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Córdoba

Nueva traza, otra cara urbana con la nueva Circunvalación

Por la ampliación de la Circunvalación, ya se demolieron casas y desaparecieron canchas, viveros y una confitería cerrada a metros de Mujer Urbana.

La nueva obra de extensión de la avenida de Circunvalación en los tramos más próximos a la Mujer Urbana ya comenzó a evidenciar los cambios de la traza urbana, la que se inició con el despeje de calles, nuevas arterias y derribo de casas y ranchos a metros de la avenida Padre Claret.
La tradicional confitería Soppelsa se transformó por completo. Su parque está vallado por un alambrada, el local ya no atiende al público y desde el exterior se pueden ver sillas y mesas apiladas a la espera de la que obra termine. A pocos metros de ahí desaparecieron tres viviendas, que según el mismo relato de los vecinos de esta cuadra, estaban usurpadas. Hasta ayer las máquinas trabajaron en el desarme de dos ranchos de chapas frente a la conocida heladería.
 
En una recorrida que realizó Día a Día por las cuadras que recorren desde la actual Circunvalación, siguiendo por La Cordillera y por la misma Padre Claret, a metros de la Mujer Urbana, se puede observar que la postal urbana ya no es la misma. Además del derribo de tres casas, de una confitería cerrada y de dos ranchos convertidos en latas, hay árboles añejos y con troncos gigantes que fueron derribados para despejar la traza. Ya en el costado izquierda de Soppelsa se abre una calle de unos 200 metros de largo que conectará la Mujer Urbana con la Circulación, el nuevo paso que tendrán los cordobeses para lo que será llegar a este túnel troncal que conectará con Rafael Núñez, con Laplace o con la Recta Martinoli.
Desde Día a Día hablamos con Alejandra, habitante de la última casa en pie entre la rotando final que tiene la Circunvalación, ya pasando la Cardeñosa y a metros de Mujer Urbana.
 
“Cuando compramos esta casa, hace unos 8 años, nos dijeron que podía pasar por acá la Circunvalación, pero nunca pensamos que se daría. Hace un mes que nos avisaron, hasta ahora no nos han molestado, más allá del ruido de las máquinas. Aunque vengan a visitarme de acá a un mes, ahí les diré si tengo rajas que han afectado mi casa”, relató la mujer, que está a metros de las casas que fueron derribadas y que estaban ocupadas.
Entre los vecinos no hay malestar, aunque aún muchos no se animen a confesarlo, pero con la nueva traza desaparecieron los ocupas y de a poco se fueron levantado los puestos de negocios ocasionales, los que en estos años fueron floreciendo en los espacios verdes que pertenecen a tierras provinciales.
Las canchas de fútbol desaparecieron y son ahora un espacio vacío para la futura traza. También la nueva obra terminó con un vivero, una chacarita y una verdulería, a espaldas del colegio Padre Claret. Ya no quedan rastros de estos comercios, aunque la mayoría de los vecinos de esta zona aseguraron que esperan que pasen las obras para reubicarse a los costados de la nueva Circunvalación.
“Va rapidísimo. Nos contrataron para tres años, pero todo parece que terminará antes”, dijo un banderilla que lleva desde las 8 de la mañana indicando el paso de los autos en la rotonda que le sigue al cruce con Circunvalación y Cardeñosa. 
El único puesto sobreviviente en esta zona es una verdulería al paso, de estas que se arman y desarman en el día. Esta familia lleva cinco años apostada en un cantero, a metros del fin de la Circunvalación.
“Nos quedan dos semanas más de trabajo, después tendremos que salir a buscar otro lugar, por acá, no sabemos. Ya nos dijeron que nos cruza el medio. Sólo nosotros estamos quedando, ya se fueron todos”, relató Leandro, el menor de esta familia de verduleros.
Los últimos sobrevivientes, en medio de la traza nueva que avanza a paso firme. 

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