Córdoba

Pareja abierta, ¿sí o no?

Los especialistas nos explican esta alternativa a la pareja tradicional.

Las relaciones tradicionales parecen ya no despertar respeto. Los múltiples divorcios y separaciones han hecho que hoy muchos se planteen una nueva forma de amar. Pero, ¿qué pasa en realidad en esas nuevas relaciones? ¿Se permite todo?
Mitos y verdades del “amor libre”.
Los tiempos cambian, las relaciones también. Lo que antes se consideraba la norma, ¿hoy resulta imposible? ¿Qué pasa con la monogamia? ¿Pasó de moda o, definitivamente, se descubrió el velo y la ilusión se acabó? Según los expertos, la monogamia fracasó. Dicen ellos que lo comprueba la realidad. Los numerosos divorcios y separaciones, los amores que quedan a mitad de camino, los que nunca empiezan. En fin, pareciera que en el amor ya pocos creen...
Por lo menos, las nuevas generaciones tienen un cierto recelo, pero porque el miedo al compromiso impera. Y los adultos, después de relaciones fallidas ya no quieren saber nada con “entregarse al otro”. Nadie quiere sufrir, nadie quiere no ser correspondido; entonces, mejor no comprometerse… y que sufra otro. 
Y así, se entra en este círculo vicioso que lleva del descreimiento total a la ilusión de que cualquier cosa puede salvar al amor marital. ¿Son las relaciones abiertas la solución?
¿Qué es una pareja abierta? Algunos entienden que son esas parejas que incluyen a un tercero o, incluso, que hacen intercambio de pareja (swinger). Pero no. Se trata de aquellas “relaciones en las que ambos miembros mantienen relaciones sexuales con otras personas, sin considerar esto una infidelidad. Esto no quiere decir que no haya reglas o contrato verbal en estas parejas, todo lo contrario. Una de las reglas puede ser no tener relaciones sexuales con la misma persona más de una vez, para no involucrarse emocionalmente; otra regla puede ser que cada vez que se tenga sexo con otra persona, hay que comunicárselo al otro; y así, cada pareja va definiendo tanto las reglas como el tipo de relación que pretenden”, explica la psicóloga y sexóloga Clarisa Rozenbaum.
La pareja abierta es la que rompió con los códigos relacionados con lo tradicional, con los modelos tradicionales de pareja, aclara la psicóloga clínica y especialista en sexología clínica, Diana Resnicoff. Pero, señala, se trata de un tipo de pareja muy difícil de pensar en nuestra sociedad. 
No significa que estas parejas no tengan códigos, los tienen, pero son distintos; no obstante, hay que tener en claro, dice, que una cosa es la fantasía y otra la realidad. Por ello, en el acuerdo se debe incluir la libertad para ambas partes; ojo que libertad no tiene que ver solo con lo sexual, sino con tener espacios individuales, proyectos por separado -como los profesionales, por ejemplo-.
¿Qué es la monogamia? Para Rozenbaum, la monogamia significa “un cónyuge” y poligamia connota “varios cónyuges”; sin definición de sexo. Por lo tanto, monogamia no implica fidelidad. Los diccionarios la definen como la condición, regla o costumbre de estar casado con solo una persona a la vez.
Por su parte, la licenciada Diana Resnicoff, plantea que la monogamia –considerada un vínculo duradero en lo afectivo y en lo sexual- es una construcción cultural para procurar y mantener el patrimonio.
¿Para qué tipo de personas es posible una relación abierta? Es difícil de adjudicar este tipo de pareja para una personalidad en especial, dice Resnicoff. Por lo general, se da en personas que tienen miedo al compromiso y así mantienen la puerta abierta a otras relaciones en caso de que esta no funcione. O, también, en aquellas personas que ya pasaron por parejas de tipo tradicional y quieren probar con nuevos modelos. Es difícil de llevar a cabo y que se mantenga en el tiempo; porque es natural que a los 20 se quiera una cosa, a los 30 y 40 otra, etc. Aunque es verdad que los jóvenes, debido a que el modelo tradicional de pareja fracasó, buscan nuevos esquemas; por lo habitual, este tipo de relaciones se da mayormente en personas que han pasado los 40 años.
