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Córdoba

La otra pasión de Lito Fernández Mateu

Es uno de los grandes actores del teatro cordobés. Su otra pasión es escribir, y publicó un libro en el que narra la historia de su familia.

Por Fabricio Esperanza

Al comenzar la charla que derivó en esta entrevista, con una mezcla de timidez y vergüenza, Lito Fernández Mateu le cuenta a Día a Día que está feliz, porque se acababa de enterar que la Agencia Córdoba Cultura lo hizo merecedor del Premio a la Trayectoria 2017.

Y lo dijo con esa voz baja y tranquila que denota la humildad de los más grandes. Es que mencionar su nombre implica referirse a quien tiene sobre el lomo medio siglo de laburo escénico. A quien durante tres décadas integró el elenco estable de la Comedia Cordobesa, el cuerpo teatral que le dio forma a infinidad de obras de teatro.

Su nombre también señala a una persona que hizo radioteatro y que visitó innumerables pueblos del interior cordobés llevando su arte. Es el tipo que compartió vivencias y laburo con el histórico Jaime Kloner, una gloria de la radiofonía cordobesa. Y además, es la persona que, cuando encuentra un hueco en su cargadísima agenda, se sienta a escribir y produce textos como “Memorias de un circo criollo”, en el que cuenta la historia de una familia un tanto particular, que vivía en y de un circo. Nada menos que su familia.

–¿Cómo fue resumir la historia de una familia de circo? Anécdotas deben sobrar.
–En realidad fue un proceso que no comenzó con la intención de ver un texto publicado, entonces no se dio de la manera tradicional. Vengo de una familia de artistas, y ya desde la escuela tuve facilidad para escribir, cosa que no ocurría con matemáticas porque soy un animal con los números. Entonces creo que se generó como algo natural en querer contar ese camino familiar a través de un texto. Yo quería estudiar Letras, pero mi papá me dijo: “Actor y escritor, vas a terminar muerto de hambre”. Estudié gestión gerencial, nada que ver, y después, por mi cuenta, teatro. Y el mundo del teatro me acercó a grandes autores, cosa que me convirtió también en un buen lector. Todo eso derivó en las ganas de querer contar cómo fueron los míos.

–¿Y cómo fueron?
–Aclaro que no son mis memorias. Mi abuelo era el dueño de un circo, mi papá era el payaso de ese circo, mi mamá la equilibrista y yo nací en ese universo. Una cosa increíble: en 1923, mis abuelos paternos llegaron a nuestro país cantando zarzuelas y pasando la gorra; y mi abuelo materno, un tano que viajó en un barco como polizón, empezó trabajando en las caballerizas del circo Sarrasani y terminó con uno propio. En un momento se juntaron y esa sociedad duró toda la vida. Por eso el libro se titula “Memorias de un circo criollo”.

–¿También escribís dramaturgia?
–Eso es lo raro: ni loco escribiría teatro. Sí trabajé mucho en adaptaciones, cosa que te da una gran gimnasia. Eso me llevó al radioteatro, trasladando clásicos al ámbito radial. Hicimos doce adaptaciones que grabó la Comedia Cordobesa, y que acercamos a todos los colegios secundarios del interior. Un proyecto muy bueno por el que Argentores me premió y que dio excelentes resultados. Pero no escribo teatro.

–Y como lector apasionado, ¿qué te gusta leer además de los textos clásicos?
–Mirá: me gusta mucho la crónica, porque la crónica es un género que por lo general comienza con un desenlace, y de allí nos vamos remontando hacia atrás. Ahora, precisamente, estoy en el proceso de desarrollo de una idea con una estructura parecida a esa que te cuento.

–Contame lo que se pueda de eso que se viene.
–Se trata de una historia en la que dos amigos se encuentran casualmente a tomar un café en un bar del centro, y desde ahí empiezan a recordar su infancia, su juventud, su vida, y qué fue lo que los unió.

–¿Mostrás tus textos para pedir opiniones?
–Sí, trato de ser prudente con eso. He mostrado mis borradores a los amigos que saben de esto, como Juan Ratti, Liliana Bruno y Mabel Brizuela. Entre todos ellos me alentaron a que algo experimental se convirtiera finalmente en un libro.

–¿Y en teatro? ¿Qué estás haciendo ahora?
–Estamos a pocos días de presentar una obra titulada “Cantando bajo las balas”, que se pondrá en escena todos los viernes y sábados del mes de abril, en la sala Azucena Carmona del Teatro Real. Es una obra ambientada en los comienzos del franquismo, y estamos muy ansiosos.

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