo que le faltó. Pero se enredó en la impaciencia para errar incluso en el pase corto. Quizá en el fastidio del Picante Pereyra, anunciándose para generar desparramos pero cayendo bruscamente –como en el gol de Grimi– en la intrascendencia. O lo de Zelarayán que arrancó para generar problemas pero se empachó en hacer de más.

Hacia la noche, el final del partido encontró a los jugadores con toda la bronca. “Ninguno de los dos fue profundo”, diría después en vestuarios Ricardo Zielinski. Quizá tenga razón y en el balance de los merecimientos Godoy Cruz se llevó más de la cuenta. Pero a esa altura del partido ya no importaban los pero ni los si hubiera.

Justo cuando la pelota  se abrió perfecta el mundo Belgrano empezó a sentir el golpe al mentón. Vio cómo su rival le arrebató (transitoriamente) el último peldaño de los que clasifican a la Sudamericana.

 

No alcanzó con las plegarias ni las cábalas. Godoy le hizo la Cruz al Pirata. No hubo vueltas: la tardecita fue una comba en contra tuyo, Belgrano.

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