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Córdoba

La otra pasión de Osvaldo Giordano: el running

Giordano está al frente de la cartera de Finanzas en el Gobierno Provincial. Cuando deja la oficina y los números, se calza remera y zapatillas para salir a correr.

Por Fabricio Esperanza

Llevar las cuentas provinciales es una tarea que implica, además de una enorme responsabilidad, muchas horas del día y estrés en cantidades industriales. En el Gobierno de Córdoba, el encargado de ese laburo es el ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano, un tipo que en alguna medida rompe con el estereotipo del hombre de números metido en política: pelo largo, casi siempre con una vestimenta descontracturada (saco sport, camisa con el primer botón desprendido), hablar pausado y andar tranquilo. A ese perfil que le escapa a las convenciones del mundo dirigencial, se suma un dato que lo mete de lleno en el baúl de las rarezas: corre. Y corre mucho. Una pasión que, él mismo se encarga de contarlo, comenzó tarde en términos de edad pero que ya lleva dos décadas y monedas, con muchas carreras en la columna del haber.

¿Cuándo y por qué comenzó a correr?

–Hace unos 20 años, yo ahora tengo 56. Te diría que empecé como una solución práctica ante la dificultad de encontrar alguna actividad física que se compatibilizara con los horarios laborales. Correr es lo más práctico porque en cualquier momento podés ponerte las zapatillas y salir. Y me apasionó de entrada, sobre todo al aire libre, ya que en un momento intenté hacerlo en un gimnasio y la verdad es que me sentí encerrado. Recuerdo que una vez leí un libro de un colega tuyo, también atrapado por esta actividad, y decía que correr en una cinta es como nadar en una bañera. Y tiene razón ¡jaja!

¿Fue sólo por una cuestión de practicidad que eligió el running como actividad física?

–En realidad nunca fui bueno para los deportes, más allá de que soy un fanático del básquet. Correr es una actividad que no requiere de muchas habilidades especiales, salvo perseverancia y ganas. Pero es cierto que el tema del horario es fundamental, al regreso de la oficina, no importa la hora, salgo.

CORRE ACOMPAÑADO. Java, el hijo varón, también tiene como "otra pasión" competir en maratones.

¿En invierno también corre, digo, cuando suele dar fiaca salir por el frío?

–Siempre. Yo salgo todos los días, y si hace frío me calzo unos guantes, me pongo un buzo y listo. Para mí es casi como una adicción, yo necesito correr porque si no lo hago me da la sensación de que no terminé bien el día. La gente que no hace esto por ahí no lo entiende mucho, pero es muy fuerte.

¿Qué distancias corre habitualmente?

–Diariamente hago unos 8 ó 10 kilómetros y los fines de semana 15 ó 20. Si te referís a competencia, todavía no me animé a los 42 kilómetros, pero corrí ya dos veces los 21K de Córdoba y la pasé bien, lo disfruté mucho. En esos casos porque, además del placer de la carrera, lo hice con mis hijos, y es hermoso eso de alentarse mutuamente.

¿Es muy estricto con los tiempos o no le importa eso?

–Siempre me tomo los tiempos. Tengo una aplicativo en el teléfono y queda registrado, puedo ver el historial completo. De todas maneras no me vuelvo loco por bajarlos, estoy muy lejos de alguien profesional, pero sí trato de mantenerlos.

¿En cuánto tiempo hace los 10K, por ejemplo?

–Estoy en poco menos de 50 minutos, corriendo más o menos fuerte. En mi categoría, si bien no soy de los mejores ni mucho menos, por lo general estoy en el lote de los de arriba. Ahora, en abril, hay una mega maratón y espero poder participar. Lo que sí tengo ganas de hacer es running de montaña.

Hombre de números. Además de las distancias de carrera, Osvaldo Giordano maneja las finanzas cordobesas. Consultor, docente e investigador, también pasó por la Caja de Jubilaciones, entre otros cargos públicos.

La naranja en el alma. “Me fascina el básquet y lamento ser tan malo para eso. Me apasionan varias cosas: la velocidad, el hecho de que claramente lo gana un equipo y no las individualidades, y eso de estar en vilo hasta el último segundo”, cuenta el ministro del gabinete de Juan Schiaretti.

¿Sigue a algún un equipo en particular?

–Casi siempre que puedo voy a ver a Atenas, pero últimamente no es algo muy grato que digamos, porque viene para atrás. Y más allá de que son nuestros rivales, me satisface lo que está haciendo Instituto. Por suerte pude estar en el Mundial de Básquet de España, y viajé a los Juegos Olímpicos de Río para ver a la Selección y a otros equipos de primera línea. Pero, la verdad, es que con las mismas ganas también me pongo a ver un partido del Torneo Nacional de Ascenso.

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