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Córdoba

Se conoció un caso de triquinosis en Córdoba: por comer carne mala terminó en el hospital

Hace 15 días, Federico compró chorizos en un comercio de la zona norte. Los médicos del Hospital Rawson le diagnosticaron triquinosis. Falta la confirmación de Malbrán.

Es jueves por la mañana y en la oficina de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) uno de sus agentes no se siente bien. Federico Figueroa (51) comienza a sentir un dolor agudo en la pantorrilla. Como una puntada en el músculo izquierdo. Pero no hay tiempo que perder y, como todos los días, arranca su recorrido por los barrios de la ciudad de Córdoba. En los sectores donde debe mediar entre la empresa y la gente con problemas de conexión.

A la tarde llega a su casa y se da cuenta de que algo no anda bien. Los dientes le tañen como campanas. Y sus ojos se enrojecen como si fuera una conjuntivitis viral. Como el conejito de Duracell, anda, anda y anda. Sin descansar un segundo.

El viernes siguiente continúa su recorrido barrial. Pero la molestia se agudiza. Suda la gota gorda y el cuerpo no alcanza a mantener su calor corporal. No fue hasta el sábado que le siguió cuando el susto llegó con todas las letras.

“Debajo de este monstruo está tu papá”, le dice a su hija de 4 años. La pequeña está asustada. Apenas si reconoce a quien es la luz de sus ojos. Su padre tiene la cara hinchada y los ojos fuera de órbita. “Tengo un alien en el cuerpo”, bromea para descomprimir.

A los dolores musculares le siguió el sudor. Al sudor, una molestia fuerte en los riñones. Pero no fue sino el lunes a las 15.30 cuando llegó al diagnóstico: triquinosis.

Posible fuente de contagio. “Para mí no es fácil dejar de trabajar. Hay muchos problemas que resolver en los barrios. Y es muy grande la satisfacción cuando ves cómo cambian. Müller, por ejemplo. El sector se modifica por completo cuando el Estado interviene”, reconoce Federico.

Es lunes por la tarde y en la guardia del Rawson, el responsable del turnero le dice que tiene gripe A. Llega la médica especialista en infección respiratoria pero enseguida le dice: “Vos no sos mi caso”. La tercera médica que lo ve en tres días da en la tecla.

“Me pidieron radiografía, ecografía y análisis de sangre. ‘Tu sintomatología es compatible con la triquinosis’, me dijo la mujer”.

Como flashes, una infinidad de situaciones comenzaron a centellear en su cabeza: cada uno de los sitios en los que compró carne de cerdo. “La sospecha que tengo es sobre unos chorizos que compré en un negocio de la zona norte. Yo fui a buscar pollo y el carnicero me dijo que probara con los chacinados, que venían de Tirolesa. Los cociné en una cacerola, los probé y no los compartí. No me gustó cómo habían quedado”.

Fuentes de Epidemiología del Ministerio de Salud de Córdoba indicaron que el caso de Federico aún entra en la categoría de “sospechoso”. “La clínica y los análisis de rutina indican que sería triquinosis. Pero todavía nos falta el diagnóstico de confirmación. Las muestras han sido enviadas al Malbrán. Tenemos que esperar el resultado”, indicaron.

Vulnerable. Federico hoy pasa sus días con 400 miligramos de Albendazol cada 24 horas. Siente alivio por no haber comprometido a sus hijos. Y si bien no pide por una “caza de brujas”, solicita que se controle qué se vende en los comercios. “Fui la última parte de una larga cadena. Me siento vulnerable por todo esto que pasó”.

Cambia foco de contagio. Hace tiempo que ya no son novedad los brotes de triquinosis en Córdoba. Año a año, el parásito que está presente en la carne de cerdo mal cocida se lleva más de un titular del diario. Pero a diferencia con años anteriores, la particularidad de los últimos brotes es que se originan en comercios habilitados.

Tal como publicáramos en ediciones del 2007 y 2008, los brotes de triquinosis se originaban a partir de faenas familiares. La cadena era la siguiente: muchas personas elegían la cría y venta de cerdo como medio de vida. Los vendían enteros o faenados, sin controlar.

En la zona de Circunvalación existían innumerables faenas. Sus responsables alimentaban el ganado con basura, caldo de cultivo para el parásito de la triquinosis.

Pero según apuntan los responsables de Epidemiología de la Provincia, los brotes se dan a partir de compras en comercios o carnicerías.
“Los últimos casos registrados tienen todos un origen común: las personas infectadas refieren comprar en comercios, en lugar de faenas familiares”, indicó Laura López, responsable de Zoonosis del Ministerio de Salud provincial.

En julio de este año se registró un brote en la localidad de Berrotarán. Allí se notificaron 15 infectados. En marzo hubo 12 casos, en la ciudad de Córdoba. La Municipalidad desarmó un criadero clandestino.

En tanto, en capital existe un caso aislado (el que narramos aquí) a la espera de confirmación.

Cómo prevenir

La triquinosis es una infección parasitaria que se produce al ingerir carne de cerdo o sus derivados. Se puede evitar así:

COCCIÓN. La carne debe cocinarse por entero. Si se utiliza la parrilla, evitar que el alimento quede jugoso o crudo.

RÓTULOS. Verificar las etiquetas de fabricación en todos los subproductos de cerdo. Hay que atender a la marca del producto, la empresa responsable y la fecha de elaboración y vencimiento, entre otros.

OJO AL CHORI. No consumir choripanes en puestos no habilitados (cada municipio tiene su reglamentación).

NO CONFIARSE. La salazón, el ahumado y el congelamiento de las carnes no son suficientes para destruir los parásitos presentes.

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