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Córdoba

"Son peligrosos en sí mismos"

Javier Souza, especialista en agroquímicos, aseguró en la quinta jornada del juicio de Ituzaingó que los químicos tienen una peligrosidad intrínseca que aumenta con sus condiciones de uso.

El quinto día de audiencias del juicio por las fumigaciones en Ituzaingó Anexo se desarrolló en un plano netamente técnico, en el que el testigo incorporado por la querella, Javier Souza, ingeniero agrónomo especialista en agroquímicos, realizó una larga exposición sobre el impacto que tienen en la salud estos productos.

Ante las preguntas de las partes, Souza destacó: “Los químicos son peligrosos en sí mismos y aumentan su riesgo de acuerdo a las condiciones de uso, ambientales, de almacenamiento y climáticas” y agregó: “Siempre se parte de la imposibilidad de ligar el deterioro de la salud con una sola causa”.

El especialista también expuso sobre las posibilidades de deriva (el traslado en el ambiente del fluido) de productos químicos determinados, como el endosulfán y el glifosato, cuando son aplicados.

Souza expresó que eso depende mucho de las características de cada químico y de condiciones meteorológicas, como el calor, la humedad y el viento. Es por esto que el fiscal Carlos Matheu pidió que se le solicite al Servicio Meteorológico Nacional las condiciones del tiempo del 11 de febrero de 2004.

El pedido está relacionado a una de las causas que se están juzgando, que indica que ese día el productor Francisco Parra habría aplicado agroquímicos con un tractor mosquito sobre su campo.

Sobre el impacto del glifosato en la salud de las personas, Javier Souza expresó: “Genera problemas en la piel, para respirar y puede llevar a enfermedades crónicas”.

“El endosulfán tiene una posible incidencia en alteraciones nerviosas y al sistema inmunológico, trae problemas de respiración y dolor de cabeza. Todavía no hay pruebas concluyentes de que sea cancerígeno, pero hay experimentos hechos con animales que dan positivo”, indicó el especialista.

Respecto a los químicos como el diendrin y el DDT, el Ingeniero respondió que están prohibidos en el país desde 1995, que “en 20 años nunca había visto su aplicación” y que su persistencia en la tierra es de entre 16 y 18 años.

Ayer también declaró Nilda Godoy, propietaria de los campos que alquilaba Gabrielli (uno de los productores imputados) para trabajar. La testigo aseguró que arrendó la tierra desde 1987 hasta 2008 y que en el lugar se sembraba soja y trigo.

Cuando le preguntaron por las fumigaciones, Godoy aseguró que en su campo se fumigaba con “mosquito”, que nunca tuvo un problema de salud y que nunca vio que se fumigara con avionetas.

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