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Córdoba

La otra pasión de Julio Kloppenburg

Julio Kloppenburg le pone la cara a la mañana de Canal 10 en Bien Despiertos, y conduce otros ¡cuatro! ciclos periodísticos. Pero su obsesión pasa por los libros: los que lee y el que escribe.

Por Fabricio Esperanza

En tiempos de redes sociales, un buen reflejo de quién es una persona puede lograrse pispeando sus perfiles de Facebook o Twitter. La síntesis obligada, en alguien que gusta de la claridad y que trabaja en comunicación, puede volverse una pista de cómo es, qué le gusta, a dónde va su vida.

“Periodista. Ferviente admirador de Doc Sportello. Amigo epistolar de Thomas Pynchon. Papá orgulloso de traductora-viajera inagotable y una diseñadora-Coldplayer”, es lo que dice de él mismo Julio Federico Kloppenburg en su cuenta de la red del pajarito.

Una foja de presentación en la que llama la atención eso de su amistad “epistolar” y su admiración por un tal Doc Sportello. Y es que este último es el nombre del personaje principal de la novela “Vicio Propio”, escrita precisamente por Thomas Pynchon, con quien Julio dice cartearse.

Este “pibe” de 51 años, es conductor de Bien Despiertos, en las mañanas de Canal 10; de Mundo Agro, un envío dedicado al campo; de La otra orilla, ciclo de entrevistas por Canal C; de Al lado del Camino, por Radio Continental Córdoba; y del programa agropecuario de Radio Jesús María. En medio de toda esa vorágine, Julio lee. “Siempre llevo una bolsa con libros en el auto. Así, cuando viajo o en alguna brecha del trabajo, saco uno y leo”, cuenta, mientras saborea un café en una tarde fría, antes de salir al aire.

–Pero no leés cualquier cosa. ¿Quién es Pynchon?
–Es un escritor neoyorquino. Me fascinó antes que nada su propia historia. Fue ingeniero, después marino, y estudiante de literatura. Me llamó mucho la atención que con sus primeros libros ya fuera premiado como uno de los mejores escritores americanos. Con la misma desfachatez que escribe, envió un comediante a retirar el galardón, poniendo en evidencia que para él los premios son una farsa.

–¿Pero cómo te enteraste por primera vez de su existencia?
–Leyendo un artículo de un escritor sin rostro, al estilo Salinger (escritor famoso por sus libros y su fobia a la exposición pública). Solamente se conocen de él un par de fotos: una de sus tiempos de marino y otra cuando trabajaba en una compañía de aviación. Nada más. Al tipo le importa un comino la fama, quiere vivir tranquilo, escribir y que lo dejen en paz. A tal punto que fue alumno de Vladimir Nabokov, el autor de la novela Lolita, pero nadie lo recuerda en las aulas.

–¿Por qué te gusta tanto?
–Porque escribe con muchos personajes, y sus historias son voladísimas. La paranoia, la gente, el mundo, las logias, las corporaciones secretas son sus ejes. Pero pasa de un diálogo serio directamente a la locura total. En sus libros podés encontrar un perro que habla con el protagonista, o a al presidente George Washington fumándose un porro. Un universo totalmente alocado.

–Por lo que sabemos, te generó una especie de obsesión. ¿Es verdad que sos como un “cazador” de los libros de este tipo?
–Como te dije, ando con una bolsita con sus libros. Lo que pasa es que hasta no hace mucho tiempo, no se conseguían aquí. Ahora hay ediciones locales. Aparte, son larguísimos: mil y pico de páginas, y son complicados. Hay manuales de instrucción para leer a Pynchon.

–¿Y te escribís con él o es una fanfarronada?
–Yo le escribí. Falta que me responda, ¡jaja!

Julio con los libros de su autor favorito: T. Pynchon (Javier Ferreyra).

La novela interminable. “Tengo escrito un libro, acerca de un fotógrafo que conocí. Trabajó en la Legislatura y en varios diarios. Falleció hace unos años, y se despidió totalmente en silencio. Yo ubico a esa persona, trabajando para un diario venido a menos, realizando un laburo que es retratar a una líder política que está a punto de morir. Eso es algo que fue realmente así, no es inventado. Y esa es la parte que yo rescato y que es el eje de la novela”, explica Julio.

–¿Y por qué no la editás?
–Considero que todavía no está publicable. Ese texto lo escribí en un momento muy especial de mi vida: había dejado de conducir un noticiero y me pintó sentarme a trabajar en eso, por ciertas cosas que veía en mi trabajo. Mi temor es que pierdan vigencia algunas cuestiones, que tienen que ver con la política más que nada. Está en un proceso de corrección constante.

–¿Qué falta para que te animes?
–Y, capaz hace falta que este fotógrafo un día me pida a gritos que la publique.

–Sería un lindo empujón...
–¡Jaja! Si, la verdad que sí. Ya veremos qué depara el tiempo.

Julio Kloppenburg.  Los días de Julio son una maratón. conduce “Bien Despiertos” en canal 10; luego graba notas para sus programas de agro; llega a radio Continental y sale al aire de 19 a 21. También graba un ciclo de entrevistas; y viaja a Jesús María. Una vida al palo, entre cámaras y micrófonos, siempre al aire.

Julio Kloppenburg le pone la cara a la mañana de Canal 10.

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