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Córdoba

Todo por Vos les brinda ayuda a los ciegos

Asegura que, por miedo o por desconocimiento, les cuesta salir de sus casas y movilizarse solos. “Las familias, por temor, generalmente potencian ese aislamiento”, describe. La organización Todo por Vos les brinda herramientas para que aprendan a vivir con la ceguera.

Los une la causa que los afecta. Son ciegos y disminuidos visuales que la vida juntó hace más de cinco años, y desde entonces trabajan para dotar (y dotarse) de herramientas que les permitan una mejor calidad de vida, asumiendo la baja o nula visión.

“No sólo hay mucha discapacidad visual, sino que también hay mucha incertidumbre y desconocimiento de las personas que la padecen y de sus familias”, asegura Gustavo Maroli, presidente de Todo por Vos, una asociación sin fines de lucro que está en plena expansión.

La organización fundacional es de Río Ceballos, pero dada la demanda, este año abrieron una sede en Salsipuedes, y hacen intervenciones también en Unquillo y Villa Allende. “La idea es acercarnos nosotros a la gente, descentralizar un poco las actividades, y llegar hasta las personas que no pueden acceder hasta nosotros”, describe.

“Esto es un gran voluntariado, nos moviliza el ayudar al otro, incluso los profesores son voluntarios… ojalá algún día podamos retribuirles por su inmensa tarea”, reflexiona el hombre que comanda esta noble organización, que no ve mucho, pero siente un montón.

–¿Cómo y cuándo surgió la organización?

–Gustavo: Nosotros nos encontramos en Río Ceballos, en una convocatoria de la gente de “Operación Milagro” de la Fundación Che Guevara, en agosto de 2009. Llamaban a gente con discapacidad visual para una campaña de detección y operación gratuita de enfermos de cataratas o pterigium (anomalía ocular frecuente) que no podían acceder a la cirugía. Muchos de nosotros no teníamos esas enfermedades, pero a raíz de la convocatoria quedamos en contacto. Llegando fin de año éramos como 40 personas, y empezamos a pensar en armar algo, y hubo gente que nos animó a formar una asociación civil. El 7 de enero de 2010 hicimos nuestra primera asamblea constitutiva, y el 11 de mayo de 2011 obtuvimos la personería jurídica.

–¿Por qué hay tanta gente con discapacidad visual en esta zona de sierras chicas?

–Gustavo: En 1978, Río Ceballos figuraba como la tercera capital con mayor porcentaje de discapacitados visuales en el mundo. En gran parte se debe a una enfermedad que se llama retinosis pigmentaria, que es genética, y que padecen familias enteras.

–Irma: La retinosis pigmentaria es genética, y puede persistir durante seis o siete generaciones.

–Arturo: Yo soy hermano de Irma, también tengo retinosis. Somos la familia Escalante, y ya llevamos cinco generaciones padeciendo esta enfermedad. Se nos van muriendo las células de la visión, y se nos va achicando el campo visual hasta llegar a la ceguera.

–Irma: Yo veo como por un tubo, porque la reducción del campo visual se da de forma tubular, de afuera hacia adentro.

–¿Hubo algo en particular que los motivara a agruparse?

–Gustavo: El desconocimiento y la incertidumbre que hay en torno a la baja visión y a la ceguera. Hay que gente que no conoce de certificados de discapacidad, de pensiones, de pases especiales y otros beneficios. Pero también nos movilizó darnos cuenta que las personas se aíslan, ya sea por miedo o por ignorancia, y las familias potencian ese aislamiento por muchos motivos, les da miedo que se manejen solos, que se golpeen, que les pase algo. Sentimos que hay que animarlos a salir, a vivir, a aprender a vivir con esto.

–¿Qué actividades realizan?

–Gustavo: La particularidad del grupo es que las actividades van cambiando año a año, según las necesidades. En 2010 nos metimos fuerte en campañas de concientización, e hicimos cursos de computación, braile, psicología y expresión corporal. Vamos cambiando, y tenemos una gran premisa: no nuclearlos acá todo el tiempo, sino ser un paso o un escalón para que puedan lograr otra cosa. Facilitarles las herramientas para que alcancen objetivos o metas propias, sin crear dependencia.

–Cristina: Este año hay informática, teatro, psicología, dibujo y pintura, orientación y movilidad, y actividades de la vida diaria. Yo soy una de las grandes beneficiadas por este grupo, ya pinté 50 cuadros y escribí dos libros. Esta gente trabaja con sus manos y su corazón como única herramienta, y con eso consiguen que gente como yo haya recuperado parte de su vida.

–¿Algún objetivo a corto plazo?

–Gustavo: Ahora queremos llevar a las personas ciegas o de visión disminuida al conocimiento de las nuevas tecnologías, porque están haciendo las cosas un poquito más fácil para los que tenemos alguna discapacidad. El tema es que no son programas fáciles de usar, hay que estudiarlos bastante. No tenemos un gabinete de computación, que sería ideal, para tener nuestras máquinas adaptadas y con los programas que necesitamos.

–Cristina: A esto lo hacemos en enlace con la escuela Julián Baquero, ellos tienen una extensión áulica en Río Ceballos desde el año pasado, y nos han ofrecido venir a enseñarnos a usar los programas para ciegos.

–¿Son todos adultos o hay niños también en los talleres?

–Cristina: Hubo niños y jóvenes, pero ahora hemos quedado sólo los gerontes (risas).

