Córdoba

Los parques parecen un circo

Al fútbol y el mate en los espacios verdes se suman nuevas actividades que la gente disfruta al aire libre.

Por Pablo Valdés

El fin de semana los parques, plazas e incluso la Costanera parecen una gigantesca pista de circo. Cada vez hay más muchachos haciendo equilibro sobre cuerdas, y muchachas suspendidas en el aire. ¿Son acaso acróbatas de alguna compañía circense que necesitan ensayar? Nada de eso.

El fenómeno es causa del creciente “boom” que tienen el Slackline y la Acrobacia en Tela, dos disciplinas novedosas para Córdoba, y que poco a poco van ganando los paseos de la ciudad.

Deporte “piola”. Slackline es un deporte reciente, que consiste en caminar balanceándose sobre una cuerda tensada entre dos puntos fijos, generalmente árboles.

“Surgió muy ligado a la escalada, en el Parque Yosemite de Estados Unidos. Lo practicaban los escaladores en sus tiempos libres y recién hace unos años llegó a la Argentina”, cuenta Pablo Lagomarcino Roig, un estudiante de Letras Modernas que tiene 24 años y aprendió la técnica hace tres, cuando se lo enseñaron un grupo de alpinistas, en su Patagonia natal. Si bien hay quienes practican el deporte a miles de metros de altura, los novatos tensan la cuerda (o mejor dicho la “cinta tubular”) apenas a la altura de la rodilla. “Es lo recomendado para aprender a ponerse de pie y mantenerse erguido; algo que se consigue en uno o dos días”, cuenta Lagomarcino, que el año pasado organizó el primer torneo de Slackline en Córdoba y ahora sueña con abrir el primer espacio para enseñar la técnica en la ciudad.

“Lo bueno de este deporte es que además de ser divertido es un buen ejercicio físico. Es como si pagaras una sesión de kinesiología todos los días: terminás ejercitando todos los músculos ‘desactivados’ del cuerpo”, explica Santiago García, un joven preparador físico y estudiante que practica la actividad en el Parque Sarmiento.

Como una vidriera. “La acrobacia en tela también es un gran ejercicio; de hecho muchos de quienes empiezan a practicarlo lo hacen no sólo con intenciones artísticas sino para ponerse en buen estado físico”, cuenta Paola Mascaro, profesora de la disciplina y una pionera de la práctica en Córdoba.“Antes era una actividad puramente circense”, recuerda la joven que comenzó a “hacer tela” en el 2005, cuando todavía era algo casi desconocido en Córdoba.

No obstante, eso cambió. “La actividad explotó hace tres años”, opina la instructora, que enseña la técnica en el Centro Cultural Tsunami. Y no es la única que enseña. “Hoy hay clases de telas en muchos lugares”, aclara Mascaro, aunque advierte que aprender no es tan rápido como muchos suponen. “Recién luego de un par de meses se pueden lograr las figuras más lindas: primero hay que lograr la fuerza necesaria en piernas, brazos y abdomen”, explica.

Esa necesidad de entrenamiento hace que muchos de los que incursionan en la disciplina practiquen en tiempo extra los fines de semana en espacios verdes. “Ocurre que no es fácil tener una estructura para colgar las telas en casa y practicar acrobacia bajo techo: por eso, las chicas que aprenden la técnica suelen juntarse a practican los fines de semana, colgados en árboles y puentes. Como la actividad es tan llamativa, eso atrae cada vez más gente que aprender a hacerlo”, dice Mascaro.

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El texto original de este artículo fue publicado el 21/05/2012 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición digital para leerlo igual que en el papel.
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