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Córdoba

El tribunal inspeccionará barrio Ituzaingó y campos cercanos

Lo dispuso ayer, tras la declaración de Sofía Gatica, ícono de las madres que expusieron la contaminación. Se incorporó un estudio que habría detectado pesticidas en el Parque Sarmiento.

El tribunal escuchó ayer el testimonio de Sofía Gatica, impulsora del grupo de madres de barrio Ituzaingó que denunció las fumigaciones vinculando a éstas con cientos casos de cáncer y de malformaciones en recién nacidos registrados en el barrio. 

Gatica cayó en imprecisiones respecto de la ubicación del campo donde se produjeron las fumigaciones durante el año 2004 con “maquina mosquito” (la primera causa), por lo que el tribunal ordenó que se haga una inspección ocular del barrio.

Luego, respecto de la segunda causa, la que busca determinar si se fumigó con aviones durante 2008, Gatica aseguró que la matrícula de la aeronave era LV-ACK, aunque aclaró que la anotó cuando la aeronave cruzó el cielo unos días antes del caso denunciado.


También ayer los jueces incorporaron a la causa una pericia que la defensa de uno de los productores agropecuarios imputados, Francisco Parra, considera clave: un estudio de la consultora Galatea Group que aparentemente detectó la presencia del agrotóxicos dihedrin y DDT (prohibidos) en un clavel del aire del Parque Sarmiento. Paralelamente, el mismo estudio realizado por la defensa no habría encontrado residuos de estos productos en los campos de Parra, adyacentes a Ituzaingó. La presencia de esos agrotóxicos suele extenderse por hasta 50 años.


El juicio no indaga sobre la vinculación entre los agroquímicos y los casos de cáncer, sino que busca determinar si cuando fumigaron utilizaron productos prohibidos y si lo hicieron a menos de 400 metros del límite del barrio. Hay dos hechos en juicio: en 2004 (de manera terrestre) y en 2008 (mediante avionetas).


Pese a que no se valorará el impacto ambiental, los testimonios de los vecinos que ayer declararon estuvieron centrados en los enfermos que se registraron en el barrio: Gatica puntualizó que registraron 193 casos de cáncer. Por eso, al finalizar su declaración, Gatica pidió al tribunal que “velen” por los vecinos: “Espero que piensen que somos seres humanos y que velen por nosotros”, dijo.


También Norma Herrera, madre de una niña que enfermó de leucemia y un chico al que se le detectaron agroquímicos en la sangre, dijo en su testimonial: “A mi me cortaron las piernas. Lo único que pido es justicia”.


Por dichos de este tipo, la defensa protestó, pero el tribunal permitió a los testigos que continuaran.


Hoy declararán los médicos Inés Flamini y Eduardo Molina, del dispensario del barrio, y otros dos vecinos. 

Para la defensa, las dudas sobrevuelan el juicio
La defensa apuesta a sembrar la mayor cantidad de dudas sobre el uso de agroquímicos prohibidos aplicados y el impacto que en la salud de los vecinos tendrían los pesticidas. Por eso, Juan Manuel Aráoz, defensor de Parra, solicitó una pericia de deriva: una fumigación a campo abierto con la utilización de placas en el piso para recolectar las pruebas. Según el abogado, si se hiciera arrojaría que los agroquímicos (legales) no se expanden más allá de los 10 metros.

En ese punto, el abogado insiste: “Había muchos otros factores de riesgo: presencia en el agua, de plomo y arsénico; transformadores de PCB a menos de 100 metros de las casas de las víctimas de enfermedades; desechos industriales en la zona”, dijo, al tiempo que sostuvo que apoya la causa de las madres de Ituzaingó.

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