Para Rozenbaum, el modelo de pareja abierta es tanto de jóvenes como de adultos, todo depende de las creencias y valores que tenga cada uno; las personas que asocian sexo y amor, van a tener más dificultades para identificarse con este tipo de relación. Y aclara que, en definitiva, este tipo de relación no es para todos; de hecho, sigue siendo fuerte la relación de compromiso, exclusividad sexual y sentimental.
No obstante, señala que la elección depende de nuestras creencias y valores; y, por ende, de la decisión de vivir y adaptarse al estilo de vida que llevan las parejas abiertas. Por ejemplo, una persona muy celosa o insegura tendría muchas dificultades para funcionar de esta manera. Estamos atravesados por la cultura y la sociedad. En Occidente se nos transmite un ideal con reglas bien marcadas, como son la monogamia, fidelidad, confianza y respeto; por lo cual, cualquier variante no es aceptada tan fácilmente por todos, remata la experta.
Para quienes sí deciden tener este tipo de relación, deben tener en cuenta ciertos aspectos: por ejemplo, la confianza es una de las principales claves, ya que aunque la pareja abierta se defina por la libertad que se propone, cada pareja -sea o no abierta- tiene un contrato verbal en el cual se marcan ciertos límites. Entonces, si una pareja define la posibilidad de mantener relaciones sexuales con una persona ocasional, pero no más de una vez con la misma persona, ya se está marcando un límite, ya algo prohibido hay. Otras dos claves son la comunicación y el respeto, afirma Rozenbaum.
¿Y la infidelidad? Ser infiel tiene que ver con la traición. Si en la pareja está acordado exclusividad afectiva y sexual, quien rompa ese contrato, estará siendo infiel a su compromiso. Pero, si está pactado poder tener encuentros sexuales esporádicos con otro, no se considera esto infidelidad. De hecho, señala Rozenbaum, “muchos le han puesto el nombre de Infidelidad Pactada, pero la realidad es que si se pacta no tener exclusividad sexual y se define un acuerdo, ya no hablaríamos de infidelidad, que está más asociada a la traición y al engaño; sino más bien estamos hablando de un acuerdo explícito”.
De hecho, la mayoría de quienes se inclina por este tipo de relación es para evitar la infidelidad, porque entienden que las necesidades biológicas, es decir sexuales, nada tienen que ver con el amor, con el compromiso de vivir junto al otro. Eso sí, hay que tener muy claro el pacto. Porque según las experiencias clínicas de las expertas consultadas, a la larga la crisis aparece, los celos se entrometen y estropean ese ideal.
¿Éxito o fracaso? Las parejas abiertas ¿triunfan o van directo al fracaso? Para Rozembaun, el fracaso se da cuando no se logra sostener lo acordado, o bien cuando uno solo plantea ser una pareja abierta y el otro no muy convencido acepta, por lo que después se vuelve insostenible. Tanto ser una pareja abierta como una tradicional tiene ventajas y desventajas, pero no siempre las emociones se pueden controlar y el fracaso queda al descubierto cuando uno de los dos se confunde con otra persona emocionalmente. 
Lo que garantiza el éxito en este tipo de parejas es apuntar a la relación afectiva, la comunicación, la “fidelidad” en el acuerdo y reglas que pactan. “No nos olvidemos que estas parejas acuerdan exclusividad afectiva pero no sexual”, asegura la especialista.
Aunque la pareja abierta se convirtió en una de las alternativas para aquellos que creen que la monogamia es antinatural, la cuestión no es tan simple. Habrá que reflexionar mucho antes de dar este paso, porque amar implica, además de entregarse al otro en cuerpo, corazón y alma, dejar libre al otro. Y la libertad, el estado más ansiado por la humanidad, da alas, bien para volar numerosos cielos o ese especial que solo comparten dos.
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