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Córdoba

De oficio, partera

Ninoshka dedicó la mitad de su vida a atender partos. Córdoba es una de las provincias con más participación de médicos en alumbramientos.

La primera vez que “La Nino” se vio de cara a un parto fue por casualidad. Caminaba ella con un amigo, de paseo por la selva amazónica, cuando una turista que venía a la par comenzó a tener contracciones. Eran los albores de la década del ‘60 y, a sus cortos 17 años, lo poco que entendía de alumbramientos era lo que había visto por televisión. Cortó en tiras una camiseta y sacó agua mineral de una botella. Tuvo suerte. En poco tiempo, la madre sostuvo al bebé en brazos y ella vivió una experiencia que la marcaría de por vida.

Pero fue recién después del nacimiento de su primera hija cuando comenzó a investigar sobre nacimientos. Fue cinco años más tarde de aquella experiencia en Brasil, en la Maternidad Nacional. “Llegué el día del parto. Me preguntaron si me dolía algo. Yo ni sabía que me tenía que doler. Me acostaron, me subieron las piernas y me practicaron una episiotomía (corte) con 16 puntos. Se llevaron el bebé y me inyectaron penicilina. Yo era alérgica. Terminé en terapia con un edema de glotis”, cuenta.

Ninoshka (así la conocen, ella no da otro nombre) dedicó 35 años al oficio de la partería. Aunque ya no ejerce y descansa en su casa de San Marcos Sierras, asegura que asistir alumbramientos fue algo que nunca la dejó de maravillar: “Comencé a investigar cómo tenían sus hijos las mujeres antes de que existieran los hospitales. Todas lo hacían en cuclillas, rodeadas de otras mujeres. Supe que la posición acostada con las piernas levantadas la impuso un francés, cuando inventó los fórceps”.

La mujer comenzó a estudiar el oficio, junto con una cuñada que había estudiado licenciatura en obstetricia. Ella nunca fue a la facultad, excepto para estudiar filosofía. “Mi cuñada me aportaba lo que había estudiado. Y yo, lo que averiguaba. Por ejemplo, el uso de hierbas medicinales. O ciertos ejercicios para fortalecer los músculos de las piernas y poder tener partos en cuclillas”.

No para cualquiera. Buena parte de los partos que Ninoshka asistió fueron domiciliarios. Ella reconoce que no todas las mujeres pueden dar a luz en sus domicilios. Por más que se lo hayan pedido, ha rechazado practicarlos cuando los embarazos son de riesgo: en casos en que la madre tiene alguna afección cardíaca o cualquier otra enfermedad. Ella asegura que, sea en casa, clínica u hospital, lo más importante es conocer las distintas alternativas, para decidir.

“Hoy las maternidades son distintas. Es mucho lo que se está haciendo para promover el parto humanizado. Una mujer debe saber que puede optar por la posición que quiera o elegir quién estará en ese momento”, agrega.

A lo largo de estos años, sus satisfacciones ganaron por lejos a los disgustos. Lo que más destaca de su oficio es haber presenciado una y mil veces el milagro del nacimiento. Aunque no oculta los claroscuros de su profesión: “Hubo partos que no salieron como yo quería. Fueron cuatro en 35 años. No está mal el promedio. Aunque siempre te queda la duda de qué habría pasado si hubiese hecho esto o lo otro. Pero creo fueron más buenas que malas las cosas que he vivido”.

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Alumbramiento en casa, incipiente

El 99,7 por ciento de los partos asistidos en Córdoba en 2011 tuvieron lugar en algún centro de salud. De ellos, el 45 por ciento fue en un hospital público. Los datos indican que el parto domiciliario sigue siendo incipiente en la provincia. Sólo 130 sobre más de 57 mil alumbramientos tuvieron lugar en una casa. Provincias con mayor cantidad de población aborigen fueron las que registraron mayores índices de nacimientos domiciliarios. En 2011 fueron 595 en Chaco, 460 en Misiones y 501 en Formosa.

