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Córdoba

Son cementerios, pero de árboles

A 20 días del temporal que azotó a Córdoba, los camposantos municipales siguen tapados de árboles caídos. El Parque Sarmiento mejora lentamente. Mirá la galería de fotos

 

“Recomendación: transitar sólo por calles despejadas”, dice un cartel que –a modo de consejo– la Dirección de Cementerios colocó en el ingreso al San Jerónimo a comienzos de febrero. El papelito ya se puso amarillo, pero sigue siendo igual de válido para quienes entran al camposanto. Y es que a tres semanas de vendaval que arreció a la ciudad, las necrópolis públicas de la ciudad aún no se recuperan. 

En el de Alberdi, basta recorrer la zona central del cementerio para comprobar que parte de la treintena de árboles que derribó la tormenta no fue removida. 

“Es muy triste venir al cementerio y verlo así”, comentó al pasar Carlos Velasco, un vecino que –flores en mano– esquivaba troncos en el piso de la callejuela “San Ignacio” para visitar a sus difuntos. 

Una tarea difícil si las hay. De hecho, en el mencionado sendero varios pinos yacen caídos sobre los panteones obstaculizando el paso. Unos pasos más allá, un añoso tronco “bloquea” el paso hacia el sector este del predio. El panorama se repite innumerables veces.

En la intersección de esa arteria con la calle San Cayetano, un pino caído “reventó” un viejo nicho, dejando mampostería en el piso y un derruido féretro al desnudo.

San Vicente, también. Como si el cuadro del San Jerónimo no alcanzara, en San Vicente –el “cementerio de los pobres”– presenta un panorama similar. Con el agravante, claro está, del deterioro que sus instalaciones sufren hace años. 

“En total, se cayeron 32 árboles en el cementerio de Alberdi y un número similar en San Vicente”, precisaron ante la consulta de Día a Día los trabajadores de la Dirección de Cementerios de la muni, tras aclarar que la demora en la remoción “no es mala voluntad”.

“Le estamos dando sin asco; sin embargo no tenemos elementos para trabajar. Nos faltan sierras y otras herramientas”, explicó un agente comunal, tras aclarar que por las vacaciones de los empleados y la seguidilla de lluvias se complica la tarea de reducir “a mano” tanta cantidad de madera. 

“El terreno está flojo y tememos que los árboles sigan cayendo: nos pasó que luego de la tormenta del 30 de enero vino un nuevo viento y se cayó uno más”, indicó el trabajador, que pidió expresamente que no se publique su apellido. Pese a los problemas –aclararon– la situación se normalizaría en 25 días. 

En tanto, el director de Cementerios de la comuna aclaró a Teleocho noticias, que si bien ya se iniciaron las obras “a mano”, la intención es agilizar la tarea con la ayuda de una grúa especial que pueda ingresar a las angostas calles de las necrópolis. “La del municipio estaría en el taller”, indicó ayer el funcionario.

Marchen unos pinos para acá. En total, en los cementerios municipales se estima que se perdieron unos 60 árboles por el tormentón. En el Parque Sarmiento, en tanto, se estima que hubo 100 caídos. Apenas ocurrió la catástrofe, desde la Municipalidad anunciaron que entre febrero y marzo planean recuperar totalmente el parque y que plantarán 600 plantas.
¿Se llegará a tiempo con el plan, o quedará en buenas intenciones?

En el parque quedan tareas por realizar. El Parque Sarmiento es otro de los espacios municipales que no puede reponerse aún del temporal que afectó a Córdoba a fines de enero. 

Hasta hace unas semanas el centenario pulmón verde parecía un auténtico “cementerio de arboles”. Hoy la situación cambió, pero no mucho. 
Y es que si bien en los últimos días los agentes de Espacios Verdes removieron buena parte de los arboles caídos, varios troncos aún yacen tirados en diversos sectores del predio, y además hay otros restos semihundidos en el lago artificial.

Sin embargo, lo más urgente es, sin dudas, la remoción de ramas quebradas que aunque se mantienen en las copas de los arboles, “penden de un hilo”. 

Un periodista de Día a Día realizó un breve recorrido por el parque y comprobó que muchas de estas ramas (que se ven con facilidad ya que están más secas que las de su entorno) cuelgan a alturas considerables desde árboles ubicados sobre senderos, ciclovías y hasta asientos, constituyendo un auténtico riesgo para numerosos transeúntes que eligen el sector para practicar deportes, caminatas o simplemente recrearse.

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