Córdoba

Menos tensión que Epec en el verano

Mucha apatía, poca tensión, y alguna apuesta quizás por ver cuánto le sacaba de diferencia el primero al segundo, y el segundo al resto del pelotón que venía por detrás.

Acostumbrados a dos elecciones que si bien tenían algo de tendencia que marcaba un ganador pero que la expectativa previa ponía nuestra adrenalina a trabajar a pleno, este 2011 el calendario electoral finalizó para nosotros, en los medios de comunicación, con un comicio que estaba recontracantado desde los resultados obtenidos en las elecciones primarias.

Y quizás por esta razón el clima preelectoral que se vivió estuvo en sintonía con esa sensación que nos recorría de punta a punta: mucha apatía, poca tensión, y alguna apuesta quizás por ver cuánto le sacaba de diferencia el primero al segundo, y el segundo al resto del pelotón que venía por detrás.

Quizás por esas razones, no sólo la de ayer sino buena parte de los días anteriores, se transformaron en jornadas relativamente tranquilas de cara a esta proceso electoral en el ámbito de los medios de comunicación y en la población en general. Cuando se esperaba algo de tensión, en el caso particular de Córdoba, nos encontramos con un debate de los siete principales referentes a diputados por Córdoba que en lugar de discutir sobre su tarea en el Congreso, lo que mayormente hicieron fue hablar de los logros obtenidos por cada uno de sus partidos, por más insignificantes que fueran.

Y, por supuesto, ni siquiera en esa ocasión alguno aprovechó para sacarle algún “trapito” al otro. Es más, un candidato a diputado, que se sabía iba a ganar, hasta se dio el gusto de no dar entrevistas previas al comicio cuando el resto sí lo hizo. Las elecciones primarias son un mecanismo de evolución de la democracia, esta “sensación” que se escribe no pretende cuestionarlo.

Sí pretende hacer reflexionar a algunos que se trata de eso, una “evolución”, que en este caso en particular tenía todo prácticamente definido. En lo sucesivo, seguramente no será así, o al menos lo esperamos. Ojalá que nadie se la crea. Ni los medios, mucho menos los políticos pero sobre todo el votante.

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El texto original de este artículo fue publicado el 24/10/2011 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición digital para leerlo igual que en el papel.
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