–Irma: Ya nos dijeron que nos olvidemos del mouse, que para nosotros no existe, todo teclado.

–¿Cómo se solventan?

–Gustavo: Como podemos. Es todo un gran voluntariado, desde la presidencia hasta los profesores somos voluntarios, lo que nos moviliza es ayudar a otros, pero ojalá algún día podamos reconocerle a los maestros por su labor. Tenemos socios que hacen aportes solidarios, y algunos eventos, y con eso cubrimos los gastos fijos de la sede y servicios. Pero abundan las necesidades… computadoras para aprender y enseñar, un cañón para proyectar cuando damos charlas, insumos para los talleres de pintura. Muchas cosas.

 

Gracias totales

Cristina Escudero es no vidente desde hace nueve años. Está convencida de que el grupo la ayudó a volver a la vida: en tres años pintó 50 cuadros y escribió dos libros, Subir los remos y Cordones sueltos, este último a punto de salir.

“Cuando llegué estaba anímicamente muy mal, y primero me ayudaron a ponerme de pie, y luego me enseñaron a caminar”, cuenta, y rescata: “Me aguantaron todo, desplantes, mal humor, hasta que arranqué. Arturo me desafió a salir de mi casa, ese es un gran puente que se rompe, el poder salir solo, y su hermana Irma tuvo la voluntad de seguir ayudándome”.

Aprendió a usar el bastón blanco, a pintar, a escribir, y a recuperar el sentido del humor y la sonrisa. Gesticula tanto cuando habla e identifica claramente de dónde provienen las voces, que cuesta creer que no ve nada de nada. “Carolina también fue muy importante. Al principio me hacía tocar esas porquerías (por las pinturas) con las manos y me daba tanto asco… ahora pinto en acrílico sobre tela y sobre madera”, describe.

–¿Cómo pinta una persona ciega?
–Vamos palpando con una mano el dibujo, y pintando con los dedos de la otra mano. Ahora nos está enseñando a pintar con las dos manos, a dibujar con carbonilla, el uso del pincel, y todas cosas que parecen negadas para un ciego.

–¿A los libros los escribiste en computadora?
–¡Noooooooo! Yo soy de esas personas viejas que necesita el olor y el sabor del papel y el lápiz. Tengo un cartón calado con las letras, y sobre una hoja lisa voy haciendo letra por letra, en mayúscula. También hice los cuadros que ilustran esos libros, por ahora impresos, que estamos por convertir en audiolibros.
“Carito, contále cómo pintamos”, le pide a la profesora que se ganó su simpatía.

 

Enseñar aprendiendo

Tanto Carolina Pagani, profe de pintura, como Verónica Puechagut, maestra de teatro, están convencidas de que antes de enseñar, tuvieron que aprender. “Yo no creo mucho en la gente que se prepara mucho para hacer algo, soy más osada, creo que hay empezar a hacer e ir aprendiendo en el camino”, resume Carolina, integrante casi desde el inicio de Todo por Vos.

“Me llegó un folleto en el que pedían ayuda, yo pensé: ‘guita no tengo, lo único que sé hacer es pintar’, entonces empecé un camino de investigación sobre métodos de pintura para ciegos”, relata. “Fui adaptando lo que encontraba, probando distintos tipos de pintura con relieve, y cuando tuve todo listo me vendé los ojos, lo probé en casa, y después llamé diciéndoles que tenía una idea loca”, cuenta entre risas.

“Soy muy curiosa, me metí en su mundo, participé de cuanta actividad hacían, quería saber todo, hasta cómo hacía un ciego para encontrar una lata de arvejas en el supermercado, y así me conecté para después poder enseñar”, asegura. Por estos días, los alumnos le dicen qué quieren pintar, ella lo interpreta, lo dibuja en relieve, para que luego ellos puedan palpar el dibujo con una mano y pintarlo con la otra, en una paleta de colores codificada para no videntes. Un trabajo en equipo que viene dando resultados formidables. “A esta altura, les leo la mente”, resume con simpatía. El próximo paso, enseñarles a dibujar. “Hoy no tenemos cómo ayudarlos a dibujar, soy yo quien dibuja lo que me piden, pero ya vamos a encontrar un método”, dice confiada.

–Ahora hablamos de luces y sombras en los cuadros– interrumpe Cristina–, y yo le digo que tenga cuidado, que si le comenta a la gente que habla de estas cosas con ciegos van a pensar que está loca (la risa de todos acompaña la anécdota).

Verónica coincide con el aprendizaje mutuo. “Les expliqué que necesito de ellos para ir sabiendo cómo se hace”, cuenta la profesora de teatro, que se inició en el grupo este año. “El desafío es explotar las sensibilidades no visuales, para armar una puesta que interpele al espectador desde esas otras sensaciones”, imagina.

El psicólogo Sebastián Pereyra rescata a su vez el trabajo cooperativo del grupo. “Hay un gran sentido por detrás de todo esto, y es muy rico este trabajo para mí, tanto psíquica como espiritualmente”, valora.

 

Cómo ayudar

Se puede aportar a Todo por Vos con la cuota de socio; sumando mano de obra al voluntariado; o donando elementos para pintura y otros talleres. Contacto. Delegación Central- Pasaje Careta 21, 1º piso, Dpto. 2. 03543-453770. Delegación Salsipuedes. Biblioteca Ancón- Belgrano 345. Tel: 03543- 15659175

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