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Córdoba

La semilla de Paola Acosta

El Parque Las Heras tiene cuatro nuevos arbolitos, en homenaje a Paola Acosta y sus tres hijos. El mensaje, el amor por la vida.

Las manos de mi madre. La letra de Peteco Carabajal se sintió precisa en la tardecita del Parque Las Heras. Las vocecitas de Valentina y Alexis, dos ocasionales cantantes, concitaron toda la atención, en medio de lágrimas, nudos en la garganta y un recuerdo que prohíbe olvidar. En un sentido y sincero homenaje, ayer los feriantes de ese paseo, en el que Paola Acosta estuvo como mantera tiempo atrás, realizaron este acto que tuvo como principal disparador la vida.

Paola desapareció el pasado 17 de septiembre y 80 horas después fue encontrada sin vida en una boca de tormenta en la esquina de Domingo Zípoli e Igualdad. Junto a su cuerpo, estaba Martina, su hija, que logró sobrevivir al ataque. No se puede olvidar.

Crecer. Un hijo es como un árbol. Los plantamos en esta vida, con el deseo que crezcan sanos, fuertes y esperanzados. El afecto, la contención y la educación deben combinarse para ser las raíces en las que se afirmen. Como toda madre, Paola lo sabía. La vida pega. Y hay que salir a aguantar los golpes para proteger a nuestra herencia. Martina ya no tiene a su mamá. Pero crece rodeada del afecto cercano y del ocasional. Ayer, le sacaron mil fotos, la bañaron en besos y le ofrendaron centenares de palabras hermosas. Mamá ya no está. Pero ahora tiene un pequeño bosque en el que podrá tener la excusa de un vínculo inquebrantable. Hay cuatro árboles. Por Paola. Y por sus tres hijos: Martina, Tomás y Agustín. Y muchas plantitas de un valor metafórico inestimable.

Jimena Barros y Federico Torres son dos de los más de 700 manteros que, empujados por su dignidad, le hacen frente al presente. Pero también son dos seres que sintieron ese deseo de dar. “Cuando pasó lo de Paola nos dijimos de plantar un árbol en homenaje a Paola para que ella esté siempre con nosotros”, le contó Jimena a Día a Día. “Durante un tiempo, ella fue feriante y estuvo acá vendiendo ropa igual que muchas mujeres que vienen acá. Es simbólico. Es un homenaje para ella, por lo que representa como mamá. Y, al mismo tiempo, un homenaje por todas las madres que vienen acá a ganar un poco de plata y llevar a sus casas para alimentar a sus hijos”, completó Federico, quien estuvo con la pala y brindó un sentido discurso durante el acto.

Jimena no pudo contener las lágrimas: “Pega mucho la manera en la que murió. Plantar un árbol es un símbolo de vida. Ella amó y cuidó a su hija hasta que la encontraron. Queríamos dejar ese mensaje para siempre: amor por la vida”.

La familia de Paola no paró de agradecer. Fue un pequeño gran mimo para juntar energía y seguir su lucha. Mientras, Martina crece. Su raíz se afianza. Ya no está mamá a su lado, esa que vuelve mágico lo cotidiano. Pero está de otras maneras.

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