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Arnaldo "Cacho" Sialle: El hincha quiere más y nosotros también

El DT albiazul, el más exitoso de los últimos años, en un mano a mano con Día a Día. Mate a mate, lo que pasó y lo que viene.

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Hasta en la más opaca penumbra, Rosario tiene los ojos abiertos. Las estrellas parecen brillar más sobre el Monumento a la Bandera. Y el olor a dorados aún perdura en el viento que baja de la Costanera. Después de dos horas del más amargo de los cafés, Marcelo Bielsa persigue a Arnaldo Sialle esquivando algún linyera y frente al paso de un viejo en bicicleta.

Sialle cruzó ya la frontera de su segunda década y Bielsa es un treintañero que busca instalarse en la experiencia. Ha sido una dura charla. De las más difíciles que recuerda Cacho como futbolista. “Marcelo (Bielsa) era un rottweiler cuando discutía”, dice el DT de Talleres. Bielsa habló dos horas con Sialle para que no se fuera de Newell’s, ante una poco despreciable oferta de México. Pero, decisión tomada, el Loco no se terminó de convencer y lo detuvo dos horas más. “Caminamos esa noche durante dos horas. Fue muy duro. No podía entender que como jugador del club no quisiera seguir en Newell’s”, dice entre risas Sialle.

Es una charla como en el bar, pero en su departamento. En la intimidad del técnico del ascenso albiazul. Que arma el mate. Y que, al paso, va desintegrando un paquete de galletitas merengadas.

Cacho mastica de costado y puede hablar. “Me sacaste de la siesta. ¿Sabés lo que es viajar a Tandil? Y encima no trajiste las facturas para el mate”, tira guiñando al costado. Es otro Sialle. Relajado. Con la notebook en la mesa. Juega con el mouse mientras habla y le pone edulcorante al mate: “Somos gauchos raros nosotros tomando mates con edulcorante ¿no?”.

Al costado de la cocina están los afectos, con la sonrisa estática. Su mujer, sus hijos. Y siempre ese dejo de emoción.

–Muchos creemos que sos duro y hosco como Boogie el aceitoso (personaje creado por Roberto Fontanarrosa, hincha Canalla “opuesto” a Sialle, leproso de ley).

–Ja, ja, es sólo la cara. Fontanarrosa era bravo con nosotros los de Newell’s. Tengo la familia a mano siempre. Siempre hablamos con mis hermanos, con todos. Y hago lo de siempre cuando estoy en Rosario, refugiarme en la familia...

Sialle habla de su riñón. El que está puertas adentro esperándolo siempre. A los 47 años es un hombre que ha sabido golpearse. Que en el albor de su madurez se quedó sin el viejo. “Mi papá era médico y santiagueño. Y por eso me gustan Los Carabajal. ¿Te acordás esos ladrillazos? Los magazines. Y los discos de vinilo. Mi viejo ponía muchas chacareras. Me gusta el folklore”, tira el DT y se da tiempo para hablar de uno de sus hermanos: “Los domingos agarra la guitarra y se pone a cantar cuando nos juntamos”.

Familia adentro. Sialle deja ver más allá del pecho. Los latidos colorados de un corazón castigado. “Uno no está preparado para perder un hermano”, dice con sencillez. Una hermana se le fue al cielo hace ya un año y medio. Y es un bocado que aún no ha pasado del todo. “Hay que tratar de seguir, de intentarlo”, dice.

La colilla del rubio se estrelló en el cenicero. Cacho fuma y toma mates. “¿Querés?”, ofrece un faso. Y luego rompe uno a la mitad y lo enciende. “Es un truco que a veces me hago”, recalca.

–¿Pensaste en dejarlo?

–Nunca. Me gusta fumar. Me gusta sentarme a ver videos de fútbol, los rivales, los mates y el cigarro. Y fumo y veo. Es un momento muy mío.

El vino no es un placer para el DT albiazul. “Por ahí un vaso en un asado o de vez en cuando un whisky, pero es raro. No tengo cultura alcohólica. Me gusta mucho el café, el mate, los cigarrillos”, cuenta. Y, por sostener esa “relación” café-cigarrillo parece cumplir con las condiciones irrevocables para ser el dueño de un bar. “Hace 15 años que tengo ‘El Granero’, un lugar que se ha convertido en un bar concurrido en Rosario”, agrega.

Sialle parece sentirse más realizado por acunar ese bar. Pero también aclara: “Uno sabía que el fútbol no era para toda la vida”.

Es el menor de cinco hermanos, todos de Rosario. Hijo de un doctor y de una ama de casa. Y el que más mamó eso de que el fútbol era un buen lugar para ponerse a prueba. Tras darle a la pelotita se dedicó a ser DT. Y fue armándose de a poco, como parte del alumnado de esa escuela rosarina. Talleres es su nueva vida y quizás pueda hacer su escuela aquí. Ya dio el primer paso: llegó a la B Nacional.

“El club está muy bien. Hay seriedad y está al nivel de cualquier equipo de Primera. Deportivamente hay que seguir creciendo”.

–¿Puede ser una transición la B Nacional o hay que hacer un buen colchón de puntos?

–Éstos son clubes que exigen y no se conforman, entonces hoy nos van a pedir ascender a Primera. Después que salgamos campeones y la Libertadores. Y está bien. La exigencia hace que todos mejoremos. Me parece bien, me gusta.

–¿Por qué decidiste venir?

–Me hablaron y me interesó. Jamás me tembló la pera. Siempre estuve convencido de que íbamos a ascender y debía ser rápidamente. El tema a largo plazo no iba en este caso. Hubo un grupo humilde. Cuando arrancamos la fase final sabía que íbamos a ascender.

–¿Renegaste mucho?

–No, nunca. Se criticó mucho a la defensa, pero Talleres es el que menos goles en contra tiene.

–¿Es descabellado pensar que Talleres pueda ser un equipo que pelee en la B Nacional?

–Por historia, tranquilamente estará a la par de Huracán o Banfield. Este club exige. Y la gente me dice en la calle ‘ahora hay que ascender a Primera’. Y te lo dicen bien. Es lo que están pensando.

–¿Y cómo lo tomás?

–Normal. La historia de Talleres nos va a pedir subir a Primera. ¿Qué le vas a decir a la gente de Talleres? ¿Qué tratemos de salvarnos del descenso? No le alcanza al hincha eso. Y siempre van a querer más y nosotros también queremos más, igual que ellos.

–No es lo mismo decir “vamos a pelear el ascenso a Primera”, que decir “podemos pelear”…

–Claro. Nos vamos a preparar para tratar de hacer lo mejor todos los partidos y ganar todo. Hablar a futuro es difícil, pero sí tenemos que prepararnos para intentarlo.

Ya anochece en Nueva Córdoba. Pita. Sonríe. Vuelve a pitar. Tira el humo. Sialle no sabe venderlo.

Cacho es el primer técnico, en los últimos 15 años del club de barrio jardín, que superó los 50 partidos en el cargo de manera ininterrumpida. Asumió en noviembre.

 

 

 

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