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Córdoba

Sierras Chicas: cómo pararse frente a las inundaciones

Un experto asegura que podrían predecirse fenómenos extremos con cinco días de anticipación y critica las alertas. Por qué no se hizo nada de lo planeado.

Los 140 milímetros caídos en Sierras Chicas la madrugada del domingo 3 de enero, pusieron a prueba el Sistema de Alerta Temprana implementado por el Gobierno de Córdoba. Para los vecinos falló. Manuel Alberto Guzmán, uno de los pocos meteorólogos especialistas en tiempo severo de la provincia, con más de 25 años de experiencia en el Sistema Meteorológico Nacional, sostiene que Córdoba no tiene un sistema de alerta temprana, sino apenas un sistema de alarma y aclara que las direcciones de Defensa Civil deben actuar antes, durante y después de una tormenta, no “llegar con los chapas, los colchones y el ataúd para el que murió”.

–Según el director de Defensa Civil de la Provincia, Diego Concha, los datos relevados a través de las 57 estaciones del sistema de alerta temprana son enviados a los municipios y estos deben definir en conjunto con los bomberos de la localidad si se justifica activar las alarmas ¿Esta forma de proceder es correcta?
–Es totalmente incorrecta, eso no es un sistema de alerta temprana, es apenas un sistema de alarma. No se trata de colocar una estación automática pluviométrica que mide niveles de lluvia caída o niveles de creciente, eso es apenas un complemento.

–¿Cómo debería ser?
–Un sistema de alerta temprana para fenómenos meteorológicos severos significa monitorear en tiempo real una red de estaciones pluviométricas automáticas y oficiales, como las del Sistema Meteorológico Nacional. La Provincia ha creado un centro de control y monitoreo, donde reciben los registros en tiempo real de toda la red de estaciones y desde ahí disparan las alertas a las defensas civiles ¿Pero qué idoneidad tiene el personal que trabaja en ese centro de control para analizar esa información tomar una decisión y alertar a un área de defensa civil? ¿Cuántos meteorólogos hay metidos ahí? El tema es quién interpreta esa información.

–¿Debería haber un meteorólogo las 24 horas?
–Un equipo de meteorólogos capacitados para analizar tiempo severo y detrás de eso un sistema de alerta temprana. ¿Qué implica un sistema de alerta temprana? analizar el contexto atmosférico y de acuerdo al grado de inestabilidad que se prevea empezar a advertir cinco días de antes. El meteorólogo empieza a asesorar a las defensas civiles sobre qué es lo se supone que va a pasar, entre qué horarios y qué horarios, y cuál es el protocolo que debería seguirse para el tipo de fenómeno que se espera.

–¿Entonces se puede predecir estas tormentas con cinco días de anticipación?
–Hay señales previas. Se tiene que dar una condición meteorológica que facilite la formación de una tormenta. Los meteorólogos lo podemos ver cinco días antes y empezar a trabajar con los intendentes y los ciudadanos en cada localidad con varios días de anticipación.

Las inundaciones se repiten en Sierras Chicas y las alertas tempranas parecen insuficientes.

–¿Alertar con tantos días antes, no genera temor en la población? ¿Qué pasa con las falsas alarmas?
–Tenemos que olvidarnos del temor. El problema es que nunca hemos actuado antes. El área de defensa civil tiene que intervenir antes, durante y después de la tormenta. Pero, no. Acá en Sudamérica y en muchos países del mundo trabajan sólo en el durante y en el después. Van con las chapas, los colchones y el ataúd para el que se murió. Antes no hay nadie. Es preferible activar una falsa alarma que lamentar la perdida de una vida.

–¿Con qué debería contar cada localidad?
–No se puede dar libertad de acción a cada localidad porque son autónomos. Desde el Gobierno de la Provincia tienen que partir las directivas y los procedimientos que se deben cumplir en cada caso. Yo como director de Defensa Civil no me puedo lavar las manos. Antes de decirle a cada intendente lo que va a pasar, debo asegurarme lo que va a hacer y además debo controlar cómo lo va a hacer. Vayan y pregunten a un vecino de Río Ceballos o de cualquier lugar si suena la sirena qué es lo que tiene que hacer. No saben, nadie sabe. El director de Defensa Civil de cada localidad tiene que tener muy claros que protocolos de actuación debe implementar en cada situación y tiene que instruir a la población, ciudadano por ciudadano. Eso es un sistema de alerta y un protocolo de contingencia, que no es lo mismo que de emergencia. Hay que hablar con cada ciudadano, con cada centro vecinal, con cada institución, cada uno tiene que tener una tarea asignada. Todos tienen que saber qué hacer. Eso es coordinar un sistema de alerta temprana. 

–¿Existe algún lugar del mundo donde se trabaje de otra forma?
–Estados Unidos e Italia tienen implementados sistema de alertas tempranas, más coordinados donde los sistemas meteorológicos actúan como corresponde. 

–¿El sistema ideal es viable en Córdoba? ¿Es un problema presupuestario?
–Es un problema de voluntad político. Yo le presupuesté a la provincia un sistema de alerta temprana en noviembre del año pasado, por 180 mil pesos por mes. Para tener 7 meteorólogos profesionales que trabajen las 24 horas, los 365 días del año haciendo una vigilancia, análisis y pronóstico del tiempo de manera permanente; que asesoren al director de defensa civil y a través de él, a todas las localidades de la Provincia de Córdoba coordinadamente. Pero yo quiero saber también, después de que pasó la tormenta, qué se hizo. Y si algo salió mal hay que ajustar los protocolos.

–¿La tecnología instalada es la adecuada?
–Podemos partir con lo que hay, con la promesa de ir instalando lo que sea necesario.

¿Cuántas estaciones debería haber en la cuenca de las Sierras Chicas?
Para Guzmán, lo ideal es que haya una estación cada 5 km de norte a sur y una cada 5 km de este a oeste. “No se puede salir a lo loco a instalar estaciones, pero hay que hacer un plan. Primero las cuencas más importantes, las pendientes más significativas, los cauces donde haya población que pueda ser afectada. Implementar tres o cuatro estaciones distanciadas según estudios previos y a partir de ahí llevar un control”, indica.

–Desde la Asamblea de Vecinos de Sierras Chicas advierten que solo se mide la lluvia caída en la cuenca alta pero no se mide el agua que baja de las pendientes en la zona urbana, lo que se conoce como escorrentía. ¿Es correcta la observación? 
- Debería haber sensores de nivel en el cauce del río desde la naciente y a lo largo de todo su recorrido. Mínimamente en cada localidad. De esa manera se puede saber automáticamente, a medida que va bajando el río, el nivel de la crecida. También podrían instalarse pluviómetros en las pendientes, pero lo ideal sería realizar microembalses. Una cosa es un sistema de alerta temprana y otra solucionar el problema que causa la inundación. 

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