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Córdoba

Schiaretti y Giacomino dejan cedulones recontrarecargados

Inmobiliario. En su gestión, el intendente multiplicó, en promedio, por cuatro la presión tributaria sobre las propiedades, superando a la provincial. En tanto, la suba acumulada del gobernador promedia 70% para los inmuebles alcanzados en todos los ajustes.

El 10 de diciembre, uno abandonará el Palacio 6 de Julio, y el otro la reconvertida Casa de las Tejas; pero ambos dejarán huella indeleble en los cedulones de inmobiliario. A casi un mes de cerrar sus gestiones, y con sus últimos presupuestos enviados a los cuerpos legislativos esta semana (los ejecutarán sus sucesores en 2012), el gobernador Juan Schiaretti y el intendente Daniel Giacomino redondean, a lo largo de cuatro años de administración, fuertes subas impositivas sobre las propiedades.

La municipal supera largamente a la aplicada por la Provincia y, de hecho, hizo que a partir de este año las viviendas tributen montos más altos a nivel comunal que provincial, cuando hasta ese momento era al revés. Según el relevamiento realizado para esta nota (se detalla año a año en el gráfico), el incremento promedio aplicado por Giacomino desde mediados 2008 a hoy ronda el 290 por ciento, aunque en la realidad esa cifra se vuelve más dispersa en los cedulones y supera con holgura el 300 por ciento en viviendas de alta categoría. Por su parte, el Gobierno de Córdoba “infló”, en promedio, un 70 por ciento el cedulón de aquellas edificaciones alcanzadas por los cuatro ajustes anuales, incluida la suma de metros por quincho o pileta. También para las viviendas de mayor categoría el incremento fue más alto.

En ambos casos vale aclarar que este tributo no había sido actualizado durante años –es más, fue blanco de descuentos en administraciones anteriores–, desfasaje que se agudizó en el contexto inflacionario con el que les tocó lidiar a sendos gobernantes.

“Giacosubas”. De la fuerte suba municipal, sólo unas 20 mil propiedades de baja categoría entre las 460 mil cuentas registradas en Catastro “zafó”, y el resto fue alcanzado en diferente magnitud. La enorme mayoría registró incrementos arriba del 150 por ciento y, en el caso de las viviendas de mayor categoría (en barrios cerrados y residenciales, por ejemplo) y los baldíos en zonas cotizadas los aumentos llegaron al 400 por ciento.

El incremento más fuerte se aplicó en 2009, derivado de un revalúo generalizado sobre el precio de la tierra y las construcciones (la base sobre la que se calcula, aplicando alícuotas, la tasa), variables que no se actualizaban desde 1984 y 1991, respectivamente. Tamaño atraso implicó que los reajustes -calculados con solidez técnica y criterio progresivo por la Dirección de Catastro- no se utilizaran completos, ya que en ese caso las subas serían indigeribles para los contribuyentes. Lo que hizo Giacomino fue aplicar una cuota jugosa ese ejercicio, y usar sucesivas dosis generosas en los años siguientes, incluido el 2012. Para ese, la intendencia ya propuso tomar al 100 por ciento los citados valores de tierra y mejora calculados en 2009, hoy usados en un 80 por ciento. Hasta ahora, asegura que eso se traducirá en incrementos muy diversos en los cedulones, promediando el 17 por ciento.

El Gober aplica. Respecto de Giacomino, Schiaretti arrancó más sutil la carrera por actualizar el inmobiliario urbano: restringiendo sólo a buenos pagadores el descuento del 30 por ciento aplicado como bandera por su antecesor, José Manuel de la Sota. Luego siguieron la incorporación de mejoras (piletas y quinchos) que subieron la base imponible de propiedades de categoría.

Recién en 2010, y luego de que el municipio “rompiera el hielo” con su fuerte revaluó el año anterior, la Provincia incremento el valor base de las viviendas ajustando hasta un 48 por ciento algunos cedulones. Aseguró que el 54 por ciento de las propiedades (863 mil) de categorías más bajas no fue alcanzada. Un porcentaje casi idéntico al que, prometió esta semana el ministro Mario Elettore (que seguirá en su cargo con De la Sota), quedará excluido de la suba anunciada para 2012: aumentos de entre el 1 y 40 por ciento para 750 mil contribuyentes.

Muy diferente fue el tratamiento impositivo para los campos (inmobiliario rural) desde 2007. Esas propiedades no fueron revaluadas aún -a pesar del exponencial incremento en el valor de la tierra-, pero sí pagan, desde 2008, recargos sobre inmobiliario cuya recaudación se destina a medidas específicas para ese sector.

El ingreso municipal por inmuebles creció más del 500% en esta gestión
Merced a los aumentos aplicados a los cedulones, Giacomino multiplicó casi por seis la recaudación de la tasa sobre inmuebles en su período como intendente. A ese tributo lo pagan unas 460 mil edificaciones en toda la ciudad, categorizadas como particulares, inmuebles industriales o comerciales.

La gran mayoría de las cuentas corresponden a viviendas, y en ese universo, más del 60 por ciento tributan en la tercera categoría sobre cuatro que tiene la escala de Catastro (1 son las de más valor, y 4 las más humildes).

En 2007, hacia cuyo final Giacomino ingresó al Palacio 6 de Julio, ese tributo aportó 107,5 millones de pesos a las arcas municipales. Este año, su cuarto de gobierno, y luego del revaluó general de inmuebles que aplicó desde 2009, la recaudación del tributo habrá trepado a unos 440 millones de pesos. Para el próximo, se esperan 651 millones según el proyecto de Presupuesto 2012 que él elaboró, pero que ejecutará Ramón Mestre. Si el radical recauda con igual eficiencia que la actual gestión, el ingreso real anual por la tasa rondará los 500 millones. El monto podría acercarse más a lo esperado si funcionan las medidas para sumar eficiencia fiscal que adelantó su equipo económico.

El proceso de ajustes devolvió al inmobiliario su protagonismo como aportante a la caja de ingresos municipales: su participación trepó del 13,3 al 19,3 por ciento (contando siempre la sobretasa de desagües que va en el cedulón).

En la provincia tiene menos protagonismo
Marginal. A diferencia de lo que sucede en el municipio, donde el revalúo inmobiliario le restituyó peso a esa tasa como aportante a la caja propia, en la Provincia sigue constituyendo un aporte marginal. Ingresos Brutos, el impuesto que grava la actividad empresaria, aporta alrededor del 80% de recaudación propia.

Campos. Los incrementos aplicados por la Provincia sobre inmobiliario fueron más suaves que los ajustes municipales, y restringidos sólo a propiedades urbanas, cuyo valor de mercado creció en menor medida al enorme salto que dieron los campos. Aunque estos sí pagan sobretasas que son reinvertidas en ese sector, registran un retraso de valuaciones.

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