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Córdoba

La otra pasión de Isaías Goldman: arte, con frío o calor

Entre aires y cuadros. Cordobés, de 65 años, casado y con dos hijos, Isaías Goldman comenzó hace más de tres décadas con su empresa de equipos de frío y calor. Ahora se da el gusto de tener su propio espacio cultural.

Por Fabricio Esperanza

Luminoso, amplio, con cuadros, esculturas, fotografías y retratos en exposición. Esa es una primera aproximación para describir el espacio que el empresario Isaías Goldman soñó y finalmente hizo arriba de su sede comercial.

Reconocido en Córdoba por ser un referente en la venta de equipos de refrigeración y calefacción, siempre fue un apasionado por las diferentes formas del arte, desde la pintura y la escultura pasando por la música, el teatro o el cine.

Hace unos tres años, y a poco de mudar su local de venta al lugar que actualmente ocupa en la esquina de calles Bulnes y Pringles, decidió llevar adelante un proyecto que tenía rondando en su cabeza, una idea que le permitiera dar rienda suelta a ese gusto por la producción artística, y que en estos días también es lugar no sólo para exposiciones, sino también para charlas, encuentros, recitales y presentaciones con entrada libre y gratuita en las varias salas que lo conforman.

–¿De dónde nace la idea de crear un espacio cultural?

–Vengo de una familia donde todas las manifestaciones del hombre tenían un momento, se dialogaban, se charlaban, se compartían. Eso fue generando una chispa, y en un momento alguien me preguntó qué era el arte: yo dije que era oxígeno. Entonces cuando nos mudamos a este local hace unos cinco años, me planteé tener ese oxígeno cerca, poder respirarlo a cada momento.

Isaías está orgulloso de su salón de arte, su otra pasión en este mundo.

–¿Y de entrada imaginaste este lugar?
–No, primero le dimos forma a un centro de oficios vinculado a lo que nosotros hacemos como firma comercial, para capacitar a la gente que se acercaba. Hasta que un día surgió hacer una galería de arte, hace unos tres años más o menos. No fue algo simple, porque: ¿cómo hacer una galería en un local comercial? Entonces convoqué a un amigo, Alejandro Dávila, para que dirija el lugar y organice exposiciones de artistas cada unos tres meses más o menos.

–¿Y el resto de las actividades?
–Bueno, pasó un tiempo y empezamos a pensar que había que complementarlo con charlas, talleres, clínicas, y fuimos sumando cosas. Posteriormente me vinculo con Daniel Quinteros, que conduce el programa “Siete Mares” de Radio Universidad, para armar un proyecto que incluyera una programación en las salas del espacio, darle un contenido más periódico y ver qué efecto teníamos. Y fuimos creciendo, y de un sábado al mes pasamos a dos, y en el último tiempo ya tenemos actividades todos los fines de semana con entrada libre y gratuita. Creo que es una forma de devolverle un poco a la sociedad lo que la sociedad nos da, haciendo lugar para las cosas que nos gustan.

–¿Y qué te gusta?
–Me gusta la música, la pintura, la escultura, la fotografía… No soy fanático de nada, pero me gustan todas las manifestaciones del hombre, lo que tenga originalidad, ese valor que puede darle un artista a lo que hace. Hemos dado espacio a gente que no tiene un nombre reconocido, pero que nos ha gustado mucho su obra, su trabajo.

Isaías está orgulloso de su salón de arte, su otra pasión en este mundo.

–¿Qué lograste en estos años?
–La alegría de ver que esto crece, paso a paso, pero sostenido. Saber que este espacio se va conociendo, escuchar decir cosas como: “Che, mirá que raro esto, que arriba de un local haya un lugar así”. Nuestro objetivo también es motivar a otros empresarios para que generen situaciones dentro de su empresa o se involucren en estos proyectos. Llevar manifestaciones artísticas a lugares públicos como hospitales, para que la gente tenga la oportunidad de presenciar cosas que habitualmente no puede ver. El arte cura, y no lo digo únicamente de forma simbólica.

–¿Te pusiste objetivos con esto, o dejás que fluya?
–Nunca me puse objetivos en nada. En todo caso, lo que tuve y tengo son sueños. Los objetivos dan un punto muy definido, y si no se alcanza surge la decepción. Con los sueños se trabaja con menos presiones y se disfruta más la vida.

–¿Qué otras actividades hacen?
–Un programa radial que se llama “La voz de la Paz”, y también es el lugar de ensayo del Ensamble Musical Guarnerius. Un día vinieron a tocar y me entero que no tenían un lugar para ensayar, y es algo fabuloso. Uno se va metiendo en otro mundo, un mundo extraordinario. Te puedo decir que hace unos años, ni siquiera soñaba con algo así, así que se disfruta muchísimo. Que es lo mejor que le puede pasar a uno: que si se le dedica tiempo a algo, que incluya disfrutar al máximo esa actividad.

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