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Córdoba

Por exceso de actividad, van al gimnasio a rehabilitar lesiones

En los gimnasios reciben a muchas personas que, por sumarse a las actividades de moda, terminan con lesiones por falta de control. Crossfit, running, spinning, pero también el fútbol con amigos. 

En materia de actividad física también hay modas, y hay quienes se embarcan en nuevos desafíos sin contemplar sus capacidades. Running, spinning, crossfit y zumba son sólo algunos ejemplos de disciplinas que van dejando a muchos en “boxes” por lesiones, principalmente cuando se realizan sin la adecuada supervisión de un profesional. 

“Lo ven fácil”, dice Sebastián Roca, profesor de educación física especializado en preparación deportiva y dueño del gimnasio Acor. “Les parece que son actividades sin mucha complejidad, creen que saben de qué se trata, y se largan a hacer esfuerzos sin la correspondiente preparación, y sin tener en cuenta muchas otras variables como el ambiente y la indumentaria”, repasa. 

“Hay un alto porcentaje de la población que menosprecia la necesidad de un profesor, que por no pagar una cuota arranca con mucha exigencia y sin planificación”, afirma Roca. 

Y ahí vienen las lesiones: “Empiezan crossfit, una actividad intensa que requiere un proceso de adaptación más lenta, y se lesionan las rodillas, la espalda o un hombro; o largan con running pero sin entrar en calor, corren en pisos duros sin el calzado adecuado, o tienen sobrepeso y lesionan las rodillas”, enumera. Y grafica: “planificación y periodización para evitar sobreexigencias, porque como todo lo que se usa mal, se rompe”.  

Daniel Robledo, profesor en El Sendero, dice que reciben a muchos clientes con lesiones, incluso jóvenes. “El crossfit requiere gran esfuerzo, y muchos buscan mejorar el rendimiento, lo hacen más rápido o con más exigencia de la que deben, y de ahí surgen las lesiones”, añade. 

“Es imposible que un mismo profesor pueda controlar adecuadamente a un grupo de 30 o 50 personas”, sea en la disciplina que sea”, sentencia el médico Luján. 

Robledo afirma que muchos clientes llegan al gimnasio con un plan de rehabilitación. “Hemos implementado la costumbre de interactuar con los kinesiólogos cuando vienen por rehabilitación, así coordinamos las tareas para una recuperación más rápida y segura”. 

Progresividad. El médico traumatólogo y deportólogo, Miguel Ángel Luján, apunta que hay que procurar que la actividad física sea progresiva, tanto en el tipo de actividad, como en la frecuencia y la intensidad. “El qué, el cómo, el cuánto y el dónde deben ser variables que se incrementen de manera progresiva, en cualquier actividad”, detalla. 

“El deporte social se realiza sin control, y acarrea un gran riesgo: jugar el partido de fútbol con los amigos sin entrar en calor y sin entrenar en la semana puede ocasionar muchas lesiones”, asegura Luján, secretario de la Sociedad de Medicina del Deporte (Somedeco) y coordinador médico de la Subsecretaría de Deportes de la Municipalidad. 

No sólo hay que tener en cuenta la prevención de lesiones, sino que también hay que evaluar el estado de salud del paciente, porque patologías cardíacas, hipertensión u obesidad –sólo por poner ejemplos- requieren adaptaciones. 

“También puede pasar que tengamos una persona sana, pero sin estado físico, a la que tenemos que saber cómo introducirla en una rutina de entrenamiento. Hay que darle mayor importancia a la medicina deportiva”, aconseja Luján. 

Todos los profesionales coinciden en la necesidad de hacer actividades físicas paulatinas y supervisadas, adaptando la exigencia a las condiciones de cada persona, para que las modas no los saquen de las pistas. 

Más parejo y más seguro

El mal estado de las veredas sumado a los arrebatos de los que los adultos mayores suelen ser blanco fácil, viene motivando en los últimos años que muchos asistan a los gimnasios del barrio para pedir una rutina que los saque del sedentarismo.

“Los médicos los mandan a caminar, pero tienen miedo principalmente por los robos, pero además les cuesta mucho sostener la marcha con las veredas rotas y con las dificultades para cruzar en las esquinas”, describió Sebastián Roca.

 

“Lo bueno es que vienen relajados, hacen cinta, bici u otras actividades tranqui, pero socializan un montón, se matan de risa”, contó. 

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