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Barrera: Los días no se me pasan más

El presidente de la Gloria analiza todo, ante la chance histórica de subir.

Camina por la casa. Sale al patio a mirar el cielo. Busca en silencio una señal que le diga que esta vez sí. Que esta vez Instituto va tomarse el tren rumbo al ascenso. En la estación Ferro Juan Carlos Barrera saca boleto. Lo guarda en ese sobretodo gris que soporta tormentas y espera. Es el presidente de un club dispuesto a hacer historia. No ve las horas de viajar y llegar.

“Son días muy especiales para toda la familia de Instituto. Una vez más estamos ante una oportunidad muy linda de coronar todo un año de trabajo en lo futbolístico y varios desde lo institucional. Ojalá todo termine como queremos pero debemos esperar y ser medidos”, le cuenta Juan Carlos a Día a Día, con la voz pastosa, lenta, de los hombres que han atravesado las inclemencias del tiempo.

El 28 de julio de 2008 ha quedado lejos. Juan Carlos no olvida aquella noche. Ahí comenzó a cristalizar el sueño de conducir a Instituto. Fue el líder de “Integración Albirroja” y superó por 85 votos a Juan de Dios Castro, que iba por el oficialismo en la lista “Juan Laserre”. Aquellos 616 sufragios a favor le valieron a Juan Carlos el crédito para implementar su política. No le fue fácil. Atrás quedaba un mandato complicado con ocho años de gestión ininterrumpida por parte de Diego Bobatto.

Sí, porque en 2000, cuando la Gloria descendió con Almagro en una reválida, Cemino se fue y Bobatto asumió siendo vice hasta ser electo en 2002.
Pero Barrera se hizo fuerte. Evitó el descenso de la mano de Vitrola Ghiso en 2008-2009. Después, junto a sus pares, resolvieron una catarata de juicios y fueron saliendo a flote. Pero no todas fueron buenas.

Encima, desde lo deportivo, con Marcelo Bonetto en la temporada 2009-2010, y luego con Claudio Vivas, en 2010-2011, se merodearon chances de ascenso y se quedaron sin nada.

“Ya hemos estado cerca otras veces pero ahora llegamos con todas las posibilidades. La definición será emocionante y sabemos lo que nos estamos jugando. Pero lo mejor es la cautela. Este plantel y cuerpo técnico han trabajado mucho y sería algo muy lindo”, cuenta Barrera. Pero detrás de todo presidente-jugador-técnico hay un ser humano. Que siente, que sueña, que espera.

“Son horas muy intensas. La verdad es que los días no se me pasan más. Hago cosas, voy al trabajo, estoy con el club y, sin embargo, no se pasan los minutos. Es lógico que tengamos ansiedad. Por ahí llego cansado a la noche y sigue siendo lunes, es como que cada día tiene adentro quince días más”, dice entre risas.

Y sigue: “No veo la hora de que sea sábado. Obvio, me gustaría estar festejando, relajado, disfrutando de la fiesta. Pero no queda otra que esperar y apoyar desde afuera”, dice Barrera.

–¿Cómo trata de distraerse, si es que puede? Un poco de música, algún libro...
–La verdad, es muy difícil. Todo el tiempo estoy en contacto con otros directivos y así. Pero trato de leer. Me gusta leer. Con eso me distraigo un poco. Aunque no leo mucho novela, sino más bien otras cosas, como la vida de personas importantes, que dejaron algo.

–Y en esa búsqueda, ¿a quién encuentra por ejemplo?
–Hay muchos. Pero Evita es uno por ejemplo. Su fuerza, su valor para ir adelante es algo que rescato. Aunque creo que de todos sacamos algo para crecer e ir progresando.

Cortocircuitos. No todas son rosas para Barrera. La poca claridad en la venta de Paulo Dybala y Nicolás López Macri a un grupo inversor desataron internas indisimulables con José Theaux, secretario general y hombre fuerte de la comisión. Las relaciones quedaron gastadas y a la gente no le gustó “la forma de comunicar poco clara” sobre el destino de Dybala.

Por eso, Barrera habla de “aciertos y errores”. La construcción de pensiones, la decisión de retener a Alejandro Russo como coordinador de inferiores, son algunas de las cartas jugadas. Y una las más importantes fue la del lunes, cuando les dejó al cuerpo técnico y jugadores la decisión de donde jugar: Alta Córdoba o Mario Kempes.

“Ellos son los que juegan. Son los responsables adentro de la cancha. Ahora ellos son los protagonistas y nosotros los espectadores que aplaudimos. Era lógico que nosotros los directivos escucháramos el deseo de ellos. Ya había hablado algo con Franco, terminaron de comunicármelo y así fue. No hay ningún motivo económico superior al ascenso, ese es nuestro objetivo, el único que tenemos”, afirmó Barrera.

–La posibilidad de ir al Kempes también obedecía a alguna cábala verdad?
–Y un poco sí. Usted sabe que algunas definiciones en Alta Córdoba nos han sido esquivas y en el ex Chateau no. Pero eso no importa. Uno tiene las cábalas igual, tenemos otras que no tienen que ver por donde jugamos.

–¿Puede dormir en estos días?
–Uy...Sí, pero los días no se pasan más. Hago y hago pero sigue siendo el mismo día.

Barrera camina por su casa. Mira el cielo. Tiene el boleto en su mano y no quiere que ningún viento se lo arrebate. Y espera. Como todo el pueblo glorioso.

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Franco tiene listo el 11

En la mañana de ayer, el DT Franco dispuso la práctica formal de fútbol en el Monumental. Y el 11 titular que arrancó es el que viene de ganarle a Merlo, con el ingreso de Barsottini por Bustos como único cambio.

Formó así: Chiarini; Barsottini, Damiani y Sills; Gagliardi, Videla y Canever; Dybala; Encina, Fernández y Lagos. La práctica fue 0-0. Luego, el cuerpo técnico dio la lista de los 26 jugadores, que quedarán concentrados mañana tras la práctica matutina en La Agustina.

De esta manera, el DT busca tener al grupo unido para la gran final del sábado, a las 15, ante Ferro. Un triunfo llevará a la Gloria a Primera División.

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