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Córdoba

Por el derecho a parir y a nacer respetados

En la Semana Mundial del Parto Respetado se realizaron acciones para difundir los derechos. La falta de información y las rutinas en los centros de salud, los principales obstáculos.

“Apoyo amoroso y continuo para mí y para mi bebé. El nacimiento es una cuestión de salud pública”, es el lema con el que este año se promociona la Semana Mundial del Parto Respetado, en la que se busca difundir y concientizar acerca de los derechos de la mujer durante el embarazo, parto y postparto, y los del niño que nace.

“Durante tantos años nos abocamos a difundir los derechos de la mujer, que a veces nos olvidamos que ese bebé que nace tiene derechos, siendo el primero de ellos que no se lo separe de su mamá”, explicó Diana Rosenmeyer, partera en la tradición y frecuente asistente de partos domiciliarios.

La separación del recién nacido de su madre para someterlo a prácticas de rutina –muchas de ellas innecesarias–, el apuro por cortar el cordón umbilical antes de que deje de latir y la alimentación artificial por encima de la lactancia materna son algunas de las vulneraciones a las que son sometidos los pequeños en sus primeros minutos de vida.

El parto respetado hace referencia, principalmente, a la no alteración de los procesos reproductivos de las mujeres por rutina, comodidad o premura de los profesionales. “La naturaleza es muy sabia, a una mamá no hay que enseñarle como parir, está en su esencia, tal vez sí haya que ayudarla a escuchar otra vez su interior”, consideró Diana, y aseguró que hay poca consciencia acerca de cómo una intervención puede alterar el proceso: “Están banalizadas la episiotomía, la epidural, la rotura de la bolsa y los métodos para apurar el parto, y por pequeñas que sean, pueden cambiar el destino de todo el parto”.

La ley nacional 25.929 (ver PDF) que protege estos derechos fue sancionada por el Congreso en 2004, y Córdoba adhirió a ella en 2005. Sin embargo, en numerosas instituciones no se cumple con su articulado y son muchas las familias que tampoco saben de su existencia ni reclaman su cumplimiento. 

Las mujeres tenemos derecho a estar acompañadas, por una persona de confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto.

“El miedo es una práctica que todavía hoy otorga mucho poder, y muchos médicos y profesionales de la salud repiten rutinas sin cuestionarlas, por temor a ser cuestionados”, resumió la partera.

Respeto y elección. Viviana Lorenzo es otra mujer que se ocupa de acompañar los procesos reproductivos: es doula, partera en la tradición, consejera en lactancia materna y preparadora integral para la maternidad. Considera que lo que falta es socializar la información relativa a los derechos. “En las marchas vemos siempre las mismas caras, necesitamos que esto llegue a gente que no conoce”, asegura, y cuenta de un convenio con la Facultad de Filosofía y con la Escuela Trabajo Social para ayudar en el compromiso y la difusión.

El miércoles pasado hubo una marcha desde la Plaza Colón hasta la Plaza de la Intendencia y el jueves se realizó una charla taller sobre lactancia materna desde el inicio. El 29 de mayo se hará un taller de análisis y discusión sobre alcances y perspectivas de la ley 25.929 junto  a profesionales de la salud, y el 5 de junio una mesa debate sobre “Parto Respetado, desafíos para la salud pública”.

A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.

“La mujer tiene derecho a elegir dónde y cómo parir, y la elección del parto domiciliario tiene que ver con el mayor respeto de sus derechos, de sus tiempos, y con un entorno amoroso y conocido”, manifestó Lorenzo, y aclaró: “aunque no todas las mamás están en condiciones de parir en casa, sí están todas en condiciones de tener un parto respetado”.

En vía pública y hospitales. En línea con la necesidad de dar mayor difusión a la temática, Patricia Calandín, directora del Instituto de Género de la Defensoría del Pueblo de la Provincia, contó que durante la semana se repartió folletería informativa en vía pública, hospitales y clínicas. “Además de tener una ley específica, el parto respetado está incluido en la ley nacional de protección integral de la mujer, porque es una forma de violencia obstétrica”, apuntó Calandín.

“Hay que hacerle saber a las mujeres que existe una ley, que tienen derechos y que deben reclamarlos”, explicó, y aclaró que aunque la ley no haya sido reglamentada “son derechos vinculados a acuerdos internacionales que no pueden ser vulnerados”.

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