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A 100 días del Mundial de Brasil

No tan festivo Se viene la Copa del Mundo, pero buena parte de la población es crítica. Los altos gastos organizativos no cayeron bien. Las fuerzas de seguridad se preparan para resolver eventuales conflictos durante el Mundial.

Brasil es ese mastodonte sudamericano que tiene como sinónimos al carnaval, la playa, la caipirinha y el fútbol. Nadie como ellos despliega el arte con la pelota número 5 y la historia lo certifica mencionando a la verdeamarelha como la más ganadora de los Mundiales. Faltan exactamente 100 días para el inicio de la 20ª Copa del Mundo, que tendrá a nuestros vecinos como organizadores. Mundial. Fútbol. Brasil. ¿Todo cierra? No.

La respuesta es así de lapidaria. La gran celebración soñada por cariocas y paulistas parece tener su aguafiestas puertas adentro, con un cúmulo de situaciones que crean más incertidumbres que certezas en torno a uno de los eventos deportivos más importantes del universo. Por ejemplo, los propios brasileños miran con recelo al Mundial.

Un estudio desarrollado por la encuestadora Datafolha indica que la población de aquel país le quitó apoyo a la realización del Mundial en su casa. Contrario a los registros que obtuvieron con esta misma encuesta en 2008 (es decir, un año después de la elección de Brasil como sede), donde la aprobación a un Mundial era del 79%, hoy el respaldo al torneo bajó al 52%. Es decir, poco más de la mitad de los encuestados. ¿Las razones? Los excesivos gastos que terminó ocasionando su organización, lo que llevó a descuidar aspectos más importantes como lo son la salud, la educación y el transporte. Tanto el gobierno de la presidente Dilma Rousseff como las autoridades de la Fifa temen por revueltas sociales en el medio de la Copa del Mundo.

Medidas. Durante la pasada semana, la Policía de Río de Janeiro realizó varios simulacros, con el fin de recrear enfrentamientos violentos, utilizando gas lacrimógeno, bombas de estruendo y el arresto de manifestantes.

Para garantizar la seguridad del Mundial se movilizarán unos 150 mil miembros de las fuerzas del orden público del Brasil, quienes deberán garantizar la seguridad de cerca de 600 mil turistas extranjeros que llegarán a Brasil y que se sumarán a los 3 millones de hinchas locales que se desplazarán por las 12 sedes del torneo.

ATRASO. A todo esto, las obras de los estadios no están como debieran. En principio, el 31 de diciembre pasado ya debían estar listos los 12 estadios que albergarán el Mundial. Sin embargo, a esa fecha, seis todavía estaban en obra. De esa lista negra ya salieron el Arenas das Dunas (el 22 de enero pasado) y el Beira de Rio de Porto Alegre (el 20 de febrero). Es decir, hay cuatro estadios sobre los que se trabaja a contrarreloj: el Arena de Sao Paulo, el Arena Pantanal en Cuibá, el Arena da Baixada en Curitiba y el Arena da Amazonia en Manaus.

De todos ellos, el más complicado es el de Curitiba. Para mejorar su situación, se sumó a muchos trabajadores que, en 15 días, hicieron el trabajo que debió hacerse en dos meses. Claro que esto terminó disparando que el presupuesto original se fuera por las nubes.

Números. Las demoras en las obras de la infraestructura determinaron que el dinero se incrementó el triple en relación a lo calculado inicialmente. De los 900 millones de euros presupuestados en 2007, la suma ya asciende a 2.700 millones de la moneda del Viejo Continente. De esta manera, con esa cifra, el Mundial de Brasil ya superó lo que Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 debieron invertir en construcción y remodelación de estadios (2.100 sumando lo erogado por cada una de esas organizaciones).

El brasilero ama su carnaval, su playa, su caipirinha y su fútbol. Pero también aspira a que esa economía emergente que la posicionó como una de las más importantes del mundo en la última década se vea reflejada en una mayor bienestar para la población general. Sobre todo, en aquellos sectores que económicamente necesitan de una buena salud, transporte y educación. Sí, ese mundo que no es sólo una pelota.

Las favelas, hoteles de moda. Brasil es un país preparado para recibir al turista. Sus playas llaman la presencia de personas de todo el mundo a lo largo de prácticamente todo el año. Pero, como suele ocurrir cada vez que hay un evento significante, los precios de las plazas hoteleras se disparan.

Por ejemplo, en Río de Janeiro, los hoteles que cobran habitualmente 40 dólares por noche, durante el Mundial, elevarán la cifra a entre los 250 y los 400 billetes de la moneda norteamericana. Sin embargo, y como una opción, aparecen las favelas. Así es. Ese sector que está emparentado con la pobreza, la marginalidad, la delincuencia y el narcotráfico le abre sus puertas a los turistas. Y se puede encontrar cama entre los 35 y los 60 dólares la noche.

Claro que para el turista ese ahorro tendrá su contraparte: estará en medio de un lugar plagado de basura y que padece problemas con servicios como luz, agua y desagües. Además, la ausencia de un sistema de transporte confiable. En muchos casos, los mismos habitantes de las favelas ofrecen a los turistas llevarlos en moto al lugar de la ciudad que quieran. Y, por supuesto, los problemas de inseguridad.

Igual, un detalle a tener en cuenta. Como las favelas de Río están ubicadas sobre la montaña, las vistas que ofrecen a sus residentes y eventuales visitantes son únicas. Suerte.

Datos copados.

El Gobierno de Brasil informó hace unos meses que el Mundial le costó alrededor de 15 mil millones de dólares a los brasileros, algo así como 77 dólares a cada uno de sus 194 millones de habitantes. Sin embargo, esa cifra fue aumentado en lo que se refiere a estadios (3.500 millones de dólares), transporte (4.300 millones), aeropuertos (3.400 millones), seguridad (950 millones), puertos (350 millones), telecomunicaciones (200 millones), etc.

El campeón en Brasil 2014 recibirá 40 millones de dólares, un 33% más de lo que se llevó España en Sudáfrica 2010. El resto de selecciones se repartirán 460 millones

La Justicia de Brasil desea que después del Mundial el estadio de Manaos se convierta en una cárcel para hacer frente al hacinamiento penal. A la fecha no se ha confirmado esa propuesta lanzada por las autoridades regionales de ese país. El espacio, que cuenta con una capacidad para 44 mil espectadores, serviría como primera parada para los reos. En el ámbito futbolístico, el estadio de Manaos recibirá los cuartos de final del Mundial.

En Japón podría inaugurarse la tecnología 4k (3840x2160 píxeles) para transmitirse los partidos del Mundial. Se especula que cada televisor costará alrededor de 20 mil dólares.

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