El contacto del bebé con la madre desde el alumbramiento, mayor participación e intimidad de la pareja y respeto por los tiempos de cada proceso son las máximas del parto domiciliario, capítulos de un libro más amplio, que es el parto humanizado. Los defensores de esta modalidad aseguran que sólo se implementa cuando el embarazo es controlado y no hay señales de riesgo: “El parto en casa no es un acto político fundamentalista. Arrancamos cuando están dadas las condiciones. Los médicos sostienen que un parto es de riesgo hasta que se demuestre lo contrario. Nosotros partimos de la base que todos son saludables”, explicó Diana Rosenmeyer, partera y licenciada en obstetricia.

La menor capacidad de asistir las complicaciones es el fundamento de quienes se resisten a esta modalidad: “La posibilidad del riesgo se encuentra en el cien por ciento de los partos. Por eso los médicos nos resistimos a asistir alumbramientos en los domicilios. A veces no hay tiempo para trasladar al paciente a un centro asistencial”, agregó Patricia Reschia, tocoginecóloga del Hospital Neonatal.

Qué es cada cosa

Comadre. También llamada matrona, es la mujer que acompaña a la embarazada en el momento del parto. Suelen estar ligadas a una comunidad aborigen, con saberes ancestrales transmitidos de generación en generación.

Partera. Son enfermeras especializadas o licenciadas en obstetricia que se han formado académicamente para asistir a la mujer en el momento del parto.

Parto Humanizado. Propicia una forma de dar a luz que evita las intervenciones quirúrgicas innecesarias. Promueve el contacto del bebé con sus padres, desde el momento posterior al alumbramiento.

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En Córdoba, la mayoría de las mujeres da a luz con un médico

¿Quiénes son las personas que asisten los alumbramientos en Córdoba? Las Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación aportan claridad: el 99 por ciento de los nacimientos que tienen lugar en nuestra provincia son atendidos por un médico. La información contrasta con la de otras jurisdicciones, en las que existe mayor participación de parteras y de comadres.

La estadística nacional indica que en 2011 nacieron en Córdoba 57.755 bebés. De ellos, 57.509 fueron asistidos por un médico. El pequeño resto se repartió entre parteras (en 226 casos) y comadres (un caso), entre otros.

La nuestra es una de las provincias con mayor participación de médicos en los partos. Y contrasta con la ciudad de Buenos Aires, en la que el 64 por ciento de los alumbramientos son asistidos por parteras. Esto es, especialistas en obstetricia o en enfermería que se capacitan para acompañar a las mujeres en el momento de dar a luz. En Formosa, Chaco y Misiones hay más participación de comadres (o matronas), que han aprendido el oficio a través de distintas generaciones, por lo general, de comunidades aborígenes.

Sin escuela. “En Córdoba no existen escuelas de formación de parteras que otorguen títulos homologados por alguna universidad. Las pocas que quedaron en clínicas privadas se fueron jubilando. Y hoy son contadas las que tenemos, quizás porque vienen de otras provincias. Nos haría falta que se reactive esa formación, porque a veces los médicos solos no podemos”, explicó Edith Mainetti, tocoginecóloga del Hospital Neonatal.

En la misma línea, Diana Rosenmeyer –partera y licenciada en obstetricia–, asegura que el fenómeno se vincula más con la escasa oferta que con la demanda de las parejas: “En los años 70 se cerraron varias escuelas de partería en el país. Una de ellas fue la de Córdoba. Desde ese entonces, muchas personas se capacitan en otras provincias y atienden aquí. Como en el caso de Río Cuarto, donde atienden parteras de San Luis”.

Ya sea en casa, hospital o clínica, el consenso es que el parto sea humanizado.

El Ministerio de Salud de la Nación impulsa un programa de maternidades seguras para fomentar la participación de la familia. El Neonatal ya tiene dos unidades que cumplen las tres funciones: preparto, parto y recuperación. El plan es llegar a cinco.

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