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Córdoba

¿Por quién lloró el gobernador Schiaretti en el juicio de La Perla?

El gobernador se quebró a la salida de la sala de audiencias, tras el fallo por la Megacausa La Perla. Y recordó especialmente a una víctima: Graciela Doldan.

-Usted tuvo varios compañeros amigos que han estado en los campos de concentración y están desaparecidos. ¿De quiénes se acordó hoy mientras estaba escuchando el fallo?

-De una compañera…

-¿Graciela Doldán?

-Si… Graciela Doldan... si, fue un ejemplo, fue un ejemplo unidad y todos estos asesinos... perdón pero…

A la salida de la sala de audiencias de la Megacausa La Perla, el periodista Jorge Vasalo le hizo una pregunta que quebró al gobernador Juan Schiaretti, que no pudo dejar de pensar, en ese momento, en una mujer: Graciela María de los Milagros Doldan.

¿Quién era ella?

En la minibio que publicó el sitio especializado El diario del juicio, se cuenta que Graciela nació el 19 de agosto de 1941 en Santa Fe. Que era abogada y militaba en Montoneros. Cuando fue secuestrada de su casa en Córdoba junto a una compañera, el 26 de abril de 1976, tenía 34 años. 

Graciela Doldán era abogada y tenía 34 años al momento de ser secuestrada.

Graciela Doldan había sido la compañera de Sabino Navarro, quien llegó a ser miembro de la conducción de Montoneros en 1970, tras el fusilamiento del general Pedro Aramburu. Navarro fue designado por la organización para reestructurar la regional luego del fracaso de la toma del Regimiento de La Calera. En 1971, cuando volvía de Río Cuarto con autos que habían robado, la Policía los logra alcanzar a la altura del dique Los Molinos, donde se produce un tiroteo. Sabino Navarro logra huir, manejando un colectivo que habían robado. Una semana logra permanecer escondido, huyendo, enfrentándose varias veces con quienes lo perseguían, hasta que para no caer, se mata.

Graciela era vista por Ernesto Barreiro como un "cuadro" (y la respetaba por eso), a la vez que como un "trofeo de guerra", por haber sido la mujer de Navarro. La torturaron en forma horrenda 10 meses y dos veces estuvo en simulacros de traslados, el eufemismo que en La Perla sólo podía significar una cosa: un fusilamiento. 

Sobrevivientes contaron que "su línea de conducta significaba en la práctica: no dar información, no creer que los oficiales jóvenes iban a sacar el país del caos, ni tampoco pensar que esa derrota del campo popular iba a ser estratégica", según se registra en el sitio desaparecidos.org.

Nunca se encontraron sus restos, aunque hay testimonios acabados de que fue fusilada. Aún continúa desaparecida.

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