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Córdoba

La otra pasión de Georgina Bardach

Georgina Bardach ya no se tira a la pileta para ganar medallas. Se las está entendiendo de a poco con el bajo, su nuevo “amigo”. Pasión por la música.

Por Fabricio Esperanza

–¿Le hacés todavía a la pile?
–Para nada, ni una zambullida. Sólo me meto si me lo pide mi sobrinito..., el único que me puede. 

–¿Tantos años de entrenamientos mermaron las ganas de nadar?
–Sé que esto va a sonar raro: no me gusta el agua, me jode mucho ese momento en el que tengo que tirarme, odio que me salpiquen…

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Así, de esta manera. Así, como se lee. Empezar la charla con Georgina Bardach, la nadadora más grande que Córdoba tuvo en ese deporte, y escuchar que le tiene tirria a la pileta, como mínimo hace repensar el cuestionario. Aunque después de unos segundos de silencio incrédulo, uno llega a la conclusión de que, en realidad, no es del todo descabellado encontrarse con alguien talentoso en una actividad y que la misma le resulte incómoda en algunos puntos.

Y ahí está feliz Georgina, sentada en una banquetita, a poco de haber terminado una de sus primeras clases de bajo, el instrumento musical que siempre le fascinó, y que a los 32 años la tiene en la Academia Musical “Paul Liviero” como una aprendiz tenaz, perseverante y con mucha garra, según el profe Nico. La misma garra que, ahora uno entiende, le puso por partida doble y durante años a ese universo líquido de 50 metros dividido en andariveles. Esta no es, entonces, una entrevista sobre otra pasión de la Geo. Es una nota sobre “la” pasión. Y ella misma se encargará, en media hora de conversación, de dejarlo bien clarito.

–¿Siempre te gustó la música?
–¡Sííííí! Y es extraño, porque en mi casa nunca se escuchó música. No sé explicarlo muy bien, pero creo que se debe a los viajes que tenía que hacer cuando nadaba, capaz que necesitaba una compañía y la encontré ahí.

–¿Qué escuchás?
–Mi banda preferida, por lejos, son los Red Hot Chili Peppers. Los agarré cuando ya habían editado varios discos, pero mi primer recital fue con ellos en River, cuando vinieron en 2001 a la Argentina.

–Y el bajo, en los Red Hot, tiene una fuerte impronta.
–Seeee… totalmente. ¡Flea (Michael Balzaryes, bajista de la banda) es un maestro! Y después empecé a escuchar de todo un poco, como Oasis, Blur, Beastie Boys, Cypress Hill, The Strokes, muy variado. Y de música nacional, no hubo otro como Gustavo Cerati. También puedo meter ahí a Babasónicos, hasta el álbum Jessico, algo de Juana La Loca, de Los Redondos… Pero Cerati es lo máximo, es más, creo que para cada momento de la vida hay una canción de él que lo representa.

–¿Sos de ir a recitales?
–Sí, me encanta. Escuchar música en vivo, no tiene comparación.

–¿Y por qué elegiste el bajo?
–No sé muy bien. Hoy casualmente el profe me decía que el bajo tiene esa cosa sistemática, de repetición, y yo soy bastante así…

En ese momento, Flor, una de sus mejores amigas, pide permiso para meter un bocadillo en la conversación, y con una mezcla de cariño y admiración deja quizá la mejor definición sobre Georgina y su éxtasis por el instrumento: “Ella es el bajo: no es protagonista, pero es central”. Tomá.
“Cambio mi medalla por ser bajista de una banda de rock”, asegura (Javier Ferreyra).. 

Medalla por banda. Una pregunta de esas que salen del arcón de clichés repetidos una y mil veces, genera la segunda situación de asombro después de aquél arranque. Y por la respuesta recibida, ni siquiera hace falta transcribir el interrogante: “Me muero. Cambio la medalla olímpica por ser bajista en una banda de rock”, responde. Y lo dijo sin ponerse colorada.

–Mirá que esto sale publicado...
–Perdón a mis amigos deportistas. ¡Jaja! No. A ver..., estoy muy orgullosa de mis logros deportivos. Pero es una etapa de mi vida que ya pasó, y la música siempre me gustó, admiro mucho a los músicos. Si alguna vez llego a estar en una banda sería, sin exagerar, un sueño cumplido.

–Si es así, ¿cómo sobrellevaste los años duros de competencia?
–Porque cantaba mucho debajo del agua.

–¿Perdón?
–¡Jaja! De verdad. Antes de competir escuchaba música; mientras nadaba, en mi cabeza había música; en los entrenamientos tarareaba y cantaba.

–¿Ya tenés tu propio bajo?
–En breve. Mi profe me está asesorando para la compra. Estoy muy embalada, los martes ahora son mis días preferidos de la semana. Qué se yo: trabajo mucho, pero me hago tiempo para la facu, me encantan los tatuajes, estudio bajo… ¡Volví a la adolescencia!

Georgina Bardach. Es una de las mejores nadadoras del país. su máximo logro fue la histórica medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. se retiró en 2012 y Hoy, con 32 años, divide su tiempo entre el trabajo en la agencia Córdoba Deportes, sus estudios de Comunicación y las clases de bajo.

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